jueves, 9 de mayo de 2013

Capítulo 30.

Iván, Santi, Alfonso y Héctor comen tranquilamente en el comedor, hasta que uno de ellos decide hablar.

- Os juro que como se nos estropee el verano por culpa de una tía, os mato.
- No, si yo también. - Dice Alfonso.
- Yo no tengo intenciones de enfadarme con nadie - dice Héctor -, pero no es mi culpa que Víctor no sepa mantener la boca cerrada.
- Eh, que has sido tú el que se ha entrometido entre ellos dos. - Interrumpe Santi. - Te has liado a la novia de un colega, eso no se hace, tío. - Se levanta, y se dirige a su caseta para ver a Víctor.

Tras llegar, se sorprende al ver que no está en ella. Decide ir a la caseta de Nora, por si están hablando allí.


Tocan a la puerta, Nora, dormida, no lo escucha. Santi toca con más fuerza, y más veces, hasta despertarla.

- ¡Qué pesado! - Grita al levantarse. Abre la puerta, y con los ojos como platos, pregunta: - ¿Pasa algo?
- ¿Has visto a Víctor? 
- Mmm... No, por aquí no ha pasado. - Se dispone a cerrar la puerta, y Santi la para con el codo. 
- Nora, sé que habéis discutido, y no ha comido con nosotros y tampoco está en la caseta. - Dice, mirándola fijamente. - Y tampoco creo que haya ido al islote, porque hay gente en la playa y no le dejarían coger las canoas.
- No lo sé, Santi, no sé dónde puede estar. - Le invita a pasar. 


Al otro lado del campamento, Víctor está sentado en una roca de su cala secreta, y decide quitarse la camiseta y los pantalones para meterse mar adentro. Peina su flequillo con los dedos y camina hacia la orilla, hasta poder saltar al agua sin tocar el fondo. Empieza a nadar con todas sus fuerzas, sin parar, y mezclando sus lágrimas con el agua del mar.


- Nora, ¿qué es exactamente lo que ha pasado? - Pregunta Santi.

La chica le cuenta su corta pero intensa historia con Víctor, y termina derramando lágrimas desconsoladamente. Santi la abraza, e intenta animarla.

- Nora, ya que está todo el mundo jugando sucio, creo que deberías ser consciente de que todos los del grupo sabemos lo que ha pasado con Héctor en el islote. 
- ¿Qué? - Grita. - ¿No se puede confiar en nadie, o qué? 
- No, eso es lo que intento darte a entender. - Nora suspira. - Verás, Héctor se ha encariñado de ti y va a hacer todo lo posible para separarte de Víctor, al igual que Víctor hará lo que sea para que él no se os meta por en medio. 
- ¿Y yo qué hago?
- ¿A quién quieres, Nora? - Se quedan mirando fijamente. - La elección es tuya, si a uno le dices que no, dejará de molestar.
- Es que no lo sé... - Cierra los ojos por un momento. - Desde el primer día que vine le cogí cariño a Víctor, pero Héctor me ha llamado la atención desde que le conocí, también. - Traga saliva. - Héctor es especial, y creo que soy la única chica a la que de verdad ha podido acercarse sin perder los nervios. 
- ¿Y en Víctor? - Nora permanece en silencio durante unos segundos. - ¿En Víctor qué has visto?
- Todo. Me trata genial, me mima, me hace reír, me integró en vuestro grupo... - Sonríe. - ¿Sabes? Es la primera vez que vengo a un campamento de verano, y al principio estaba muy asustada, pero me planteé el hecho de conocer a una persona especial, como en todas las películas de verano. Chico conoce a chica, chica conoce a chico, y la mayoría tienen final feliz. - Santi la mira sonriente. - Pues cuando conocí a Víctor, me imaginé una película con él.
- Suena cursi, pero bonito a la vez. - Nora ríe. - ¿Sabes de qué me he dado cuenta? 
- ¿De qué?
- Cuando hablas de Héctor, hablas de él como si fuese un amigo, o tu hermano, pero cuando hablas de Víctor te sale la típica sonrisa tonta que les sale a las chicas en las películas que dices. - Nora intenta disimular dicho gesto, pero no puede evitarlo. - ¿Lo ves? Tu cara cambia cuando piensas en Víctor, en lo que habéis pasado estos últimos días.
- Quizás tengas razón. 
- Además, ¿qué has sentido cuando has besado a Héctor? - Nora borra la sonrisa de su rostro.
- No lo sé, miedo. - Mira a Santi, e intuye que está a punto de decir lo que él quiere oír. - Miedo de que Víctor se enterase, y me mandara a la mierda, como a todas las anteriores. Sé que no soy la chica de su vida, tenemos dieciséis años, no somos más que unos niños, pero no quiero que de aquí a invierno me haya olvidado, quiero que me recuerde como una chica con la que pasó pocos momentos, pero todos increíbles.
- Nora, tienes tu respuesta. 
- Santi, sé dónde está Víctor, o al menos eso creo. - Santi la mira sorprendido y le sonríe.
- Creo que preferirá verte a ti que a mí. - Se levantan rápidamente, y Nora sale corriendo. - ¡Nora! - Se gira sin dejar de correr. - ¡No te cortes! - Ríe, satisfecho consigo mismo, y se dirige a su caseta para descansar. 

Nora se adentra en el bosque y corre sonriente hasta llegar a la rampa de piedras que conduce hasta la cala. La baja rápido pero con cuidado, y busca a su chico con la mirada. Localiza prendas de ropa al lado de la roca en la que se sentaron una vez, y se acerca. "¿Dónde debe estar?" Coge la camiseta, y comprueba que es suya por su olor, segundos después ve los pantalones, y pierde su mirada en el mar. Buscando de lado a lado, ola por ola, no ve persona alguna. 
Permanece quieta durante un instante, y de pronto se quita las sandalias, la camiseta vieja y los pantalones rotos, y comienza a nadar mar adentro. Cada diez metros levanta la cabeza en busca de Víctor, y sigue nadando al no encontrarlo. 

2 comentarios:

  1. Como le pase algo te mato que esto se ha puesto más interesante que nunca... :D

    ResponderEliminar
  2. Jejeje, ya veré, ya veré, no tengo nada pensado. Me alegra saberlo! :3

    ResponderEliminar