lunes, 29 de julio de 2013

Capítulo 37.

Las cosas entre Víctor y Nora poco a poco son más claras, y la relación más intensa, Héctor y Adrián, en cambio, se encuentran ante dos situaciones diferentes, pero similares al mismo tiempo. Los dos confusos, sin saber qué hacer, ni cómo hacerlo.

A la mañana siguiente, en el desayuno, Adrián se sienta en un rincón junto a Gabriela. Sonrientes, desayunan juntos y se dirigen a los bancos de la parte superior de la cala. Allí, Bella le pregunta acerca de su vida: dónde vive, cómo es su familia, qué pretende estudiar, etc. 

- Hice un curso de mecánica, y si soy capaz, me gustaría estudiar eso. 
- ¿Tú te ves capaz? - Pregunta ella.
- Sí. Vamos, si me gusta, espero que sólo sea ponerle ganas, esfuerzo y tiempo. 
- No tiene mucho secreto. 
- Y tú, ¿qué quieres estudiar?
- Yo... No lo tengo muy claro. - Cabizbaja. - Mi padre es médico, y quiere que siga sus pasos, pero mi madre es abogada, y quiere que siga los suyos. 
- Son dos caminos completamente diferentes...
- Lo sé, de momento estoy metida en el de la medicina, ya que si cambio de idea será mucho más fácil adaptarme. 

Héctor, que no ha ido a desayunar, está encerrado en la caseta sin ganas de salir, pero alguien le obliga a hacerlo.

- Joder, ¿otra vez tú?
- Sí. - La pelirroja sonríe, y entra sin permiso. - Me gustó nuestra charlita de ayer. 
- Y a mí, pero ahora tengo sueño, ¿puedes venir en otro momento?
- Es tarde, te hago un favor despertándote. 

Héctor se rinde, y con pocas ganas de discutir, se tumba en la cama. Rosa, sentada a su lado, empieza a acariciarle la mejilla y le sonríe. 

- ¿Sabes algo de tus amigos?
- No, no he vuelto a hablar con Víctor, y con Nora... poco.

Tras varios minutos hablando, Rosa consigue sacar al chico de la caseta y se dirigen juntos hacia el comedor, para coger algo de desayuno. Héctor ve a Víctor y a su chica sentados en una mesa, riendo, y compartiendo un batido, y un ataque de celos le obliga a coger de la mano a su amiga. Ésta le mira sorprendida, y le sonríe. 

- ¿Soy yo o Héctor va de la mano con Rosa? - Pregunta Víctor. Nora se gira, y sorprendida lo confirma. - Qué fuerte.
- Déjales, igual a Rosa le conviene estar con alguien como Héctor.
- En fin.

Terminan de desayunar y deciden ir a saludar a la posible 'nueva parejita' del campamento. Se dirigen a la cala, donde se encuentran al resto de sus compañeros preparando una nueva excursión al islote, con las canoas. 


El grupo de Adrián y Bella, se ha adentrado en el bosque en busca de nuevas 'aventuras', mientras ellos permanecen sentados en un banco hablando de sus vidas. Adrián nota cómo Gabriela se le arrima poco a poco, y decide pasar un brazo por su nuca y apoyarla en su pecho. Ella sonríe y le agradece la confianza que éste le transmite. "Quizás Bella es el mejor método para olvidar a Nuria", piensa. Besa con cariño la frente de la chica.

- ¿Te consideras un chico cariñoso? - Pregunta ella al instante. Él ríe.
- Bastante. 
- Me gusta.

Sonríen.

sábado, 13 de julio de 2013

Capítulo 36.

Menos de una semana más de campamento y muchas dudas que resolver. Son las nueve y media de la noche y Nora sigue impactada tras la actuación de su hermano esa misma mañana, apenas ha podido concentrarse en las actividades del campamento y ha estado muy ausente con su grupo de amigos. Por otra parte, piensa, gracias a la ruptura de su hermano con Nuria, la relación entre ellos dos ha mejorado en cuestión de horas, Adrián ha tenido la obligación de contarle a su hermana pequeña lo sucedido y eso le ha transmitido cierta confianza a Nora. 

Su móvil vibra avisándole de que tiene un nuevo mensaje, es Víctor. 

'Sal.'

Nora sonríe, y abre la puerta de su caseta. Como era de esperar, su chico estaba esperándola allí. Lo saluda con un corto pero intenso beso en los labios y le pregunta: "¿Qué haces aquí?"

- ¿Está tu hermano?
- No, ha ido a dar una vuelta con un par de amigas. - Los dos permanecen unos segundos en silencio. - Puedes pasar.

Víctor sube el pequeño escalón que separa la caseta del suelo y se sienta en el cómodo sofá que hay dentro de ella, coloca los pies encima de la mesita y le dice a Nora que le imite. De pronto, Víctor la mira a los ojos.

- Ayer me hiciste una pregunta. - Nora no contesta. - '¿Qué somos?', dijiste. - Asiente. - Quiero hacerte una pregunta parecida a esa.
- Adelante. - Tartamudea.
- Nora, - traga saliva, nervioso - ¿qué quieres que seamos?

La chica, tan confusa como seria, aparta la mirada de Víctor. ¿Qué quiere que sean? No es una pregunta difícil, piensa, está claro que sabe perfectamente lo que quiere, el problema es, ¿cómo decirlo? Nora permanece muda durante un largo minuto, en el que Víctor no hace más que observarla detenidamente, ansioso por una respuesta. "Novios es la palabra", supone, "pero no es la respuesta correcta, ¿pareja, quizás? Tampoco." 

- No lo sé. - Miente. 
- ¿No?
- Sí. - Víctor ríe ante los nervios de la chica. - Lo sé, pero no sé cómo explicarlo. 
- No hace falta que lo expliques. 
- Víctor, queda menos de una semana...
- De campamento, lo sé. ¿Pero y qué? Hemos venido aquí a pasar el verano, quién sabe lo que pasará después. 

Nora, al fin, consigue explicarle a Víctor lo que siente. El miedo de encariñarse todavía más para luego perderle de vista, las pocas ganas de abandonarle el finalizar el campamento, el no poder volver a escuchar el maravilloso sonido de las olas junto a él, el miedo a crecer, y olvidarse de todo lo pasado. Víctor, a parte de compartir sus miedos, le promete no olvidarla, a pesar de no volver a verla. Le promete acordarse de ella y de lo mucho que han compartido en un mes de campamento y, sobre todo, jura ir a verla en el caso de que se diera la más mínima posibilidad de hacerlo. "Ante todo, somos amigos, no lo dudes", le dice. Nora sonríe y lo abraza. 

Por otro lado, Adrián, rodeado de compañeras, intenta olvidar a Nuria y pasárselo bien con el resto de chicas del campamento y disfrutar del poco tiempo que le queda. Lleva días fijándose en Gabriela, la chica morena, de su edad, con la que lleva tonteando un tiempo. Se dirige hacia ella y la saluda sonriente. Bella, le devuelve el saludo tímidamente, y comienzan a hablar sin parar. Al cabo de un rato, Adrián la invita a dar una vuelta y la chica le pregunta por su novia. Decide ser sincero y contarle toda la historia, incluyendo que, como es obvio, todavía siente cosas por ella y está intentando distraerse. Gabriela le mira a los ojos y le promete ayudarle durante estos últimos días de campamento, lo abraza, y tras decirle que ha disfrutado de su larga charla, desaparece. 

Héctor, encerrado en su caseta, recibe una visita. Rosa aparece tras su puerta y pasa sin ser invitada. 

- Pasa, pasa. - Bromea Héctor.
- Gracias. - La pelirroja se sienta en la cama del chico y lo mira. - ¿Qué? 
- ¿Cómo que qué? - Ríe. - No estás sólo en mi caseta, sino que también te instalas en mi cama, ¿a qué vienes?
- Nada, me aburría y me he preguntado, ¿por qué no ir a ver al rarito del campamento? Siempre me has parecido un chico muy interesante, y como que tu amor platónico está ahora con tu amigo...

A Héctor le cambia la cara de inmediato al imaginarse dónde estarán sus dos amigos, y se sienta junto a Rosa. Comienzan a hablar como la última vez, pero adentrándose en temas más privados que el chico había intentado evitar antes.