lunes, 30 de septiembre de 2013

Capítulo 38.

El grupo de Nora se encuentra ya en el islote dispuesto a pasar un rato allí, libre, hasta la hora de comer. Héctor y Rosa siguen juntos, hablando de temas muy generales, mientras Víctor y el resto del grupo les observan disimuladamente. 

- ¿Puedo confesarte algo? - Pregunta la pelirroja.
- Adelante.
- Verás, cuando estuve con Víctor, creía que eras raro, bastante raro. - Sonríe. - Creo que te juzgué muy raro, eres genial. - Héctor finge una sonrisa, y recuerda los primeros días junto a Nora, ella era la única chica que le conocía a fondo, que le aceptaba tal y como es.
- Creo que voy a ir con mis amigos, me echarán en falta. - Sonrisa forzosa. - Hasta luego.

Rosa, impactada, busca a sus amigas con la mirada hasta localizarlas, y camina cabizbaja hacia ellas creyendo haber metido la pata.


- Hombre, ¡Héctor! - Grita Iván.
- ¿Nueva novia? - Pregunta Santi.
- Qué va. - Cruza una mirada con Nora, y otra con Víctor. - Al menos no de momento.

Tras unos minutos, Héctor tiene una idea arriesgada.

- Víctor, ¿podemos hablar? - Nora mira fijamente a su chico y sonríe, a diferencia de él.
- ¿Para qué?
- Por favor. - Dice Héctor.

Nora aprieta la mano de Víctor pidiéndole que vaya, y acaba cediendo. 
Ambos caminan silenciosos hacia el otro lado del islote, cabizbajos y sin sonrisa alguna, hasta que uno de ellos decide romper el hielo.

- Quería pedirte disculpas, - dice Héctor levantando la cabeza. - por todo. Nora me cegó, e intenté quitártela, cosa que no debería haber hecho. Lo sé.
- No sólo intentaste quitármela. - Contesta Víctor enfadado. - La besaste, tío. - Héctor permanece callado. - Y lo peor, no me lo has dicho. 
- Era una de las cosas que quería contarte, pero tenía claro que Nora te lo habría comentado antes. - Una lágrima humedece su mejilla izquierda. - Lo siento, no sé qué más decir.
- Has hecho que pierda la confianza que tenía en ti, tío. - Levanta la cabeza y le mira fijamente. - Éramos íntimos.
- Víctor, no quiero hablar de 'éramos'. - Se muerde los labios por unos segundos, intentando evitar soltar más lágrimas. - Quiero arreglar las cosas, que volvamos a ser colegas, que podamos confiar el uno en el otro, que puedas contarme cómo te va con Nora sin miedo a que yo estropee nada. - Víctor intenta interrumpirle, pero Héctor no se deja. - Lo sé, sé que es difícil, pero joder, piénsalo, son años de amistad contra semanas de relación. - Víctor cierra los ojos y suspira, tiene razón, no es el primer campamento que pasan juntos, y sí la primera vez que se pelean así. 
- De acuerdo. - Héctor sonríe. - Me va a costar estar como antes, y no quiero garantizarte nada, pero el grupo irá mejor si no hay malos rollos dentro. 

Se dan la mano, y seguidamente un fuerte abrazo. 


- Si lo arreglan, ¿dejaréis de odiarme? - Pregunta Nora sonriente.
- No, el odio ya es definitivo. - Bromea Santi. 


Minutos más tarde llegan Héctor y Víctor al grupo, y todos permanecen callados.

- ¿Y bien...? - Alfonso decide acabar con ese incómodo silencio; Héctor y Víctor se miran serios, y a los tres segundos sonríen, y se abrazan. 
- Somos colegas. - Contesta Víctor.

Los chicos se levantan y abrazan a sus dos compañeros, Nora, sonriente, mira fijamente a Héctor y le sonríe, éste le devuelve la sonrisa.


Llega la hora de comer y una apetecible barbacoa les espera en la orilla de la cala. 

Mientras tanto, Gabriela y Adrián han ido a dar una vuelta por las afueras del campamento. Con sus manos unidas, caminan sin rumbo alguno sonrientes, hasta que Bella decide parar.

- ¿Qué pasa? 
- ¿Cuántos días quedan de campamento? - Pregunta la chica. 
- Si no me equivoco, cinco días, ¿por qué?
- Porque no quiero que me falte tiempo. - Adrián, mira confuso a Gabriela. 

De pronto, empieza a acercarse a Víctor lentamente, y éste sigue sus pasos; agacha su cabeza, y sujeta con fuerza a la chica por la cadera. Al fin sus bocas se juntan, y ambos cierran los ojos, dejándose llevar por la emoción de los últimos días de campamento, por los últimos momentos juntos, hablando, tonteando, encariñándose. Bella se aleja poco a poco de los labios de Adrián, abre los ojos y sonríe. 

- Te prometo cinco días perfectos. - Bromea Adri.
- A ver si consigues que te aguante los cinco. - Vacila.

Los dos ríen y de la mano, deciden caminar hacia el comedor de nuevo. 

lunes, 29 de julio de 2013

Capítulo 37.

Las cosas entre Víctor y Nora poco a poco son más claras, y la relación más intensa, Héctor y Adrián, en cambio, se encuentran ante dos situaciones diferentes, pero similares al mismo tiempo. Los dos confusos, sin saber qué hacer, ni cómo hacerlo.

A la mañana siguiente, en el desayuno, Adrián se sienta en un rincón junto a Gabriela. Sonrientes, desayunan juntos y se dirigen a los bancos de la parte superior de la cala. Allí, Bella le pregunta acerca de su vida: dónde vive, cómo es su familia, qué pretende estudiar, etc. 

- Hice un curso de mecánica, y si soy capaz, me gustaría estudiar eso. 
- ¿Tú te ves capaz? - Pregunta ella.
- Sí. Vamos, si me gusta, espero que sólo sea ponerle ganas, esfuerzo y tiempo. 
- No tiene mucho secreto. 
- Y tú, ¿qué quieres estudiar?
- Yo... No lo tengo muy claro. - Cabizbaja. - Mi padre es médico, y quiere que siga sus pasos, pero mi madre es abogada, y quiere que siga los suyos. 
- Son dos caminos completamente diferentes...
- Lo sé, de momento estoy metida en el de la medicina, ya que si cambio de idea será mucho más fácil adaptarme. 

Héctor, que no ha ido a desayunar, está encerrado en la caseta sin ganas de salir, pero alguien le obliga a hacerlo.

- Joder, ¿otra vez tú?
- Sí. - La pelirroja sonríe, y entra sin permiso. - Me gustó nuestra charlita de ayer. 
- Y a mí, pero ahora tengo sueño, ¿puedes venir en otro momento?
- Es tarde, te hago un favor despertándote. 

Héctor se rinde, y con pocas ganas de discutir, se tumba en la cama. Rosa, sentada a su lado, empieza a acariciarle la mejilla y le sonríe. 

- ¿Sabes algo de tus amigos?
- No, no he vuelto a hablar con Víctor, y con Nora... poco.

Tras varios minutos hablando, Rosa consigue sacar al chico de la caseta y se dirigen juntos hacia el comedor, para coger algo de desayuno. Héctor ve a Víctor y a su chica sentados en una mesa, riendo, y compartiendo un batido, y un ataque de celos le obliga a coger de la mano a su amiga. Ésta le mira sorprendida, y le sonríe. 

- ¿Soy yo o Héctor va de la mano con Rosa? - Pregunta Víctor. Nora se gira, y sorprendida lo confirma. - Qué fuerte.
- Déjales, igual a Rosa le conviene estar con alguien como Héctor.
- En fin.

Terminan de desayunar y deciden ir a saludar a la posible 'nueva parejita' del campamento. Se dirigen a la cala, donde se encuentran al resto de sus compañeros preparando una nueva excursión al islote, con las canoas. 


El grupo de Adrián y Bella, se ha adentrado en el bosque en busca de nuevas 'aventuras', mientras ellos permanecen sentados en un banco hablando de sus vidas. Adrián nota cómo Gabriela se le arrima poco a poco, y decide pasar un brazo por su nuca y apoyarla en su pecho. Ella sonríe y le agradece la confianza que éste le transmite. "Quizás Bella es el mejor método para olvidar a Nuria", piensa. Besa con cariño la frente de la chica.

- ¿Te consideras un chico cariñoso? - Pregunta ella al instante. Él ríe.
- Bastante. 
- Me gusta.

Sonríen.

sábado, 13 de julio de 2013

Capítulo 36.

Menos de una semana más de campamento y muchas dudas que resolver. Son las nueve y media de la noche y Nora sigue impactada tras la actuación de su hermano esa misma mañana, apenas ha podido concentrarse en las actividades del campamento y ha estado muy ausente con su grupo de amigos. Por otra parte, piensa, gracias a la ruptura de su hermano con Nuria, la relación entre ellos dos ha mejorado en cuestión de horas, Adrián ha tenido la obligación de contarle a su hermana pequeña lo sucedido y eso le ha transmitido cierta confianza a Nora. 

Su móvil vibra avisándole de que tiene un nuevo mensaje, es Víctor. 

'Sal.'

Nora sonríe, y abre la puerta de su caseta. Como era de esperar, su chico estaba esperándola allí. Lo saluda con un corto pero intenso beso en los labios y le pregunta: "¿Qué haces aquí?"

- ¿Está tu hermano?
- No, ha ido a dar una vuelta con un par de amigas. - Los dos permanecen unos segundos en silencio. - Puedes pasar.

Víctor sube el pequeño escalón que separa la caseta del suelo y se sienta en el cómodo sofá que hay dentro de ella, coloca los pies encima de la mesita y le dice a Nora que le imite. De pronto, Víctor la mira a los ojos.

- Ayer me hiciste una pregunta. - Nora no contesta. - '¿Qué somos?', dijiste. - Asiente. - Quiero hacerte una pregunta parecida a esa.
- Adelante. - Tartamudea.
- Nora, - traga saliva, nervioso - ¿qué quieres que seamos?

La chica, tan confusa como seria, aparta la mirada de Víctor. ¿Qué quiere que sean? No es una pregunta difícil, piensa, está claro que sabe perfectamente lo que quiere, el problema es, ¿cómo decirlo? Nora permanece muda durante un largo minuto, en el que Víctor no hace más que observarla detenidamente, ansioso por una respuesta. "Novios es la palabra", supone, "pero no es la respuesta correcta, ¿pareja, quizás? Tampoco." 

- No lo sé. - Miente. 
- ¿No?
- Sí. - Víctor ríe ante los nervios de la chica. - Lo sé, pero no sé cómo explicarlo. 
- No hace falta que lo expliques. 
- Víctor, queda menos de una semana...
- De campamento, lo sé. ¿Pero y qué? Hemos venido aquí a pasar el verano, quién sabe lo que pasará después. 

Nora, al fin, consigue explicarle a Víctor lo que siente. El miedo de encariñarse todavía más para luego perderle de vista, las pocas ganas de abandonarle el finalizar el campamento, el no poder volver a escuchar el maravilloso sonido de las olas junto a él, el miedo a crecer, y olvidarse de todo lo pasado. Víctor, a parte de compartir sus miedos, le promete no olvidarla, a pesar de no volver a verla. Le promete acordarse de ella y de lo mucho que han compartido en un mes de campamento y, sobre todo, jura ir a verla en el caso de que se diera la más mínima posibilidad de hacerlo. "Ante todo, somos amigos, no lo dudes", le dice. Nora sonríe y lo abraza. 

Por otro lado, Adrián, rodeado de compañeras, intenta olvidar a Nuria y pasárselo bien con el resto de chicas del campamento y disfrutar del poco tiempo que le queda. Lleva días fijándose en Gabriela, la chica morena, de su edad, con la que lleva tonteando un tiempo. Se dirige hacia ella y la saluda sonriente. Bella, le devuelve el saludo tímidamente, y comienzan a hablar sin parar. Al cabo de un rato, Adrián la invita a dar una vuelta y la chica le pregunta por su novia. Decide ser sincero y contarle toda la historia, incluyendo que, como es obvio, todavía siente cosas por ella y está intentando distraerse. Gabriela le mira a los ojos y le promete ayudarle durante estos últimos días de campamento, lo abraza, y tras decirle que ha disfrutado de su larga charla, desaparece. 

Héctor, encerrado en su caseta, recibe una visita. Rosa aparece tras su puerta y pasa sin ser invitada. 

- Pasa, pasa. - Bromea Héctor.
- Gracias. - La pelirroja se sienta en la cama del chico y lo mira. - ¿Qué? 
- ¿Cómo que qué? - Ríe. - No estás sólo en mi caseta, sino que también te instalas en mi cama, ¿a qué vienes?
- Nada, me aburría y me he preguntado, ¿por qué no ir a ver al rarito del campamento? Siempre me has parecido un chico muy interesante, y como que tu amor platónico está ahora con tu amigo...

A Héctor le cambia la cara de inmediato al imaginarse dónde estarán sus dos amigos, y se sienta junto a Rosa. Comienzan a hablar como la última vez, pero adentrándose en temas más privados que el chico había intentado evitar antes.

domingo, 2 de junio de 2013

Capítulo 35.

Adrián, pasea por el islote sin rumbo. Ha pasado una mala noche y sus ojeras delatan en quién ha estado pensando. Empieza a subir monte arriba y llega a una enorme roca, y, creyendo que ese sitio es desconocido por el resto del campamento, la escala. Ante él, un acantilado, con unas preciosas vistas y una enorme caída. "¿Dónde estará Nuria ahora?" Se pregunta. Quizás lamentándose lo sucedido, o quizás repitiéndolo. Su corazón y su cabeza comienzan a debatir.

"Tengo ya casi dieciocho años, me queda una vida por delante, no puedo echarlo todo a perder por una chica. Pero son dos años, dos años de relación, tampoco puedo tirarlos a la basura como si de nada se hubiera tratado. Nuria se ha ganado un hueco en mi corazón para el resto de mis días, la primera chica con la que comparto tantos momentos, con la que me siento a gusto durante tanto tiempo, es mi chica. La necesito, la necesito casi tanto como a mi familia, es parte de mí. Pero para ella, ¿qué soy? ¿Si me quisiera de verdad habría pasado todo esto? ¿Por qué lo ha hecho? Quizás me echara de menos, y necesitara a alguien a su lado, pero, ¿por qué fallarme? ¿No podía esperar? Y la verdadera pregunta es, ¿durante cuánto tiempo lo ha estado haciendo? Si lo ha hecho ahora, quizás no sea la primera vez, puede que haya habido otras antes, y yo haya estado como un imbécil detrás suyo. ¿Y si ha pasado eso? Entonces, ¿qué sentido tiene todo? Llegar a casa, ¿para qué? Voy a ser el hazmerreír del pueblo, de mis amigos, y de los suyos. No puedo." 

Mira hacia abajo, por un momento se le pasa por la cabeza la idea de cerrar los ojos y dejarse caer, "quizás así se acabe todo", pero se ve incapaz. Incapaz de abandonar a su hermana, a sus padres, a todos los amigos que le han acompañado hasta ahora. Quedan tres días para su cumpleaños, tres días y será mayor de edad. Adrián necesita algo, algo que le empuje hacia un lado de esa roca. Necesita una respuesta de alguien que le indique si hacer marcha atrás o abandonar el islote. De pronto reconoce las voces de sus amigos del campamento, y la de su hermana. Necesita tomar una decisión, ya. Se abraza a sí mismo, nervioso, y cierra con fuerza los ojos. 

"¿Cuánto más aguantarás?"

Abre los ojos, y, de pronto, ve a su hermana a pocos metros de él. 

- ¡Adrián! - Grita desesperada. 
- Nora... - Su hermano da un paso atrás, cada vez más cerca de la caída.
- Adri, no. - Los ojos de Nora se humedecen, y corre sin cuidado alguno hacia él. - Eres imbécil. - Lo abraza, temblando.

Nora sujeta del brazo a su hermano y lo aleja del borde del acantilado. 

- ¿Qué pensabas hacer? - Le mira llorando, histérica. - Sabía que eras gilipollas, pero no tanto. ¿Eres consciente de lo que estabas haciendo?
- No. - Adrián, temblando, abraza con fuerzas a su hermana. - Nora, te quiero.

Los dos hermanos, asustados, bajan de la roca, y allí están los otros cuatro chicos, esperando nerviosos. 

- Adri, tío, ¿que coño hacías? - Dice uno abrazándolo. 

Los otros tres amigos le dan dos palmadas en la espalda y lo acompañan hacia la orilla. 

- ¿Cómo has venido? 
- Nadando.
- Adri, estás mal de la cabeza.  - Dice su hermana. - ¿Qué te ha hecho montar esta película? 
- Su novia. - Dice uno de sus amigos. - Bueno, su ex.
- ¿Nuria? - Adrián asiente. - ¿Lo habéis dejado?
- Sí. 

El chico le cuenta a su hermana pequeña toda la historia y le dice que no pensaba hacer ninguna tontería, que en todo momento estaba ella en su cabeza, junto a sus padres. Le promete no volver a pegarles ningún susto, y vuelven al campamento. Adrián y Félix, uno de sus amigos, vuelven en la misma canoa. 

sábado, 25 de mayo de 2013

Capítulo 34.

Después de cenar, tanto Nora como todos sus amigos se dirigen a sus casetas para descansar. Quedan sólo seis días de campamento, y Nora ha conseguido tener las cosas claras, como Víctor. Pero todavía hay dos chicos en el campamento con pensamientos rondando por sus cabezas. Adrián, uno de ellos, está sentado en un banco más alejado de las casetas pensando en su ex novia. Hace poco dijo que no le importaba, intentó mentirse a sí mismo pensando que tenía a muchas otras chicas esperándole, y que iba a disfrutar el verano, pero tras varios tonteos con otras se da cuenta de que no es así. Piensa en la posibilidad de arreglar las cosas con Nuria, al llegar a casa, pero luego se imagina un beso con sabor a otro chico. '¿Sería capaz de tocarla, sabiendo que otro lo ha estado haciendo por mí?' Susurra para sí mismo. Cierra los ojos con fuerza y una lágrima se asoma por uno de ellos. Aprieta con fuerza los puños y seguidamente se seca las mejillas con su mano izquierda. Se levanta y decide no dormir en la caseta hoy, camina hacia la playa y se sienta en la orilla donde las pequeñas olas pueden mojar sus pies. Intenta no llorar, pero es imposible. Se quita la camiseta, los pantalones, y comienza a nadar hasta llegar al islote. 

Héctor, en cambio, ahoga sus penas en su almohada de manera silenciosa para que su compañero no se de cuenta. Coge una de las dos llaves, unas zapatillas, y sale a dar una vuelta por el campamento. De pronto ve a Nora salir de su caseta y decide seguirla. 

Avanza unos cuantos pasos y se da cuenta de que alguien le está siguiendo, tras girar en una esquina ve de reojo que es Héctor quien sigue sus pasos. Camina cada vez más rápido y opta por adentrarse en el bosque.

Héctor, casi corriendo, no aparta su vista de la chica creyendo que no ha sido visto todavía. Se adentra dubitativo entre los inmensos pinos y de pronto pierde a la chica de vista. 

Nora, tras un enorme tronco, observa cómo Héctor la busca con la mirada desesperadamente.  El chico se sienta en el césped y agacha la cabeza, Nora escucha sus sollozos a pocos metros de él. Se acerca sigilosamente por detrás, y lo abraza.

- ¿Estás bien? - Susurra. Héctor, sorprendido, seca sus lágrimas con rapidez y la observa.
- Sí.
- ¿Por qué me seguías? - Pregunta.
- Esto... - tartamudea - No lo sé. - Traga saliva y mira hacia arriba para evitar llorar. - Lo siento.  - Nora le mira fijamente, y Héctor se pierde en sus ojos. - ¿Puedo abrazarte?

Los dos jóvenes se abrazan y todas las penas desaparecen.

- Va, vamos a descansar, que como nos pillen por aquí mañana limpiaremos el comedor, y no me hace ilusión.
- Vale. Por cierto, Nora, me alegro. - La chica le mira extrañada. - Por Víctor y tú, digo, se os ve bien, y os quiero muchísimo, me alegro de que estéis bien. 
- Sé que te gustaría que las cosas fueran de otra forma, Héctor, pero no todo sale como uno quiere. - Lo sujeta de la mano. - A pesar de todo, si alguna vez necesitas desahogarte, o necesitas ayuda con algo, no te olvides de que aunque esté con Víctor, tendré siempre un hueco para ti. 
- Gracias.

Llegan a sus casetas y cada uno se acuesta en su cama. Nora se sorprende al ver la cama de su hermano todavía vacía, coge el teléfono y lo llama.

Suena American Idiot en la orilla de la playa, y los bolsillos de los pantalones abandonados de Adrián vibran. Mientras tanto, él camina rodeando el islote y abrigándose con los brazos. 


Amanece y Nora, al abrir los ojos, intenta ver si su hermano está en la cama. Al no verlo, ignora la ducha, se viste lo más rápido que puede y corre hasta la caseta de Víctor. 

- ¡Dios, qué manera de despertarme! - Dice molesto al abrir la puerta.
- Víctor, mi hermano no ha dormido hoy conmigo. - La cara de su chico cambia por completo. - No lo has visto, ¿verdad?
- No, me visto y te ayudo a buscarlo. 
- Da igual. - Corre.

Toca la puerta de la caseta de Héctor.

- ¿Qué pasa, que tocas tan bruscamente? 
- ¿Has visto a mi hermano?
- No.
- Joder. - Empieza a correr hacia la casa de Rosa, pero al comprobar que está vacía se dirige al comedor.

Visualiza a sus amigos sentados en una mesa y corre hacia ellos. 

- Chicos, ¿sabéis algo de Adri?
- Desde ayer no. - Le miran preocupados. - ¿Pasa algo?
- No ha dormido hoy en la caseta, y no es normal en él hacer estas cosas.

Sus amigos se levantan y corren hacia la playa. Allí se encuentra Fer, uno de los monitores, cotilleando los bolsillos de un viejo pantalón lleno de arena.

- ¡Esos pantalones son de mi hermano! - Grita Nora, y al acercarse se los arranca bruscamente de las manos. - Y allí está su camiseta.
-  Estará en el islote.
- Chicos, ¿qué está pasando? - Pregunta el monitor. - ¿De quién es todo esto y qué hace aquí?
- De su hermano, y el qué hace aquí estamos por averiguarlo. - Aporta uno de los amigos de Adri.
- Fer, ¿podemos coger unas canoas? Llegaremos antes. - Mira a su monitor con cara de pena, suplicando. - Por favor.
- Vale, pero yo no sé nada de esto. - Sonríe. - Y me mantienes informado. 
- Eres el mejor, gracias.

Nora y los cuatro amigos de su hermano se dirigen al baúl de los remos, y después, tras coger cada uno su canoa, se adentran en el mar de camino al islote.

martes, 21 de mayo de 2013

Capítulo 33.

El director comunica a los monitores que el autobús del grupo de rock está listo para regresar a Bilbao, y todo el campamento va a despedirse de ellos. Su manager, se dirige al director y le entrega un papel con su número de teléfono.

- Están ustedes invitados a nuestro próximo concierto, por su hospitalidad.
- No es necesario...
- Qué menos. - Interrumpe.

Todos se despiden del grupo y vuelven a sus sitios, Adrián, en cambio, se acerca a uno de ellos.

- Disfruté muchísimo ayer, de verdad. - Sonríe. - Tenéis futuro. 
- ¿Te gustaría meterte? - Se sorprende. - Estamos empezando con esto, y no nos vendría mal un miembro más en la banda.
- No sé qué decir, no soy de Bilbao, creo que no es buena idea.
- ¿Qué edad tienes?
- Cumplo los dieciocho en cuatro días.
- Pues cuando los cumplas, eso dejará de ser un problema. - Coge la mano de Adrián, y empieza a escribir en ella con un bolígrafo. - Aquí te dejo mi número, piénsatelo, te doy un mes de plazo. 
- Joder - no tiene palabras -, muchas gracias, en serio.

Pasan dos días, y las cosas entre Víctor y Nora empiezan a funcionar mientras que Héctor, después de lo sucedido, decide ignorar cada muestra de cariño en público mirando hacia otra parte, para no volver a estropear nada. Pero para Nora, todo esto no es suficiente. Sigue pensando en el final del campamento, para el que queda una semana. ¿Qué será de ellos? Se afirma a sí misma no haber sentido nada parecido por ningún otro chico, y recuerda que Víctor vive también en un pueblo entre León y Oviedo, como ella. ¿Y si viven más cerca de lo que creen? Decide olvidarlo y dejar que pase el campamento para ver qué se les avecinará después. 

Adrián, tonteó con una chica morena de ojos verdes llamaba Gabriela el día pasado, y hoy ha quedado con ella para dar una vuelta por el campamento después de cenar.

Héctor, sentado en el banco en el que vio por primera vez a Nora y su amigo besándose, aprieta con fuerza las manos contra al banco, impotente. De pronto, alguien coloca su barbilla por encima de sus hombros y le saluda. 

- ¿Quién eres?
- Lo sabes. - Héctor gira su cabeza y se sorprende al reconocer ese pelo rojo y los piercings del labio y la nariz. 
- Ah, tú. 

La pelirroja se sienta a su lado y le pregunta sobre sus pensamientos, Héctor decide mantener la boca cerrada. 

- ¿No me vas a contestar? - Le mira fijamente. - No soporto que me ignoren. - Héctor se pierde en sus ojos marrones maquillados intensamente con una pintura negra. 
- ¿Por qué te maquillas tanto? - La chica ríe, irónicamente.
- ¿Acaso no puedo maquillarme? - Vacila.
- Poder veo que puedes, te pregunto por qué lo haces.
- Veo que lo de ser simpático con la gente no va contigo. - Héctor ve las intenciones de levantarse que tiene Rosa y la sujeta del brazo con fuerza. - ¿Qué haces?
- Era sólo una pregunta, sí que sé ser simpático. - Sonríe.

Comienzan a hablar durante varios minutos, pero Héctor decide evitar según qué temas. 

Al otro lado del campamento, Víctor y Nora están tumbados en la orilla de la cala observando y escuchando las olas romper en las rocas, pasión de ambos. Entre besos, abrazos, y un enorme silencio, Víctor se da cuenta de lo mucho que se ha encariñado de la rubia, 'la chica solitaria' de la que les habló a sus amigos durante los primeros días de campamento. Recuerda la primera semana en la que él decidió acercarse, simplemente por curiosidad; recuerda también la ilusión que le hizo enseñarle su sitio secreto al enterarse de que compartían una afición. En su cabeza pasean recuerdos desordenados, que le hacen sonreír, y le obligan a abrazarla con fuerza. De pronto, una dulce y suave voz interrumpe sus pensamientos.

- Víctor. - Con unos segundos de silencio, los nervios de Nora se autodelatan. - ¿Qué somos? - Piensa. ¿Qué son? Nunca se había planteado esa pregunta.
- No lo sé, ¿qué somos?
- Te lo he preguntado yo antes. - Responde seria.
- Diría que somos dos adolescentes, encariñados el uno por el otro, pasando un verano inolvidable. - Nora baja la mirada, y suspira. - ¿Qué somos, según tú? 
- Lo mismo - miente -, pienso lo mismo.

Víctor le sonríe y besa sus labios, después le comunica que es hora de volver y recogen sus cosas para regresar al campamento. El Sol se esconde entre las montañas, y el cielo coge un tono anaranjado. 

domingo, 12 de mayo de 2013

Capítulo 32.

Adrián sale de la ducha, se viste, y camina hacia su grupo. Comienzan a hablar, y sus amigos notan cómo tontea con todas las chicas. 

- Adri, ¿no te estás pasando un poco? - Ríen. - ¿Y Nuria?

Sitúa su mano tras su cabeza, y finje tener cuernos. Sus amigos empiezan a reírse, y cada uno suelta una broma.

- ¡Adri! - Grita uno. - ¿Te pesa la cabeza?

Todos ríen, él incluido. Las chicas aprovechan el camino libre y empiezan a rivalizarse entre ellas. "Al fin el rubio está libre", piensan. 


- ¿Estás bien? - Pregunta Víctor.
- Sí, un poco mareada, pero ya estoy bien. - Contesta Nora. - Gracias, en serio.
- ¿A qué venías aquí? 
- A buscarte, ¿a qué si no? - Intenta incorporarse y, una vez sentada, sonríe.
- Siento haber sido pesado antes. - Dice Víctor cabizbajo. - No quería agobiarte.
- No. - Borra su sonrisa. - Soy yo la que tendría que pedirte perdón. 
- ¿Por qué?
- Verás... Escuché que ibas a olvidarme enseguida, como a todas. - Víctor intenta interrumpirla, pero la chica no se deja. - Y bueno, por eso me enfadé. Luego Héctor intentó tranquilizarme en el islote, y... - Traga saliva, nerviosa. - Me besó. - Víctor la mira fijamente, y suspira.
- Supongo que era de esperar. - Dice titubeando. 
- Lo siento, Víctor.
- ¿Puedo preguntarte algo? - Nora levanta la cabeza, lo mira fijamente y asiente. - ¿Qué sentiste?
- La respuesta a esa pregunta es la que me ha hecho venir aquí. - Víctor le sonríe. - Hay algo de todo esto que no me gusta...
- ¿Qué es? 
- Que queda poco más de una semana de campamento, y estoy empezando a sentir cosas por ti. - Sus ojos se humedecen. - Y no quiero encariñarme tanto de ti, porque los dos sabemos que no iremos más lejos de este campamento. 
- Nora, si ya sabes el final, ¿por qué no disfrutar de la historia hasta que acabe? 

Sus ojos azules dejan escapar un par de lágrimas, y Víctor la abraza con fuerza, ella suavemente acaricia su nuca y acerca su boca a la de su chico, entreabre sus labios y siguen acercándose hasta encontrarse. Por un momento, permanecen inmóviles, hasta transmitir todos sus sentimientos en un lento e intenso beso. 
Se levantan y vuelven al campamento de la mano. Al llegar, Héctor nota un pinchazo en el pecho y decide no entrometerse más entre su amigo y Nora. 

jueves, 9 de mayo de 2013

Capítulo 31.

Adrián abre la puerta de la caseta, y al ver que su hermana pequeña no está en ella, decide llamar a su novia. 

- ¿Hola? - Contesta una voz grave.
- ¿Nuria? - Pregunta Adri extrañado.
- Em... No, no está, ¿de parte de quién? - Comprueba que el que habla es un chico, y opta por pensar que es sólo un amigo.
- De su novio, Adrián. - Dice casi tartamudeando.
- ¿Novio? - Pregunta entre risas. - Espera, ahora te la paso, que está aquí.

Adrián, asustado, decide colgar. ¿Quién debe ser ese chico? "Un amigo por supuesto que no", piensa. De pronto su móvil comienza a vibrar, y suena American Idiot de Green Day. Deja sonar la canción durante unos segundos, coge aire, y pulsa el botón verde.

- Dime.
- ¿Cariño? - La voz dulce de su novia le tranquiliza.
- Hola. - Contesta aún un poco nervioso.
- ¿Qué tal va todo? 
- Genial, por aquí genial. - Traga saliva, e intenta evitar el temblor de sus piernas. - ¿Y por allí?
- También. - Se escucha una risa. - Me alegro, Adri.
- ¿Puedo preguntarte algo? - Suspira.
- Por poder... - De pronto las risas al otro lado del teléfono cesan.
- ¿Quién me ha cogido el teléfono? - Silencio. - Nuria, no quiero parecer un celoso, ni quiero que pienses que te controlo, pero admite que es un poco raro. 
- Es un amigo. - Contesta seca.
- ¿Quién? No sé, cuéntame algo de él, pensaba que conocía a todos tus amigos, y que tu padre no te dejaba llevar chicos a casa. - La voz le tiembla también.
- Es que... - Se oyen unos susurros. - Mi padre no está en casa. - A Adrián se le humedecen los ojos.
- Nuria, dime la verdad. 
- Es sólo un amigo, ya te lo he dicho. 
- ¿Puedo hablar con él? 
- ¡No! - Dice rápidamente. - O sea, no.
- Nuria, cariño, no me chupo el dedo, por si lo crees. - Dice ya en un tono enfadado. - Si tienes a otro haciéndote compañía, sólo tienes que decírmelo. - Su novia permanece en silencio. - Ya que tienes huevos a hacerlo, ten huevos a contarlo, ¿no? - De pronto suena el pitido que avisa a Adrián de que acaban de colgarle. 
Tira el móvil con fuerza al otro lado de la cama y ahoga toda su rabia en un puñetazo contra la mesa. Sus nudillos se enrojecen y el aprieta sus manos contra su cabeza con fuerza, e intenta evitar gritar. Se tumba en la cama boca arriba y cierra los ojos con fuerza mientras golpea el colchón desesperadamente. Casi dos años a la basura, por un mes separados. "Era de esperar", piensa. De pronto oye su tono de llamada y grita antes de coger.

- ¿Qué coño quieres ahora? - Pregunta gritando.
- Adri, lo siento. - Dice Nuria entre sollozos.
- ¿Que lo sientes? - Ríe irónicamente. - No sientas nada, no importa. 
- Adri... - Cuelga.

Apaga el móvil y decide darse una ducha para relajarse. "Aún me queda más de una semana de campamento, y no pienso perder ni un segundo", se dice a sí mismo. Adrián sabe que muchas chicas de su grupo le miran, y comentan sobre su físico a diario. Aunque no se lo tenga creído, es consciente de que nunca ha pasado desapercibido en estos temas. Abre la puerta del baño, se mete en la ducha, y se adentra en su mundo.


Por otro lado, Nora nada desesperadamente en busca de su chico. De pronto, comienza a marearse. Demasiado esfuerzo para alguien que a duras penas ha comido en lo que lleva de día. Decide pararse para evitar desmayarse, como otras veces, pero sus piernas dejan de responderle, y empieza a asustarse. Grita desconsoladamente pidiendo ayuda, está muy lejos de la orilla y se ve incapaz de llegar ayudándose con los brazos, pero, para su consuelo, ve venir a Víctor a lo lejos. Lo llama con fuerza, e intuye que la ha oído al ver que acelera cada vez más. Nora ve cada vez peor, y le empieza a doler la cabeza como nunca. Por un momento, tiene la sensación de que el cielo se le cae encima, y grita asustada. Víctor la coge de la cintura y, lo más rápido que puede, la acerca a la orilla. La tumba en la arena y la tranquiliza.

- Ya está, Nora. - Le aparta el pelo de la cara. - No puede pasarte nada, ya estás en la playa, conmigo. Tranquilízate. 

Poco a poco deja de hiperventilar y el dolor de cabeza va desapareciendo. Abre los ojos y se alegra al verle allí, con ella.

- Te odio. - Dice jadeando.
- Lo sé. - Víctor le sonríe.

Capítulo 30.

Iván, Santi, Alfonso y Héctor comen tranquilamente en el comedor, hasta que uno de ellos decide hablar.

- Os juro que como se nos estropee el verano por culpa de una tía, os mato.
- No, si yo también. - Dice Alfonso.
- Yo no tengo intenciones de enfadarme con nadie - dice Héctor -, pero no es mi culpa que Víctor no sepa mantener la boca cerrada.
- Eh, que has sido tú el que se ha entrometido entre ellos dos. - Interrumpe Santi. - Te has liado a la novia de un colega, eso no se hace, tío. - Se levanta, y se dirige a su caseta para ver a Víctor.

Tras llegar, se sorprende al ver que no está en ella. Decide ir a la caseta de Nora, por si están hablando allí.


Tocan a la puerta, Nora, dormida, no lo escucha. Santi toca con más fuerza, y más veces, hasta despertarla.

- ¡Qué pesado! - Grita al levantarse. Abre la puerta, y con los ojos como platos, pregunta: - ¿Pasa algo?
- ¿Has visto a Víctor? 
- Mmm... No, por aquí no ha pasado. - Se dispone a cerrar la puerta, y Santi la para con el codo. 
- Nora, sé que habéis discutido, y no ha comido con nosotros y tampoco está en la caseta. - Dice, mirándola fijamente. - Y tampoco creo que haya ido al islote, porque hay gente en la playa y no le dejarían coger las canoas.
- No lo sé, Santi, no sé dónde puede estar. - Le invita a pasar. 


Al otro lado del campamento, Víctor está sentado en una roca de su cala secreta, y decide quitarse la camiseta y los pantalones para meterse mar adentro. Peina su flequillo con los dedos y camina hacia la orilla, hasta poder saltar al agua sin tocar el fondo. Empieza a nadar con todas sus fuerzas, sin parar, y mezclando sus lágrimas con el agua del mar.


- Nora, ¿qué es exactamente lo que ha pasado? - Pregunta Santi.

La chica le cuenta su corta pero intensa historia con Víctor, y termina derramando lágrimas desconsoladamente. Santi la abraza, e intenta animarla.

- Nora, ya que está todo el mundo jugando sucio, creo que deberías ser consciente de que todos los del grupo sabemos lo que ha pasado con Héctor en el islote. 
- ¿Qué? - Grita. - ¿No se puede confiar en nadie, o qué? 
- No, eso es lo que intento darte a entender. - Nora suspira. - Verás, Héctor se ha encariñado de ti y va a hacer todo lo posible para separarte de Víctor, al igual que Víctor hará lo que sea para que él no se os meta por en medio. 
- ¿Y yo qué hago?
- ¿A quién quieres, Nora? - Se quedan mirando fijamente. - La elección es tuya, si a uno le dices que no, dejará de molestar.
- Es que no lo sé... - Cierra los ojos por un momento. - Desde el primer día que vine le cogí cariño a Víctor, pero Héctor me ha llamado la atención desde que le conocí, también. - Traga saliva. - Héctor es especial, y creo que soy la única chica a la que de verdad ha podido acercarse sin perder los nervios. 
- ¿Y en Víctor? - Nora permanece en silencio durante unos segundos. - ¿En Víctor qué has visto?
- Todo. Me trata genial, me mima, me hace reír, me integró en vuestro grupo... - Sonríe. - ¿Sabes? Es la primera vez que vengo a un campamento de verano, y al principio estaba muy asustada, pero me planteé el hecho de conocer a una persona especial, como en todas las películas de verano. Chico conoce a chica, chica conoce a chico, y la mayoría tienen final feliz. - Santi la mira sonriente. - Pues cuando conocí a Víctor, me imaginé una película con él.
- Suena cursi, pero bonito a la vez. - Nora ríe. - ¿Sabes de qué me he dado cuenta? 
- ¿De qué?
- Cuando hablas de Héctor, hablas de él como si fuese un amigo, o tu hermano, pero cuando hablas de Víctor te sale la típica sonrisa tonta que les sale a las chicas en las películas que dices. - Nora intenta disimular dicho gesto, pero no puede evitarlo. - ¿Lo ves? Tu cara cambia cuando piensas en Víctor, en lo que habéis pasado estos últimos días.
- Quizás tengas razón. 
- Además, ¿qué has sentido cuando has besado a Héctor? - Nora borra la sonrisa de su rostro.
- No lo sé, miedo. - Mira a Santi, e intuye que está a punto de decir lo que él quiere oír. - Miedo de que Víctor se enterase, y me mandara a la mierda, como a todas las anteriores. Sé que no soy la chica de su vida, tenemos dieciséis años, no somos más que unos niños, pero no quiero que de aquí a invierno me haya olvidado, quiero que me recuerde como una chica con la que pasó pocos momentos, pero todos increíbles.
- Nora, tienes tu respuesta. 
- Santi, sé dónde está Víctor, o al menos eso creo. - Santi la mira sorprendido y le sonríe.
- Creo que preferirá verte a ti que a mí. - Se levantan rápidamente, y Nora sale corriendo. - ¡Nora! - Se gira sin dejar de correr. - ¡No te cortes! - Ríe, satisfecho consigo mismo, y se dirige a su caseta para descansar. 

Nora se adentra en el bosque y corre sonriente hasta llegar a la rampa de piedras que conduce hasta la cala. La baja rápido pero con cuidado, y busca a su chico con la mirada. Localiza prendas de ropa al lado de la roca en la que se sentaron una vez, y se acerca. "¿Dónde debe estar?" Coge la camiseta, y comprueba que es suya por su olor, segundos después ve los pantalones, y pierde su mirada en el mar. Buscando de lado a lado, ola por ola, no ve persona alguna. 
Permanece quieta durante un instante, y de pronto se quita las sandalias, la camiseta vieja y los pantalones rotos, y comienza a nadar mar adentro. Cada diez metros levanta la cabeza en busca de Víctor, y sigue nadando al no encontrarlo. 

domingo, 28 de abril de 2013

Capítulo 29.

Héctor piensa que es el momento de demostrarle a Nora que él vale mucho más la pena que Víctor, pero luego piensa en su amistad con él. 'No es fácil elegir', piensa, pero se deja llevar por su corazón y decide mostrar sus sentimientos. Después del abrazo, decide acercar sus labios a los de Nora, hasta rozarlos. Nora cierra los ojos, y se deja llevar por Héctor, que nota cómo sus lágrimas mueren en sus bocas. Coloca su mano en la mejilla de la chica y, después de un último beso, se aleja. Nora mira fijamente a Héctor y empieza a tener dudas y miedo por lo que acaba de hacer. 

- Gracias. - Dice Héctor. Nora sonríe.
- ¿Es todo lo que se te ocurre? - Unas pequeñas carcajadas suavizan la situación, y Héctor decide sincerarse por completo.
- Nora, no quiero estropear nada. - La mira serio. - Es decir, tú estás con Víctor y no quiero tener problemas.
- No. - Interrumpe. - No va así. Ahora mismo no sé qué quiero, en serio.

Nora se limpia la cara su vieja camiseta, y deciden volver al campamento. Durante el trayecto, un incómodo silencio entre los dos les permite pensar en lo sucedido, pero, para su sorpresa, les están esperando en la orilla del islote. Víctor se acerca rápidamente hacia Héctor y lo coge del cuello. Iván decide no entrometerse ya que podrían hablar en su contra, en cambio Santi decide separarlos. Tras algún puñetazo y dos o tres empujones, Santi consigue sujetar a Víctor y tranquilizarlo. Entonces busca con la mirada a su chica, y pregunta al no encontrarla.

- ¿Dónde se ha metido ahora Nora? - Grita.
- Mientras hacías el gilipollas, ha cogido su canoa y está de camino al campamento. - Vacila Héctor. - ¿A qué ha venido semejante rabieta? 
- No te hagas el loco, sé perfectamente lo que intentas. - Le mira con rabia, y bruscamente consigue deshacerse de Santi. Corre hacia las canoas y empieza a remar con fuerza hacia la cala del otro lado. 

Los demás miembros del grupo, mientras tanto, se miran asustados. 

- ¿Qué le habéis dicho para que venga de esta manera a por mí? - Pregunta Héctor.
- Él sabe que te gusta Nora, y no era difícil adivinar tus intenciones al perseguirla. - Iván mira a Santi, levanta las cejas, y Héctor decide decir la verdad. 
- Me ha dicho que no diga nada, así que por vuestro bien, callaros. - Traga saliva, y empiezan a acusarle antes de hablar. - ¡Ha sido sólo un beso!
- ¡Joder, Héctor! - Exclaman sus dos amigos a la vez. 
- Ahora sí que la tenemos, fijo. - Añade Iván. - Deberíamos ir hacia el campamento.


Nora llega a la orilla, y sin cuidado alguno deja la canoa en la arena y tira el remo al baúl. Corre hacia las escaleras y se dirige a su caseta. Víctor llega segundos después, y decide dejar el remo en la orilla junto a las dos canoas, para alcanzar a Nora antes de que llegue a su caseta. Tras una buena carrera, Víctor consigue coger a Nora por uno de los hombros y abrazarla con fuerzas para no perderla. 

- ¡Suéltame! - Grita. - Dios, sois agobiantes. 

Víctor deja de hacer fuerza, la mira fijamente, y serio, decide caminar hacia su caseta. Nora queda atónita ante su comportamiento y empieza a sentirse culpable. Baja a las rocas y ve cómo los otros tres miembros del grupo llegan a la orilla, y sin verla, suben las escaleras corriendo. "Al fin tranquila", piensa. 

Van pasando los minutos, y llega la hora de comer. Nora opta por no comer y echar una siesta en la caseta. Víctor, decide esconderse en la cala que sólo él conoce, y el resto del grupo come en silencio en el comedor. 

Capítulo 28.

Nora se despierta con los ojos hinchados y con mala cara, su hermano le acaricia la mejilla.

- ¿Estás bien, pequeña?
- Sí, no te preocupes. - Suspira. - Una mala noche.

Adrián sonríe y se encierra en el baño para ducharse. Nora se levanta de la cama y se sienta en el sofá, tocan a la puerta. Se dirige a ella y al abrir, ve a Iván delante suyo. Agacha la mirada, y le hace pasar.

- Nora, venía a pedirte perdón por lo de anoche, también de parte de Héctor.
- ¿Perdón por qué? - La voz le empieza a temblar. - No hicisteis nada, fui yo que no debería haber escuchado. 

Iván la abraza con fuerza y le promete aclarar las cosas en breves, sale de la caseta y se despide de ella con una sonrisa forzada. Nora cierra la puerta y decide no ducharse, coge una camiseta vieja y ancha, unos pantalones rotos, y una sandalias. Sin peinarse, se dirige al comedor. Por cada grupo de personas que pasa, se oyen comentarios. "Mirad qué cara lleva hoy Nora", "¿Qué habrá pasado?"
Llega al comedor y saluda a todos sus amigos menos a Víctor, que extrañado se acerca a ella para darle un beso, que Nora rechaza sin pensarlo. 

- ¿Pasa algo? - Susurra.
- No quiero hablar.
- Tienes mala cara. - Sonríe. - ¿Te has peinado?
- ¿Y tú eres imbécil? - Dice en un tono más alto que hace que medio comedor se gire a mirarles. - No, no me he peinado.

Víctor, afectado, asiente y se dirige al otro lado de la mesa. Héctor e Iván, que han observado la escena atentos, deciden no decir nada y desayunar tranquilamente. Nora, después de haber movido la comida de un lado a otro con los cubiertos, decide dejarlo en la mesa y salir de ese incómodo momento. Se levanta, y rápidamente huye hacia las rocas.

- ¿Sabéis qué le pasa? - Pregunta Víctor preocupado. 
- No lo sé. - Dice Iván. 

Héctor se levanta y corre tras ella, la sigue hasta la cala donde ve cómo coge una de las canoas rojas que hay amontonadas en un enorme contenedor y la arrastra hasta la orilla, se sube y empieza a remar con fuerza. Decide imitarla. 

- ¿Y ahora este dónde cojones va? - Pregunta Santi. - No os entiendo, de verdad. - Víctor intenta levantarse e Iván decide pararle para evitar problemas.
- Tío, tranquilo, ya ha ido Héctor. 


Nora, entre lágrimas, ahoga su rabia en cada impulso sin darse cuenta de que Héctor la sigue por detrás. Llega al islote, deja la canoa en la orilla y corre hacia el bosque, saltando el cartel de 'prohibo el paso'. Héctor, al llegar, coloca las dos canoas de manera que no puedan perderse, y se adentra en el bosque tras Nora. Empiezan a subir corriendo el pequeño monte hasta llegar a la roca, que Nora escala rápidamente. El chico, llega, y tras varios esfuerzos consigue subirla sin problemas, y allí está, Nora sentada en el borde del acantilado, llorando desconsoladamente. Héctor se acerca sigilosamente y se sienta a su lado.

- Qué vistas, ¿verdad? - Pregunta. 

Nora le mira sorprendida y se seca las lágrimas con la mano derecha. Le ignora y vuelve a perder la mirada en el horizonte. 

- ¿Cómo has llegado hasta aquí? - Vuelve a preguntar.
- Ya había venido. - Contesta Nora, seca, tras unos segundos de silencio.
- ¿Por qué cuando hay gente no lloras? - Sonríe.
- Porque no me da la gana. - Contesta más alto. - ¿Te puedes ir? Sólo molestas. - Héctor sonríe.
- Nora, lo que oíste ayer de Víctor no deberías haberlo escuchado, pero lo hiciste. - Suspira. - Y quizás deberías plantearte si de verdad vale la pena llorar por un chico que dice eso de ti. 
- A ver, piensa un poco. - Grita enfadada. - Esto es un campamento de verano, os he conocido, y me lo estoy pasando genial con vosotros, pero queda poco más de una semana, y cada uno volverá a su casa. - Baja el tono de voz, y traga saliva. - Quizás vosotros volváis aquí, pero yo no.
- ¿Y?
- Pues que es normal que diga eso, joder, él para mí también es sólo un ligue de verano. - Mira a Héctor. 
- Entonces, ¿por qué llorar tanto? - Nora agacha la cabeza.
- Porque no me gusta ser consciente de eso. - Cierra los ojos evitando mojar sus mejillas. - Odio empezar algo, conociendo el final. 

Héctor suspira, y la abraza con fuerza.

martes, 23 de abril de 2013

Capítulo 27.

Tras un grito del cantante, y un redoble de batería, comienza el concierto. Los reggaetoneros se retiran a sus casetas y los demás disfrutan de la música del grupo vasco. Saltos, gritos, risas, etc.

22:00.

- Víctor, yo me voy a la caseta ya, que total esto ya estará terminando y me está entrando sueño. - Víctor la mira, besa su frente, y sonríe.
- ¿Te acompaño?
- No, - sonríe - no te preocupes. Gracias.

Víctor asiente, le acaricia la mejilla, y vuelve la cabeza hacia el grupo. 

Nora llega a su caseta, y al meter la llave en la cerradura oye los llantos de alguien. Gira la cabeza y saca la llave al no ver a nadie, intenta descubrir de dónde viene y llega a la caseta de Héctor e Iván. Nora, a pesar de pensar que lo que está haciendo no está del todo bien, pega su oreja a la puerta de madera e intenta escuchar.

- No, si es que encima me vio llorando, qué puta vergüenza. 
- Pero tío, no te tiene que dar vergüenza que te vean llorar. - Dice Iván. - Eres una persona, como otra cualquiera, y es normal que si algo te sienta mal lo demuestres de alguna forma. 
- Ya, pero es que encima se lo he dicho a Víctor.
- ¿Y bien? - Interrumpe Iván.
- Me ha dicho que haría algo, ya que yo soy su colega de toda la vida y Nora es sólo una chica de la que en septiembre apenas se acordará. - Nora abre los ojos sorprendida y nota un pinchazo en la boca del estómago.
- ¿Te ha dicho eso? - Pregunta Iván sorprendido.
- Palabras textuales, lo juro. 
- Espera. - Dice Iván.

Se oyen pasos y abre la puerta de la caseta rápidamente y Nora queda atónita. Ninguno sabe qué decir y Héctor parece asustado por todo lo que la chica puede haber oído. Sus ojos se humeden y sale corriendo hacia su caseta.

- ¡Nora! - Grita Iván.

De pronto Héctor se levanta y empuja bruscamente a su amigo para salir corriendo tras ella. 

- ¡Nora, ven! - Corre rápido y tras unos segundos la alcanza. La abraza con fuerza e intenta tranquilizarla.
- ¡Déjame! - Grita desesperada mientras intenta escaparse de los brazos de Héctor. - Quiero irme.

Iván se acerca y consigue tranquilizar a Nora, que se seca las lágrimas y decide levantarse. 

- Ya está. - Suspira. - No pasa nada.
- Nora, no deberías escuchar conversaciones ajenas. 
- Pues hombre, tan ajena no era. - Dice con un tono sarcástico.
- Que habláramos de ti y de Víctor no significa que tengas derecho a escuchar. - Contesta Iván.
- Es verdad lo que decíais, ¿no? - Héctor e Iván permanecen en silencio. - Pues ya está, no quiero escuchar más. 
- Pero...
- No. - Interrumpe. - No soy nadie para meterme entre vosotros y lo entiendo, al fin y al cabo sólo soy una más para la lista de Víctor, ya me habían avisado. - Nora agacha la cabeza, saca las llaves de su caseta, y se adentra en ella dejando a los chicos fuera sin nada que decir.
- La hemos cagado. - Dice Iván. - Bien cagada.

Los chicos se dirigen a su caseta y Nora cae rendida en la cama nada más entrar. Tras unos minutos llorando, decide lavarse la cara y al final consigue dormirse. 

martes, 16 de abril de 2013

Capítulo 26.

20:30.

Nora ve a Héctor sentado en una hamaca comiendo una hamburguesa y decide sentarse a su lado.

- Hola. - Dice sonriente.
- Hola. - Contesta Héctor después de mirarla. - Tenías que hablar conmigo, ¿verdad?
- Verdad. - Sonríe aún más. - ¿Tanta prisa tienes?
- Sí, la tengo, quiero ir con Iván.
- Pues ves, nadie te obliga a quedarte aquí conmigo, he venido a sentarme, no a hablar. - Héctor la mira fijamente, sonríe, y la abraza con el brazo izquierdo entre risas. - ¿Te quedas?
- Claro, tonta. 

Nora no sabe cómo decírselo y tras esta pequeña conversación se asegura de que no es el mejor momento para hacerlo, pero algo la empuja a preguntarle.

- ¿Y qué tal va el tema de las chicas? 
- ¿Todas sois iguales? - Ríe.
- ¿Cómo?
- Hasta hoy, todas las tías que han querido sacarme el tema de las relaciones lo han hecho con esa frase, es curioso.
- Vosotros también lo hacéis.
- Ya, supongo que no somos tan diferentes como parece. - Nora asiente. - Pues bien, hasta ahora me había costado encontrar una chica que me aguantara, pero creo que este verano me está cambiando por completo. - A Héctor se le humedecen los ojos. - ¿Sabes esa sensación que tenemos a veces de vernos reflejados en una persona? De sentir que has encontrado a esa media naranja de la que tanto hablan, tu mitad, la parte que te falta. Es increíble, encontrar a una persona que te entienda, te acepte, y te ayude siempre que lo necesites, alguien a quien dar cariño, alguien al que poder demostrarle día a día lo mucho que te importa. - Nora imagina todo lo que Héctor dice, y siente pena por él. ¿Y si al final se equivoca eligiendo? "No, no, imposible." - No sé, son cosas que pienso cada noche.
- ¿Acaso no duermes? - Bromea Nora.
- A veces no, pero en general sí. - Suspira. - Me refiero a ese momento de la noche en el que estás dormido pero consciente, no sé si me explico, ese momento en el que cierras los ojos para dormirte definitivamente, pero que aún no lo has hecho. Suelo pensar mucho en ese pequeño rato, pruébalo.
- Creo que eso lo hacemos todos. - Se coloca el pelo. - ¿Y quién es la chica con la que te ves haciendo todo lo que has dicho?
- Ahora mismo es una del campamento, pero no sé, prefiero no decírselo por si acaso. 

Nora ha encontrado su respuesta, pero necesita más pruebas, ¿y si no es ella? Tiene que estar segura al cien por cien. Decide ser directa:

- ¿Quién es? - Héctor se ríe.
- No te cortas un pelo, ¿eh?
- Para nada, somos amigos, ¿no? - Héctor traga saliva, y decide ser sincero. Total, ¿qué puede perder?
- Por desgracia sí. - Nora se sorprende.
- ¿Por desgracia? ¿No te gusta que seamos amigos?
- No es que no me guste que seamos amigos, no me gusta que no seamos más que amigos. - Sonríe, y tranquilo por haberse sacado el 'problema' de encima se tumba en la hamaca.
- Supongo que no me sorprende. - Héctor emite un ruido raro que Nora interpreta como una risa. - Vi cómo me mirabas cuando estaba con Víctor en las rocas. - Miente. - Vi cómo llorabas, pero esperaba que me lo dijeras. - Héctor se levanta sorprendido. 
- ¿Cómo pudiste verme? No te vi girar la cabeza en ningún momento. - Nora reacciona rápido y encuentra una explicación.
- Cuando te agachaste a llorar, me giré y te vi.
- ¿Víctor me vio también?
- No, creo que no. 

Héctor asiente, y deja sola a la chica en la hamaca para irse con Iván. Ni un sólo 'adiós', Nora queda atónita ante tal comportamiento, ¿ha hecho algo malo? Se tumba en la hamaca y suspira, no ha sentido nada al hablar con Héctor así que está segura de que es a Víctor a quien quiere, lo que no sabe, es que él también es consciente de que a Héctor le gusta. Tras varios minutos, Víctor la llama para decirle que es hora de ver al grupo de rock en directo.


Capítulo 25.

19:30.

Todos los miembros del campamento se dirigen a sus casetas a ducharse, y vestirse para la barbacoa y el concierto. Héctor, ya duchado y arreglado, decide ir a hablar con Víctor, que está en la caseta de al lado.


Suena la puerta. "Quizás es Nora", piensa Víctor. Abre, y sonríe al ver a su amigo Héctor, le invita a pasar y cierra la caseta. 

- Tío, ¿cómo vas tan rápido? - Pregunta bromeando.
- Tenía la ropa preparada, e Iván siempre quiere quedarse solo cuando se viste, nunca lo he entendido pero prefiero no discutírselo. - Contesta Héctor mientras se frota las manos sentado en el viejo sofá.
- Vaya chaval más raro. - Víctor se pone los pantalones y busca una camiseta de manga corta entre sus cajones.


Mientras tanto miles de pensamientos atormentan a Héctor. ¿Cómo decírselo? ¿Se enfadará? ¿Romperá una relación de dos amigos suyos? Por un momento decide callárselo, pero luego empieza a pensar en él: ¿Tendrá que aguantar muestras de cariño delante suyo? ¿Cambiará su forma de ser con ellos? ¿Y si Nora se da cuenta de que de verdad quiere a Héctor y no a Víctor? Las dudas hacen hablar a Héctor, nervioso.

- Víctor, - Respira hondo - verás, hoy te he visto con Nora en las rocas y...
- Ah no, tranquilo, - ríe - no es ningún secreto.
- No, no es por eso. - Por los nervios, Héctor empieza a jugar con su dilatación y le empiezan a temblar las piernas.
- ¿Entonces?
- Verás, que os he visto a lo lejos, y he sentido algo raro. - La cara de Víctor empeora en cuestión de milésimas. - Creo que en lo que llevamos de campamento Nora me ha ayudado bastante con mis problemas, directa o indirectamente, y me parece una chica increíble, y no sé si estoy empezando a sentir cosas por ella. - Traga saliva.
- Pero...
- No, - interrumpe - déjame acabar. - Víctor asiente serio. - No quiero estropear nada, ni voy a meterme entre vosotros, somos amigos y tendría remordimientos si lo hiciera, sólo quería que lo supieras, por si notabas algún comportamiento raro en mí, y esas cosas.
- Vale... vale, - Víctor tartamudea, no sabe qué decir - me alegra que me lo hayas dicho, veo que somos colegas de verdad. - Héctor sonríe forzosamente. - Y si de verdad de jode, haré algo al respecto, no quiero que un colega de toda la vida lo pase mal porque yo estoy con una chica que conozco desde hace nada, y que probablemente haya olvidado de aquí a septiembre. 

Héctor no sabe si alegrarse o no, es posible que haya roto una relación que parecía verdadera, pero también va a tener su oportunidad y no sufrirá al verlos juntos. Le da las gracias con una palmada en la espalda y sale de la caseta en dirección a la playa, donde están organizando la barbacoa. 

20:00.

Nora sale de la caseta y ve a lo lejos a la pelirroja, apoyada en un poste. Poco a poco se va acercando y al pasar por su lado baja la mirada para evitar problemas, pero Rosa la llama.

- Rubia, - dice con un tono amistoso - ¿podemos hablar?
- ¿Por qué iba a querer hablar? - Contesta cortante.
- Va, quería pedirte perdón. - Nora se sorprende al escuchar a Rosa pidiendo disculpas, y se acerca a ella.
- ¿Perdón por qué?
- Por la pelea del otro día, he de admitir que estoy un poco celosa porque tengas algo con Víctor, tú también lo estarías. - Nora asiente. - Aunque haya pasado mucho tiempo, sigue estando en algún rincón de mi corazón. 
- Pues... lo siento, si he hecho algo que te haya molestado.
- No, nada, no te preocupes. - Sonríe. - Quiero que sepas algo, entre compañeras de campamento. 
- Sorpréndeme. 
- A Héctor le molas. - Nora, con los ojos como platos, abre la boca impresionada y espera una explicación. - Esta mañana, cuando estabas con Víctor en las rocas, mis amigas y yo lo hemos visto llorando en un banco mientras os miraba, luego ha ido Iván y supongo que han hablado de eso.

Nora no sabe si creer a la pelirroja o no, pero se sorprende ante la posibilidad de que sea cierto y decide hablar con Héctor cuanto antes. Juntas se dirigen a la playa donde todo el campamento las espera para empezar la barbacoa. Cada una va con su grupo de amigos y Nora saluda con un beso corto y suave en los labios a Víctor, se acerca a Héctor y tras un abrazo le dice que más tarde querrá hablar con él. Héctor tiene curiosidad por saber qué querrá decirle la chica, ¿algo malo? ¿Algo bueno? Su corazón se acelera, pero en cuestión de minutos olvida por completo todo al empezar la cena. 

sábado, 13 de abril de 2013

Capítulo 24.

En el grupo de la pandilla de Víctor se disponen a comenzar las carreras, mientras que en el de los mayores están Adrián y el monitor junto al manager del grupo de rock intentando averiguar el fallo del autobús.

- ¿Ves algo, jovencito? - Pregunta el manager con voz ronca.
- No se les ha estropeado nada, señor. - Dice Adrián entre risas. - Simplemente se han quedado sin batería.

El señor trajeado mira fijamente a Adrián y comienza a reirse. 

- Claro, hemos pasado la noche con las luces encendidas, quizás sea por eso. - Adrián sonríe.
- Probablemente, tiene el motor perfecto. 

El monitor no puede evitar reírse y le da dos golpes en la espalda a Adrián seguidos de un "Buen chaval". 

- Si queréis pasar a tomar algo, estáis invitados, por la ayuda. - Adri observa el bus sonriente, se fija en cada detalle, en cada dibujo, en cada letra. - Por cierto, soy Hugo, Hugo Aizaga.
- Encantado Señor Aizaga, yo soy Adrián. - Se presenta el joven dándole la mano.

Se dirigen a la puerta del automóvil cuando de repente un chico sale por ella. Despeinado, y con un color oscuro que no llega a ser negro, piercings en la oreja derecha y todo vestido de negro, con tatuajes en ambos brazos. Se acerca a ellos con una enorme sonrisa y se presenta, "Diego".

- Diego, vamos a entrar, que este muchacho me ha ayudado con el problema que teníamos en el bus y quiero enseñarle todo. - Dice el manager poniéndole la mano en el hombro.
- De acuerdo, yo voy a tomar el aire que estoy harto de estar ahí dentro. - Sonríe y se dirige al campamento. 

Jorge, Adrián y el manager se adentran en el enorme automóvil y ven cómo los otros cuatro miembros del grupo están sentados en un sofá jugando a las cartas. Adrián queda anonadado al ver tantas guitarras, bajos, etc. colgados de las paredes del autobús. Se levantan y se presentan: James, guitarrista; Félix, batería;  Peter, cantante; y Enrique, bajista. 

El bus es más grande por dentro de lo que parecía por fuera, tiene una cocina un poco cutre, dos sofás con una televisión bastante decente, tres literas, y el espacio que queda vacío está lleno de amplificadores, teclados, micros, etc. Adrián y Jorge invitan a los rockeros a visitar el campamento y conocer a todos los monitores, se acerca la hora de comer y les ofrecen también quedarse a comer mientras otro automóvil les ayuda con el tema de la batería. 


En el grupo de Nora ya han terminado los relevos y ha ganado un chico rubio bastante alto de Sevilla. Se dirigen todos al comedor y se encuentran con el grupo de los mayores ya cogiendo la comida. Pocos minutos después llegan Adrián, Jorge, todos los miembros del grupo de rock y su manager y el director del campamento pide atención para presentarles.

- Y como recompensa, podremos juzgar si son de verdad un grupo de rock o tan sólo cuatro pardillos con guitarras y un autobús tuneado. 

Todo el campamento ríe y el manager con más fuerza todavía. Diego se sube a la mesa en la que está el director, y grita:

- ¡Vais a flipar con nosotros! - Se oyen gritos y la gente empieza a comer y a hablar de las pintas que lleva cada miembro de la banda.