Héctor piensa que es el momento de demostrarle a Nora que él vale mucho más la pena que Víctor, pero luego piensa en su amistad con él. 'No es fácil elegir', piensa, pero se deja llevar por su corazón y decide mostrar sus sentimientos. Después del abrazo, decide acercar sus labios a los de Nora, hasta rozarlos. Nora cierra los ojos, y se deja llevar por Héctor, que nota cómo sus lágrimas mueren en sus bocas. Coloca su mano en la mejilla de la chica y, después de un último beso, se aleja. Nora mira fijamente a Héctor y empieza a tener dudas y miedo por lo que acaba de hacer.
- Gracias. - Dice Héctor. Nora sonríe.
- ¿Es todo lo que se te ocurre? - Unas pequeñas carcajadas suavizan la situación, y Héctor decide sincerarse por completo.
- Nora, no quiero estropear nada. - La mira serio. - Es decir, tú estás con Víctor y no quiero tener problemas.
- No. - Interrumpe. - No va así. Ahora mismo no sé qué quiero, en serio.
Nora se limpia la cara su vieja camiseta, y deciden volver al campamento. Durante el trayecto, un incómodo silencio entre los dos les permite pensar en lo sucedido, pero, para su sorpresa, les están esperando en la orilla del islote. Víctor se acerca rápidamente hacia Héctor y lo coge del cuello. Iván decide no entrometerse ya que podrían hablar en su contra, en cambio Santi decide separarlos. Tras algún puñetazo y dos o tres empujones, Santi consigue sujetar a Víctor y tranquilizarlo. Entonces busca con la mirada a su chica, y pregunta al no encontrarla.
- ¿Dónde se ha metido ahora Nora? - Grita.
- Mientras hacías el gilipollas, ha cogido su canoa y está de camino al campamento. - Vacila Héctor. - ¿A qué ha venido semejante rabieta?
- No te hagas el loco, sé perfectamente lo que intentas. - Le mira con rabia, y bruscamente consigue deshacerse de Santi. Corre hacia las canoas y empieza a remar con fuerza hacia la cala del otro lado.
Los demás miembros del grupo, mientras tanto, se miran asustados.
- ¿Qué le habéis dicho para que venga de esta manera a por mí? - Pregunta Héctor.
- Él sabe que te gusta Nora, y no era difícil adivinar tus intenciones al perseguirla. - Iván mira a Santi, levanta las cejas, y Héctor decide decir la verdad.
- Me ha dicho que no diga nada, así que por vuestro bien, callaros. - Traga saliva, y empiezan a acusarle antes de hablar. - ¡Ha sido sólo un beso!
- ¡Joder, Héctor! - Exclaman sus dos amigos a la vez.
- Ahora sí que la tenemos, fijo. - Añade Iván. - Deberíamos ir hacia el campamento.
Nora llega a la orilla, y sin cuidado alguno deja la canoa en la arena y tira el remo al baúl. Corre hacia las escaleras y se dirige a su caseta. Víctor llega segundos después, y decide dejar el remo en la orilla junto a las dos canoas, para alcanzar a Nora antes de que llegue a su caseta. Tras una buena carrera, Víctor consigue coger a Nora por uno de los hombros y abrazarla con fuerzas para no perderla.
- ¡Suéltame! - Grita. - Dios, sois agobiantes.
Víctor deja de hacer fuerza, la mira fijamente, y serio, decide caminar hacia su caseta. Nora queda atónita ante su comportamiento y empieza a sentirse culpable. Baja a las rocas y ve cómo los otros tres miembros del grupo llegan a la orilla, y sin verla, suben las escaleras corriendo. "Al fin tranquila", piensa.
Van pasando los minutos, y llega la hora de comer. Nora opta por no comer y echar una siesta en la caseta. Víctor, decide esconderse en la cala que sólo él conoce, y el resto del grupo come en silencio en el comedor.
domingo, 28 de abril de 2013
Capítulo 28.
Nora se despierta con los ojos hinchados y con mala cara, su hermano le acaricia la mejilla.
- ¿Estás bien, pequeña?
- Sí, no te preocupes. - Suspira. - Una mala noche.
Adrián sonríe y se encierra en el baño para ducharse. Nora se levanta de la cama y se sienta en el sofá, tocan a la puerta. Se dirige a ella y al abrir, ve a Iván delante suyo. Agacha la mirada, y le hace pasar.
- Nora, venía a pedirte perdón por lo de anoche, también de parte de Héctor.
- ¿Perdón por qué? - La voz le empieza a temblar. - No hicisteis nada, fui yo que no debería haber escuchado.
Iván la abraza con fuerza y le promete aclarar las cosas en breves, sale de la caseta y se despide de ella con una sonrisa forzada. Nora cierra la puerta y decide no ducharse, coge una camiseta vieja y ancha, unos pantalones rotos, y una sandalias. Sin peinarse, se dirige al comedor. Por cada grupo de personas que pasa, se oyen comentarios. "Mirad qué cara lleva hoy Nora", "¿Qué habrá pasado?"
Llega al comedor y saluda a todos sus amigos menos a Víctor, que extrañado se acerca a ella para darle un beso, que Nora rechaza sin pensarlo.
- ¿Pasa algo? - Susurra.
- No quiero hablar.
- Tienes mala cara. - Sonríe. - ¿Te has peinado?
- ¿Y tú eres imbécil? - Dice en un tono más alto que hace que medio comedor se gire a mirarles. - No, no me he peinado.
Víctor, afectado, asiente y se dirige al otro lado de la mesa. Héctor e Iván, que han observado la escena atentos, deciden no decir nada y desayunar tranquilamente. Nora, después de haber movido la comida de un lado a otro con los cubiertos, decide dejarlo en la mesa y salir de ese incómodo momento. Se levanta, y rápidamente huye hacia las rocas.
- ¿Sabéis qué le pasa? - Pregunta Víctor preocupado.
- No lo sé. - Dice Iván.
Héctor se levanta y corre tras ella, la sigue hasta la cala donde ve cómo coge una de las canoas rojas que hay amontonadas en un enorme contenedor y la arrastra hasta la orilla, se sube y empieza a remar con fuerza. Decide imitarla.
- ¿Y ahora este dónde cojones va? - Pregunta Santi. - No os entiendo, de verdad. - Víctor intenta levantarse e Iván decide pararle para evitar problemas.
- Tío, tranquilo, ya ha ido Héctor.
Nora, entre lágrimas, ahoga su rabia en cada impulso sin darse cuenta de que Héctor la sigue por detrás. Llega al islote, deja la canoa en la orilla y corre hacia el bosque, saltando el cartel de 'prohibo el paso'. Héctor, al llegar, coloca las dos canoas de manera que no puedan perderse, y se adentra en el bosque tras Nora. Empiezan a subir corriendo el pequeño monte hasta llegar a la roca, que Nora escala rápidamente. El chico, llega, y tras varios esfuerzos consigue subirla sin problemas, y allí está, Nora sentada en el borde del acantilado, llorando desconsoladamente. Héctor se acerca sigilosamente y se sienta a su lado.
- Qué vistas, ¿verdad? - Pregunta.
Nora le mira sorprendida y se seca las lágrimas con la mano derecha. Le ignora y vuelve a perder la mirada en el horizonte.
- ¿Cómo has llegado hasta aquí? - Vuelve a preguntar.
- Ya había venido. - Contesta Nora, seca, tras unos segundos de silencio.
- ¿Por qué cuando hay gente no lloras? - Sonríe.
- Porque no me da la gana. - Contesta más alto. - ¿Te puedes ir? Sólo molestas. - Héctor sonríe.
- Nora, lo que oíste ayer de Víctor no deberías haberlo escuchado, pero lo hiciste. - Suspira. - Y quizás deberías plantearte si de verdad vale la pena llorar por un chico que dice eso de ti.
- A ver, piensa un poco. - Grita enfadada. - Esto es un campamento de verano, os he conocido, y me lo estoy pasando genial con vosotros, pero queda poco más de una semana, y cada uno volverá a su casa. - Baja el tono de voz, y traga saliva. - Quizás vosotros volváis aquí, pero yo no.
- ¿Y?
- Pues que es normal que diga eso, joder, él para mí también es sólo un ligue de verano. - Mira a Héctor.
- Entonces, ¿por qué llorar tanto? - Nora agacha la cabeza.
- Porque no me gusta ser consciente de eso. - Cierra los ojos evitando mojar sus mejillas. - Odio empezar algo, conociendo el final.
Héctor suspira, y la abraza con fuerza.
martes, 23 de abril de 2013
Capítulo 27.
Tras un grito del cantante, y un redoble de batería, comienza el concierto. Los reggaetoneros se retiran a sus casetas y los demás disfrutan de la música del grupo vasco. Saltos, gritos, risas, etc.
22:00.
- Víctor, yo me voy a la caseta ya, que total esto ya estará terminando y me está entrando sueño. - Víctor la mira, besa su frente, y sonríe.
- ¿Te acompaño?
- No, - sonríe - no te preocupes. Gracias.
Víctor asiente, le acaricia la mejilla, y vuelve la cabeza hacia el grupo.
Nora llega a su caseta, y al meter la llave en la cerradura oye los llantos de alguien. Gira la cabeza y saca la llave al no ver a nadie, intenta descubrir de dónde viene y llega a la caseta de Héctor e Iván. Nora, a pesar de pensar que lo que está haciendo no está del todo bien, pega su oreja a la puerta de madera e intenta escuchar.
- No, si es que encima me vio llorando, qué puta vergüenza.
- Pero tío, no te tiene que dar vergüenza que te vean llorar. - Dice Iván. - Eres una persona, como otra cualquiera, y es normal que si algo te sienta mal lo demuestres de alguna forma.
- Ya, pero es que encima se lo he dicho a Víctor.
- ¿Y bien? - Interrumpe Iván.
- Me ha dicho que haría algo, ya que yo soy su colega de toda la vida y Nora es sólo una chica de la que en septiembre apenas se acordará. - Nora abre los ojos sorprendida y nota un pinchazo en la boca del estómago.
- ¿Te ha dicho eso? - Pregunta Iván sorprendido.
- Palabras textuales, lo juro.
- Espera. - Dice Iván.
Se oyen pasos y abre la puerta de la caseta rápidamente y Nora queda atónita. Ninguno sabe qué decir y Héctor parece asustado por todo lo que la chica puede haber oído. Sus ojos se humeden y sale corriendo hacia su caseta.
- ¡Nora! - Grita Iván.
De pronto Héctor se levanta y empuja bruscamente a su amigo para salir corriendo tras ella.
- ¡Nora, ven! - Corre rápido y tras unos segundos la alcanza. La abraza con fuerza e intenta tranquilizarla.
- ¡Déjame! - Grita desesperada mientras intenta escaparse de los brazos de Héctor. - Quiero irme.
Iván se acerca y consigue tranquilizar a Nora, que se seca las lágrimas y decide levantarse.
- Ya está. - Suspira. - No pasa nada.
- Nora, no deberías escuchar conversaciones ajenas.
- Pues hombre, tan ajena no era. - Dice con un tono sarcástico.
- Que habláramos de ti y de Víctor no significa que tengas derecho a escuchar. - Contesta Iván.
- Es verdad lo que decíais, ¿no? - Héctor e Iván permanecen en silencio. - Pues ya está, no quiero escuchar más.
- Pero...
- No. - Interrumpe. - No soy nadie para meterme entre vosotros y lo entiendo, al fin y al cabo sólo soy una más para la lista de Víctor, ya me habían avisado. - Nora agacha la cabeza, saca las llaves de su caseta, y se adentra en ella dejando a los chicos fuera sin nada que decir.
- La hemos cagado. - Dice Iván. - Bien cagada.
Los chicos se dirigen a su caseta y Nora cae rendida en la cama nada más entrar. Tras unos minutos llorando, decide lavarse la cara y al final consigue dormirse.
martes, 16 de abril de 2013
Capítulo 26.
20:30.
Nora ve a Héctor sentado en una hamaca comiendo una hamburguesa y decide sentarse a su lado.
- Hola. - Dice sonriente.
- Hola. - Contesta Héctor después de mirarla. - Tenías que hablar conmigo, ¿verdad?
- Verdad. - Sonríe aún más. - ¿Tanta prisa tienes?
- Sí, la tengo, quiero ir con Iván.
- Pues ves, nadie te obliga a quedarte aquí conmigo, he venido a sentarme, no a hablar. - Héctor la mira fijamente, sonríe, y la abraza con el brazo izquierdo entre risas. - ¿Te quedas?
- Claro, tonta.
Nora no sabe cómo decírselo y tras esta pequeña conversación se asegura de que no es el mejor momento para hacerlo, pero algo la empuja a preguntarle.
- ¿Y qué tal va el tema de las chicas?
- ¿Todas sois iguales? - Ríe.
- ¿Cómo?
- Hasta hoy, todas las tías que han querido sacarme el tema de las relaciones lo han hecho con esa frase, es curioso.
- Vosotros también lo hacéis.
- Ya, supongo que no somos tan diferentes como parece. - Nora asiente. - Pues bien, hasta ahora me había costado encontrar una chica que me aguantara, pero creo que este verano me está cambiando por completo. - A Héctor se le humedecen los ojos. - ¿Sabes esa sensación que tenemos a veces de vernos reflejados en una persona? De sentir que has encontrado a esa media naranja de la que tanto hablan, tu mitad, la parte que te falta. Es increíble, encontrar a una persona que te entienda, te acepte, y te ayude siempre que lo necesites, alguien a quien dar cariño, alguien al que poder demostrarle día a día lo mucho que te importa. - Nora imagina todo lo que Héctor dice, y siente pena por él. ¿Y si al final se equivoca eligiendo? "No, no, imposible." - No sé, son cosas que pienso cada noche.
- ¿Acaso no duermes? - Bromea Nora.
- A veces no, pero en general sí. - Suspira. - Me refiero a ese momento de la noche en el que estás dormido pero consciente, no sé si me explico, ese momento en el que cierras los ojos para dormirte definitivamente, pero que aún no lo has hecho. Suelo pensar mucho en ese pequeño rato, pruébalo.
- Creo que eso lo hacemos todos. - Se coloca el pelo. - ¿Y quién es la chica con la que te ves haciendo todo lo que has dicho?
- Ahora mismo es una del campamento, pero no sé, prefiero no decírselo por si acaso.
Nora ha encontrado su respuesta, pero necesita más pruebas, ¿y si no es ella? Tiene que estar segura al cien por cien. Decide ser directa:
- ¿Quién es? - Héctor se ríe.
- No te cortas un pelo, ¿eh?
- Para nada, somos amigos, ¿no? - Héctor traga saliva, y decide ser sincero. Total, ¿qué puede perder?
- Por desgracia sí. - Nora se sorprende.
- ¿Por desgracia? ¿No te gusta que seamos amigos?
- No es que no me guste que seamos amigos, no me gusta que no seamos más que amigos. - Sonríe, y tranquilo por haberse sacado el 'problema' de encima se tumba en la hamaca.
- Supongo que no me sorprende. - Héctor emite un ruido raro que Nora interpreta como una risa. - Vi cómo me mirabas cuando estaba con Víctor en las rocas. - Miente. - Vi cómo llorabas, pero esperaba que me lo dijeras. - Héctor se levanta sorprendido.
- ¿Cómo pudiste verme? No te vi girar la cabeza en ningún momento. - Nora reacciona rápido y encuentra una explicación.
- Cuando te agachaste a llorar, me giré y te vi.
- ¿Víctor me vio también?
- No, creo que no.
Héctor asiente, y deja sola a la chica en la hamaca para irse con Iván. Ni un sólo 'adiós', Nora queda atónita ante tal comportamiento, ¿ha hecho algo malo? Se tumba en la hamaca y suspira, no ha sentido nada al hablar con Héctor así que está segura de que es a Víctor a quien quiere, lo que no sabe, es que él también es consciente de que a Héctor le gusta. Tras varios minutos, Víctor la llama para decirle que es hora de ver al grupo de rock en directo.
Nora ve a Héctor sentado en una hamaca comiendo una hamburguesa y decide sentarse a su lado.
- Hola. - Dice sonriente.
- Hola. - Contesta Héctor después de mirarla. - Tenías que hablar conmigo, ¿verdad?
- Verdad. - Sonríe aún más. - ¿Tanta prisa tienes?
- Sí, la tengo, quiero ir con Iván.
- Pues ves, nadie te obliga a quedarte aquí conmigo, he venido a sentarme, no a hablar. - Héctor la mira fijamente, sonríe, y la abraza con el brazo izquierdo entre risas. - ¿Te quedas?
- Claro, tonta.
Nora no sabe cómo decírselo y tras esta pequeña conversación se asegura de que no es el mejor momento para hacerlo, pero algo la empuja a preguntarle.
- ¿Y qué tal va el tema de las chicas?
- ¿Todas sois iguales? - Ríe.
- ¿Cómo?
- Hasta hoy, todas las tías que han querido sacarme el tema de las relaciones lo han hecho con esa frase, es curioso.
- Vosotros también lo hacéis.
- Ya, supongo que no somos tan diferentes como parece. - Nora asiente. - Pues bien, hasta ahora me había costado encontrar una chica que me aguantara, pero creo que este verano me está cambiando por completo. - A Héctor se le humedecen los ojos. - ¿Sabes esa sensación que tenemos a veces de vernos reflejados en una persona? De sentir que has encontrado a esa media naranja de la que tanto hablan, tu mitad, la parte que te falta. Es increíble, encontrar a una persona que te entienda, te acepte, y te ayude siempre que lo necesites, alguien a quien dar cariño, alguien al que poder demostrarle día a día lo mucho que te importa. - Nora imagina todo lo que Héctor dice, y siente pena por él. ¿Y si al final se equivoca eligiendo? "No, no, imposible." - No sé, son cosas que pienso cada noche.
- ¿Acaso no duermes? - Bromea Nora.
- A veces no, pero en general sí. - Suspira. - Me refiero a ese momento de la noche en el que estás dormido pero consciente, no sé si me explico, ese momento en el que cierras los ojos para dormirte definitivamente, pero que aún no lo has hecho. Suelo pensar mucho en ese pequeño rato, pruébalo.
- Creo que eso lo hacemos todos. - Se coloca el pelo. - ¿Y quién es la chica con la que te ves haciendo todo lo que has dicho?
- Ahora mismo es una del campamento, pero no sé, prefiero no decírselo por si acaso.
Nora ha encontrado su respuesta, pero necesita más pruebas, ¿y si no es ella? Tiene que estar segura al cien por cien. Decide ser directa:
- ¿Quién es? - Héctor se ríe.
- No te cortas un pelo, ¿eh?
- Para nada, somos amigos, ¿no? - Héctor traga saliva, y decide ser sincero. Total, ¿qué puede perder?
- Por desgracia sí. - Nora se sorprende.
- ¿Por desgracia? ¿No te gusta que seamos amigos?
- No es que no me guste que seamos amigos, no me gusta que no seamos más que amigos. - Sonríe, y tranquilo por haberse sacado el 'problema' de encima se tumba en la hamaca.
- Supongo que no me sorprende. - Héctor emite un ruido raro que Nora interpreta como una risa. - Vi cómo me mirabas cuando estaba con Víctor en las rocas. - Miente. - Vi cómo llorabas, pero esperaba que me lo dijeras. - Héctor se levanta sorprendido.
- ¿Cómo pudiste verme? No te vi girar la cabeza en ningún momento. - Nora reacciona rápido y encuentra una explicación.
- Cuando te agachaste a llorar, me giré y te vi.
- ¿Víctor me vio también?
- No, creo que no.
Héctor asiente, y deja sola a la chica en la hamaca para irse con Iván. Ni un sólo 'adiós', Nora queda atónita ante tal comportamiento, ¿ha hecho algo malo? Se tumba en la hamaca y suspira, no ha sentido nada al hablar con Héctor así que está segura de que es a Víctor a quien quiere, lo que no sabe, es que él también es consciente de que a Héctor le gusta. Tras varios minutos, Víctor la llama para decirle que es hora de ver al grupo de rock en directo.
Capítulo 25.
19:30.
Todos los miembros del campamento se dirigen a sus casetas a ducharse, y vestirse para la barbacoa y el concierto. Héctor, ya duchado y arreglado, decide ir a hablar con Víctor, que está en la caseta de al lado.
Suena la puerta. "Quizás es Nora", piensa Víctor. Abre, y sonríe al ver a su amigo Héctor, le invita a pasar y cierra la caseta.
- Tío, ¿cómo vas tan rápido? - Pregunta bromeando.
- Tenía la ropa preparada, e Iván siempre quiere quedarse solo cuando se viste, nunca lo he entendido pero prefiero no discutírselo. - Contesta Héctor mientras se frota las manos sentado en el viejo sofá.
- Vaya chaval más raro. - Víctor se pone los pantalones y busca una camiseta de manga corta entre sus cajones.
Mientras tanto miles de pensamientos atormentan a Héctor. ¿Cómo decírselo? ¿Se enfadará? ¿Romperá una relación de dos amigos suyos? Por un momento decide callárselo, pero luego empieza a pensar en él: ¿Tendrá que aguantar muestras de cariño delante suyo? ¿Cambiará su forma de ser con ellos? ¿Y si Nora se da cuenta de que de verdad quiere a Héctor y no a Víctor? Las dudas hacen hablar a Héctor, nervioso.
- Víctor, - Respira hondo - verás, hoy te he visto con Nora en las rocas y...
- Ah no, tranquilo, - ríe - no es ningún secreto.
- No, no es por eso. - Por los nervios, Héctor empieza a jugar con su dilatación y le empiezan a temblar las piernas.
- ¿Entonces?
- Verás, que os he visto a lo lejos, y he sentido algo raro. - La cara de Víctor empeora en cuestión de milésimas. - Creo que en lo que llevamos de campamento Nora me ha ayudado bastante con mis problemas, directa o indirectamente, y me parece una chica increíble, y no sé si estoy empezando a sentir cosas por ella. - Traga saliva.
- Pero...
- No, - interrumpe - déjame acabar. - Víctor asiente serio. - No quiero estropear nada, ni voy a meterme entre vosotros, somos amigos y tendría remordimientos si lo hiciera, sólo quería que lo supieras, por si notabas algún comportamiento raro en mí, y esas cosas.
- Vale... vale, - Víctor tartamudea, no sabe qué decir - me alegra que me lo hayas dicho, veo que somos colegas de verdad. - Héctor sonríe forzosamente. - Y si de verdad de jode, haré algo al respecto, no quiero que un colega de toda la vida lo pase mal porque yo estoy con una chica que conozco desde hace nada, y que probablemente haya olvidado de aquí a septiembre.
Héctor no sabe si alegrarse o no, es posible que haya roto una relación que parecía verdadera, pero también va a tener su oportunidad y no sufrirá al verlos juntos. Le da las gracias con una palmada en la espalda y sale de la caseta en dirección a la playa, donde están organizando la barbacoa.
20:00.
Nora sale de la caseta y ve a lo lejos a la pelirroja, apoyada en un poste. Poco a poco se va acercando y al pasar por su lado baja la mirada para evitar problemas, pero Rosa la llama.
- Rubia, - dice con un tono amistoso - ¿podemos hablar?
- ¿Por qué iba a querer hablar? - Contesta cortante.
- Va, quería pedirte perdón. - Nora se sorprende al escuchar a Rosa pidiendo disculpas, y se acerca a ella.
- ¿Perdón por qué?
- Por la pelea del otro día, he de admitir que estoy un poco celosa porque tengas algo con Víctor, tú también lo estarías. - Nora asiente. - Aunque haya pasado mucho tiempo, sigue estando en algún rincón de mi corazón.
- Pues... lo siento, si he hecho algo que te haya molestado.
- No, nada, no te preocupes. - Sonríe. - Quiero que sepas algo, entre compañeras de campamento.
- Sorpréndeme.
- A Héctor le molas. - Nora, con los ojos como platos, abre la boca impresionada y espera una explicación. - Esta mañana, cuando estabas con Víctor en las rocas, mis amigas y yo lo hemos visto llorando en un banco mientras os miraba, luego ha ido Iván y supongo que han hablado de eso.
Nora no sabe si creer a la pelirroja o no, pero se sorprende ante la posibilidad de que sea cierto y decide hablar con Héctor cuanto antes. Juntas se dirigen a la playa donde todo el campamento las espera para empezar la barbacoa. Cada una va con su grupo de amigos y Nora saluda con un beso corto y suave en los labios a Víctor, se acerca a Héctor y tras un abrazo le dice que más tarde querrá hablar con él. Héctor tiene curiosidad por saber qué querrá decirle la chica, ¿algo malo? ¿Algo bueno? Su corazón se acelera, pero en cuestión de minutos olvida por completo todo al empezar la cena.
Todos los miembros del campamento se dirigen a sus casetas a ducharse, y vestirse para la barbacoa y el concierto. Héctor, ya duchado y arreglado, decide ir a hablar con Víctor, que está en la caseta de al lado.
Suena la puerta. "Quizás es Nora", piensa Víctor. Abre, y sonríe al ver a su amigo Héctor, le invita a pasar y cierra la caseta.
- Tío, ¿cómo vas tan rápido? - Pregunta bromeando.
- Tenía la ropa preparada, e Iván siempre quiere quedarse solo cuando se viste, nunca lo he entendido pero prefiero no discutírselo. - Contesta Héctor mientras se frota las manos sentado en el viejo sofá.
- Vaya chaval más raro. - Víctor se pone los pantalones y busca una camiseta de manga corta entre sus cajones.
Mientras tanto miles de pensamientos atormentan a Héctor. ¿Cómo decírselo? ¿Se enfadará? ¿Romperá una relación de dos amigos suyos? Por un momento decide callárselo, pero luego empieza a pensar en él: ¿Tendrá que aguantar muestras de cariño delante suyo? ¿Cambiará su forma de ser con ellos? ¿Y si Nora se da cuenta de que de verdad quiere a Héctor y no a Víctor? Las dudas hacen hablar a Héctor, nervioso.
- Víctor, - Respira hondo - verás, hoy te he visto con Nora en las rocas y...
- Ah no, tranquilo, - ríe - no es ningún secreto.
- No, no es por eso. - Por los nervios, Héctor empieza a jugar con su dilatación y le empiezan a temblar las piernas.
- ¿Entonces?
- Verás, que os he visto a lo lejos, y he sentido algo raro. - La cara de Víctor empeora en cuestión de milésimas. - Creo que en lo que llevamos de campamento Nora me ha ayudado bastante con mis problemas, directa o indirectamente, y me parece una chica increíble, y no sé si estoy empezando a sentir cosas por ella. - Traga saliva.
- Pero...
- No, - interrumpe - déjame acabar. - Víctor asiente serio. - No quiero estropear nada, ni voy a meterme entre vosotros, somos amigos y tendría remordimientos si lo hiciera, sólo quería que lo supieras, por si notabas algún comportamiento raro en mí, y esas cosas.
- Vale... vale, - Víctor tartamudea, no sabe qué decir - me alegra que me lo hayas dicho, veo que somos colegas de verdad. - Héctor sonríe forzosamente. - Y si de verdad de jode, haré algo al respecto, no quiero que un colega de toda la vida lo pase mal porque yo estoy con una chica que conozco desde hace nada, y que probablemente haya olvidado de aquí a septiembre.
Héctor no sabe si alegrarse o no, es posible que haya roto una relación que parecía verdadera, pero también va a tener su oportunidad y no sufrirá al verlos juntos. Le da las gracias con una palmada en la espalda y sale de la caseta en dirección a la playa, donde están organizando la barbacoa.
20:00.
Nora sale de la caseta y ve a lo lejos a la pelirroja, apoyada en un poste. Poco a poco se va acercando y al pasar por su lado baja la mirada para evitar problemas, pero Rosa la llama.
- Rubia, - dice con un tono amistoso - ¿podemos hablar?
- ¿Por qué iba a querer hablar? - Contesta cortante.
- Va, quería pedirte perdón. - Nora se sorprende al escuchar a Rosa pidiendo disculpas, y se acerca a ella.
- ¿Perdón por qué?
- Por la pelea del otro día, he de admitir que estoy un poco celosa porque tengas algo con Víctor, tú también lo estarías. - Nora asiente. - Aunque haya pasado mucho tiempo, sigue estando en algún rincón de mi corazón.
- Pues... lo siento, si he hecho algo que te haya molestado.
- No, nada, no te preocupes. - Sonríe. - Quiero que sepas algo, entre compañeras de campamento.
- Sorpréndeme.
- A Héctor le molas. - Nora, con los ojos como platos, abre la boca impresionada y espera una explicación. - Esta mañana, cuando estabas con Víctor en las rocas, mis amigas y yo lo hemos visto llorando en un banco mientras os miraba, luego ha ido Iván y supongo que han hablado de eso.
Nora no sabe si creer a la pelirroja o no, pero se sorprende ante la posibilidad de que sea cierto y decide hablar con Héctor cuanto antes. Juntas se dirigen a la playa donde todo el campamento las espera para empezar la barbacoa. Cada una va con su grupo de amigos y Nora saluda con un beso corto y suave en los labios a Víctor, se acerca a Héctor y tras un abrazo le dice que más tarde querrá hablar con él. Héctor tiene curiosidad por saber qué querrá decirle la chica, ¿algo malo? ¿Algo bueno? Su corazón se acelera, pero en cuestión de minutos olvida por completo todo al empezar la cena.
sábado, 13 de abril de 2013
Capítulo 24.
En el grupo de la pandilla de Víctor se disponen a comenzar las carreras, mientras que en el de los mayores están Adrián y el monitor junto al manager del grupo de rock intentando averiguar el fallo del autobús.
- ¿Ves algo, jovencito? - Pregunta el manager con voz ronca.
- No se les ha estropeado nada, señor. - Dice Adrián entre risas. - Simplemente se han quedado sin batería.
El señor trajeado mira fijamente a Adrián y comienza a reirse.
- Claro, hemos pasado la noche con las luces encendidas, quizás sea por eso. - Adrián sonríe.
- Probablemente, tiene el motor perfecto.
El monitor no puede evitar reírse y le da dos golpes en la espalda a Adrián seguidos de un "Buen chaval".
- Si queréis pasar a tomar algo, estáis invitados, por la ayuda. - Adri observa el bus sonriente, se fija en cada detalle, en cada dibujo, en cada letra. - Por cierto, soy Hugo, Hugo Aizaga.
- Encantado Señor Aizaga, yo soy Adrián. - Se presenta el joven dándole la mano.
Se dirigen a la puerta del automóvil cuando de repente un chico sale por ella. Despeinado, y con un color oscuro que no llega a ser negro, piercings en la oreja derecha y todo vestido de negro, con tatuajes en ambos brazos. Se acerca a ellos con una enorme sonrisa y se presenta, "Diego".
- Diego, vamos a entrar, que este muchacho me ha ayudado con el problema que teníamos en el bus y quiero enseñarle todo. - Dice el manager poniéndole la mano en el hombro.
- De acuerdo, yo voy a tomar el aire que estoy harto de estar ahí dentro. - Sonríe y se dirige al campamento.
Jorge, Adrián y el manager se adentran en el enorme automóvil y ven cómo los otros cuatro miembros del grupo están sentados en un sofá jugando a las cartas. Adrián queda anonadado al ver tantas guitarras, bajos, etc. colgados de las paredes del autobús. Se levantan y se presentan: James, guitarrista; Félix, batería; Peter, cantante; y Enrique, bajista.
El bus es más grande por dentro de lo que parecía por fuera, tiene una cocina un poco cutre, dos sofás con una televisión bastante decente, tres literas, y el espacio que queda vacío está lleno de amplificadores, teclados, micros, etc. Adrián y Jorge invitan a los rockeros a visitar el campamento y conocer a todos los monitores, se acerca la hora de comer y les ofrecen también quedarse a comer mientras otro automóvil les ayuda con el tema de la batería.
En el grupo de Nora ya han terminado los relevos y ha ganado un chico rubio bastante alto de Sevilla. Se dirigen todos al comedor y se encuentran con el grupo de los mayores ya cogiendo la comida. Pocos minutos después llegan Adrián, Jorge, todos los miembros del grupo de rock y su manager y el director del campamento pide atención para presentarles.
- Y como recompensa, podremos juzgar si son de verdad un grupo de rock o tan sólo cuatro pardillos con guitarras y un autobús tuneado.
Todo el campamento ríe y el manager con más fuerza todavía. Diego se sube a la mesa en la que está el director, y grita:
- ¡Vais a flipar con nosotros! - Se oyen gritos y la gente empieza a comer y a hablar de las pintas que lleva cada miembro de la banda.
- ¿Ves algo, jovencito? - Pregunta el manager con voz ronca.
- No se les ha estropeado nada, señor. - Dice Adrián entre risas. - Simplemente se han quedado sin batería.
El señor trajeado mira fijamente a Adrián y comienza a reirse.
- Claro, hemos pasado la noche con las luces encendidas, quizás sea por eso. - Adrián sonríe.
- Probablemente, tiene el motor perfecto.
El monitor no puede evitar reírse y le da dos golpes en la espalda a Adrián seguidos de un "Buen chaval".
- Si queréis pasar a tomar algo, estáis invitados, por la ayuda. - Adri observa el bus sonriente, se fija en cada detalle, en cada dibujo, en cada letra. - Por cierto, soy Hugo, Hugo Aizaga.
- Encantado Señor Aizaga, yo soy Adrián. - Se presenta el joven dándole la mano.
Se dirigen a la puerta del automóvil cuando de repente un chico sale por ella. Despeinado, y con un color oscuro que no llega a ser negro, piercings en la oreja derecha y todo vestido de negro, con tatuajes en ambos brazos. Se acerca a ellos con una enorme sonrisa y se presenta, "Diego".
- Diego, vamos a entrar, que este muchacho me ha ayudado con el problema que teníamos en el bus y quiero enseñarle todo. - Dice el manager poniéndole la mano en el hombro.
- De acuerdo, yo voy a tomar el aire que estoy harto de estar ahí dentro. - Sonríe y se dirige al campamento.
Jorge, Adrián y el manager se adentran en el enorme automóvil y ven cómo los otros cuatro miembros del grupo están sentados en un sofá jugando a las cartas. Adrián queda anonadado al ver tantas guitarras, bajos, etc. colgados de las paredes del autobús. Se levantan y se presentan: James, guitarrista; Félix, batería; Peter, cantante; y Enrique, bajista.
El bus es más grande por dentro de lo que parecía por fuera, tiene una cocina un poco cutre, dos sofás con una televisión bastante decente, tres literas, y el espacio que queda vacío está lleno de amplificadores, teclados, micros, etc. Adrián y Jorge invitan a los rockeros a visitar el campamento y conocer a todos los monitores, se acerca la hora de comer y les ofrecen también quedarse a comer mientras otro automóvil les ayuda con el tema de la batería.
En el grupo de Nora ya han terminado los relevos y ha ganado un chico rubio bastante alto de Sevilla. Se dirigen todos al comedor y se encuentran con el grupo de los mayores ya cogiendo la comida. Pocos minutos después llegan Adrián, Jorge, todos los miembros del grupo de rock y su manager y el director del campamento pide atención para presentarles.
- Y como recompensa, podremos juzgar si son de verdad un grupo de rock o tan sólo cuatro pardillos con guitarras y un autobús tuneado.
Todo el campamento ríe y el manager con más fuerza todavía. Diego se sube a la mesa en la que está el director, y grita:
- ¡Vais a flipar con nosotros! - Se oyen gritos y la gente empieza a comer y a hablar de las pintas que lleva cada miembro de la banda.
viernes, 5 de abril de 2013
Capítulo 23.
Mientras en el grupo de Adrián siguen discutiendo, y el monitor y él se dirigen al autobús junto al manager, al otro lado del campamento ya han finalizado las guerras de pintura y tienen un descanso. Víctor se acerca a Nora, que está sentada justo en el mismo sitio en el que se conocieron. Se sienta a su lado, apoya los codos sobre sus rodillas y suspira.
- Aquí nos conocimos, ¿recuerdas? - Dice sin mirarla.
- Sí. - Dice Nora, seria. - Sí que me acuerdo.
Un silencio incómodo aparece entre los dos jóvenes, hasta que Víctor decide interrumpirlo:
- Nora... - Traga saliva, nervioso. - El beso que me diste en la pelea...
- No fue nada. - Víctor la mira fijamente, pero ella sigue con su mirada clavada en el horizonte. - Rosa dijo eso, y reaccioné así, no fue otra cosa.
- Ah, vale... - Víctor, cabizbajo, nota un pinchazo en el pecho. - Sólo quería saberlo.
Nora asiente. El chico nota como, de cierta manera, esa chica le hace sentir cosas que nunca antes había sentido. Ese cosquilleo al verla, al acariciarla... El pinchazo en el pecho al escuchar algo que no esperaba, y el modo que tiene en hacerle sonreír. Víctor empieza a plantearse si de verdad está empezando a quererla, si quizás ella es la chica que ha conseguido frenar su necesidad de estar con tres de golpe, si realmente le importa.
- Lo siento. - Susurra Nora, entre lágrimas. - Lo siento mucho. - Víctor la mira y se sorprende al ver sus mejillas mojadas.
- ¿Por qué lloras? - Pregunta colocando la mano encima de su muslo.
- No lo sé. - Nora se tapa la cara con las manos y empieza a llorar desconsoladamente. - No me encuentro bien aquí. Echo de menos mi pueblo, mis amigos y amigas, pero luego pienso en lo que he experimentado en apenas una semana de campamento... Es difícil.
- Aún tienes todo el mes por delante, Nora, intenta disfrutarlo al máximo. - Víctor intenta no llorar. - Cuando acabe el campamento y vuelvas a tu pueblo estarás con toda la gente de allí, y tendrás bonitos recuerdos de aquí, pero no echarás de menos nada de esto ya que lo habrás disfrutado como toca. - Traga saliva. - Si no lo haces así, cuando vuelvas, te lamentarás por cosas que dejaste a medias aquí.
Nora se destapa la cara y mira fijamente a Víctor, nota un cosquilleo en el estómago al ver que también tiene los ojos llorosos.
- ¿Puedo hacer algo para compensarte todo lo que haces por mí? - Pregunta mientras seca sus mejillas.
- No hace falta, Nora, no he hecho nada...
- Por favor. - Interrumpe.
Víctor la mira fijamente, y sonríe.
- Bueno, hay algo que sí que podrías hacer... - Víctor mira sus labios.
Nora sonríe, sujeta la mano de Víctor, y poco a poco se acerca a él. Nora baja la vista mientras él la levanta, y mira sus brillantes ojos, hasta notar cómo sus labios se rozan mutuamente. Los dos cierran los ojos con fuerza, y ahogan sus penas en aquella preciosa muestra de cariño que acelera los dos corazones. Nora coloca una de sus manos en la nuca de Víctor, y este acaricia su mejilla con suavidad.
Víctor se aleja delicadamente, dejándola aún con los ojos cerrados, mientras su sangre hierve en la gloria del triunfo. Toca con sutileza su mejilla y se despide con un susurro. Nora ve cómo el chico camina poco a poco hacia el gentío, y suspira satisfecha. No tarda en dibujar una humilde sonrisa en su rostro, este beso sí que ha sido de verdad.
Héctor se encuentra mientras tanto en un banco, y ha presenciado cada segundo de la escena. Mira al suelo pensativo. ¿Por qué debería dolerle ver ese beso, si no son más que amigos? "Quizás para mí es más que amistad", piensa. Cierra con fuerza los ojos para evitar derramar una sola lágrima, y aprieta los puños para ahogar su rabia. Finalmente, libera todos sus pensamientos en un grito y en un golpe contra el banco. Queda sin fuerzas y observa con cuidado sus nudillos, que han quedado enrojecidos y con algún rasguño dispuesto a sangrar. Respira hondo, e intenta controlarse. De pronto nota cómo alguien acaricia sus hombros y se da media vuelta.
- Tío, ¿estás bien? - Es Iván.
- Sí, no te preocupes. - Estira las piernas y los brazos para relajar el cuerpo y se coloca correctamente junto a su amigo. - Estoy cansado, no es nada.
- ¿Seguro? - Iván mira fijamente a Héctor. - Sabes que puedes contarme lo que sea, no voy a decir nada.
- Si hablase podría meterme en un buen lío, así que prefiero callarme.
- De acuerdo, de acuerdo. - Un golpecito en la espalda como intento de ánimo.
Héctor mira la piedra en la que Nora estaba sentada, y abre los ojos al ver que ya no está. Suspira.
- Bueno, hay algo... - Iván lo mira interesado. - ¿Alguna vez has sentido rabia al ver a una persona que te importa con otra que también lo hace? - Iván se sorprende ante tal pregunta, y parpadea antes de responder.
- ¿Celos?
- Sí, suelen llamarlo así.
- Pues sí, muchas veces. - Iván mira a su amigo con lástima y, cabizbajo, sigue con su respuesta. - Verás, cuando yo estaba con mi exnovia pasé por eso muchas veces. Ella era muy sociable, y sobre todo con los demás chicos. - Sonríe. - Es una tontería, si te paras a pensarlo, pero cuando te encuentras en la situación no puedes evitar el querer coger a esa persona que está acaparando a tu chica y separarla de ella.
- Ya... Pero, ¿y si esa persona que acapara a tu chica es un amigo tuyo? - Héctor respira hondo. - Ahí se complica más.
- Supongo que sí, y eso no lo he experimentado. - Iván mira a Héctor fijamente y colocando su mano en su hombro le aconseja. - Sinceramente, si es de verdad un amigo tuyo, no dudes en decírselo, quizás te entienda o no, pero desahogarse nunca viene mal.
- No es tan fácil como parece.
- No he dicho que sea fácil, he dicho que sería lo más apropiado.
Se miran fijamente al oír la llamada de los monitores para hacer las carreras de la playa. "Vamos", dicen los dos a la vez mientras se levantan de manera coordinada.
- Gracias, tío. - Héctor abraza a su amigo. - De verdad.
Iván sonríe y abrazados se dirigen sonrientes a la playa.
- Aquí nos conocimos, ¿recuerdas? - Dice sin mirarla.
- Sí. - Dice Nora, seria. - Sí que me acuerdo.
Un silencio incómodo aparece entre los dos jóvenes, hasta que Víctor decide interrumpirlo:
- Nora... - Traga saliva, nervioso. - El beso que me diste en la pelea...
- No fue nada. - Víctor la mira fijamente, pero ella sigue con su mirada clavada en el horizonte. - Rosa dijo eso, y reaccioné así, no fue otra cosa.
- Ah, vale... - Víctor, cabizbajo, nota un pinchazo en el pecho. - Sólo quería saberlo.
Nora asiente. El chico nota como, de cierta manera, esa chica le hace sentir cosas que nunca antes había sentido. Ese cosquilleo al verla, al acariciarla... El pinchazo en el pecho al escuchar algo que no esperaba, y el modo que tiene en hacerle sonreír. Víctor empieza a plantearse si de verdad está empezando a quererla, si quizás ella es la chica que ha conseguido frenar su necesidad de estar con tres de golpe, si realmente le importa.
- Lo siento. - Susurra Nora, entre lágrimas. - Lo siento mucho. - Víctor la mira y se sorprende al ver sus mejillas mojadas.
- ¿Por qué lloras? - Pregunta colocando la mano encima de su muslo.
- No lo sé. - Nora se tapa la cara con las manos y empieza a llorar desconsoladamente. - No me encuentro bien aquí. Echo de menos mi pueblo, mis amigos y amigas, pero luego pienso en lo que he experimentado en apenas una semana de campamento... Es difícil.
- Aún tienes todo el mes por delante, Nora, intenta disfrutarlo al máximo. - Víctor intenta no llorar. - Cuando acabe el campamento y vuelvas a tu pueblo estarás con toda la gente de allí, y tendrás bonitos recuerdos de aquí, pero no echarás de menos nada de esto ya que lo habrás disfrutado como toca. - Traga saliva. - Si no lo haces así, cuando vuelvas, te lamentarás por cosas que dejaste a medias aquí.
Nora se destapa la cara y mira fijamente a Víctor, nota un cosquilleo en el estómago al ver que también tiene los ojos llorosos.
- ¿Puedo hacer algo para compensarte todo lo que haces por mí? - Pregunta mientras seca sus mejillas.
- No hace falta, Nora, no he hecho nada...
- Por favor. - Interrumpe.
Víctor la mira fijamente, y sonríe.
- Bueno, hay algo que sí que podrías hacer... - Víctor mira sus labios.
Nora sonríe, sujeta la mano de Víctor, y poco a poco se acerca a él. Nora baja la vista mientras él la levanta, y mira sus brillantes ojos, hasta notar cómo sus labios se rozan mutuamente. Los dos cierran los ojos con fuerza, y ahogan sus penas en aquella preciosa muestra de cariño que acelera los dos corazones. Nora coloca una de sus manos en la nuca de Víctor, y este acaricia su mejilla con suavidad.
Víctor se aleja delicadamente, dejándola aún con los ojos cerrados, mientras su sangre hierve en la gloria del triunfo. Toca con sutileza su mejilla y se despide con un susurro. Nora ve cómo el chico camina poco a poco hacia el gentío, y suspira satisfecha. No tarda en dibujar una humilde sonrisa en su rostro, este beso sí que ha sido de verdad.
Héctor se encuentra mientras tanto en un banco, y ha presenciado cada segundo de la escena. Mira al suelo pensativo. ¿Por qué debería dolerle ver ese beso, si no son más que amigos? "Quizás para mí es más que amistad", piensa. Cierra con fuerza los ojos para evitar derramar una sola lágrima, y aprieta los puños para ahogar su rabia. Finalmente, libera todos sus pensamientos en un grito y en un golpe contra el banco. Queda sin fuerzas y observa con cuidado sus nudillos, que han quedado enrojecidos y con algún rasguño dispuesto a sangrar. Respira hondo, e intenta controlarse. De pronto nota cómo alguien acaricia sus hombros y se da media vuelta.
- Tío, ¿estás bien? - Es Iván.
- Sí, no te preocupes. - Estira las piernas y los brazos para relajar el cuerpo y se coloca correctamente junto a su amigo. - Estoy cansado, no es nada.
- ¿Seguro? - Iván mira fijamente a Héctor. - Sabes que puedes contarme lo que sea, no voy a decir nada.
- Si hablase podría meterme en un buen lío, así que prefiero callarme.
- De acuerdo, de acuerdo. - Un golpecito en la espalda como intento de ánimo.
Héctor mira la piedra en la que Nora estaba sentada, y abre los ojos al ver que ya no está. Suspira.
- Bueno, hay algo... - Iván lo mira interesado. - ¿Alguna vez has sentido rabia al ver a una persona que te importa con otra que también lo hace? - Iván se sorprende ante tal pregunta, y parpadea antes de responder.
- ¿Celos?
- Sí, suelen llamarlo así.
- Pues sí, muchas veces. - Iván mira a su amigo con lástima y, cabizbajo, sigue con su respuesta. - Verás, cuando yo estaba con mi exnovia pasé por eso muchas veces. Ella era muy sociable, y sobre todo con los demás chicos. - Sonríe. - Es una tontería, si te paras a pensarlo, pero cuando te encuentras en la situación no puedes evitar el querer coger a esa persona que está acaparando a tu chica y separarla de ella.
- Ya... Pero, ¿y si esa persona que acapara a tu chica es un amigo tuyo? - Héctor respira hondo. - Ahí se complica más.
- Supongo que sí, y eso no lo he experimentado. - Iván mira a Héctor fijamente y colocando su mano en su hombro le aconseja. - Sinceramente, si es de verdad un amigo tuyo, no dudes en decírselo, quizás te entienda o no, pero desahogarse nunca viene mal.
- No es tan fácil como parece.
- No he dicho que sea fácil, he dicho que sería lo más apropiado.
Se miran fijamente al oír la llamada de los monitores para hacer las carreras de la playa. "Vamos", dicen los dos a la vez mientras se levantan de manera coordinada.
- Gracias, tío. - Héctor abraza a su amigo. - De verdad.
Iván sonríe y abrazados se dirigen sonrientes a la playa.
miércoles, 3 de abril de 2013
Capítulo 22.
Primera guerra de pintura, a la de una, dos, y...
- ¡Joder, qué daño! - Grita entre risas una chica del campamento. - ¡Ven aquí, que te la devuelvo!
Los monitores ríen al ver cómo los chicos corren uno tras otro y se van ensuciando de pintura sin piedad. Nora, Víctor, Héctor, y los demás miembros del grupo deciden aliarse e ir a por el resto del campamento, hasta que la chica decide traicionar a sus amigos.
A los cuatro minutos de actividad, los más limpios son Héctor, Rosa, Nora y Luis, otro chico del campamento. La pelirroja se da cuenta de que Nora a penas tiene manchas de pintura y decide ir a por ella.
- ¡Ah! - Nora nota cómo una bola de pintura golpea su hombro. Sonríe al ver que es su enemiga del campamento.
Nora se esconde tras la torre del socorrista y apunta a la barriga de Rosa, y tras unos segundos de concentración aprieta el gatillo. ¡En el blanco! La pelirroja se asusta y grita enfadada al no ver de dónde ha venido el disparo.
Quedan treinta segundos de guerra de pintura y Nora a penas está sucia, pero una vez piensa haber ganado, nota varios golpes seguidos por la espalda y al girarse empieza a disparar sin piedad al ver que son todos sus amigos de la pandilla. Suena el timbre, fin de la actividad.
- ¡Todos aquí sentados! - Todo el campamento se sienta en la arena y los monitores observan a los menos sucios.
- Que salgan aquí con nosotros Héctor, Nora y Rosa. - Dice Fer.
Una vez levantados los tres, los monitores preguntan al resto del campamento por el más limpio de los tres, y se oyen los tres nombres.
- Está bien, está bien, lo haremos de otra forma. - Dice Lucas. - Los que piensen que Nora es la más limpia, que griten su nombre a la de tres.
- Una, dos, y... - Muchos miembros del campamento gritan su nombre, y la chica sonríe.
- Vale, parad. - Dice Fernando. - Quien vote por Rosa, que grite su nombre a la de tres. - Tras tres segundos, pocos miembros del campamento gritan su nombre, podría decirse que sólo sus amigos la votan. - Fernando coge el brazo de Héctor, lo levanta, y antes de pedirlo, gran parte del campamento comienza a gritar su nombre.
- Está claro quién es el ganador, ¿no? - Héctor sonríe y sus amigos se levantan a abrazarlo, Nora incluida.
Mientras el grupo número uno del campamento comienza su segunda guerra de pintura, al otro lado de las instalaciones está el grupo de Adrián, donde están reunidos hablando de música.
- ¿Y a ti qué estilo de música te gusta, Adri? - Pregunta Jorge, uno de los monitores del segundo grupo.
- Rap, desde pequeño. ¿Y a vosotros? - Mira a los miembros del grupo.
Se van escuchando varios estilos de música: "Rock", "heavy", "indie", "rap", "reggae", hasta que dos chicos mencionan el reggaeton y comienza una discusión entre ellos.
- Eso no es música, tío. - Dice un fanático de la música de los 80.
- Lo es, que no te guste no significa que tenga que dejar de serlo.
- No lo es, en mi opinión, no es más que música machista con la misma letra siempre.
Tras varios minutos de discusión, un señor con traje y corbata se les acerca y pide ayuda a Jorge.
- Perdone, ¿sabe si por aquí hay alguna gasolinera?
- No, señor, está usted en un campamento de verano, por si no se había dado cuenta. - El señor mira a su alrededor y sonríe. - ¿Quién es?
- Verá, soy el manager del grupo de rock que hay dentro de ese autobús. - Se gira y señala al vehículo con su dedo índice. - Venimos de Bilbao, y se nos ha estropeado el motor del bus.
- Yo soy mecánico. - Interrumpe Adrián. - Bueno, estoy estudiando para serlo, quizás pueda mirarle el vehículo. - El señor le sonríe.
- Pues si a tu monitor no le importa que me acompañes un momento quizás podrías hacerme un gran favor, muchacho. - Adri mira a Jorge.
- Está bien, pero yo les acompañaré. - Dice el monitor.
Adrián se levanta y junto a Jorge y al manager se dirige al autobús tuneado.
- ¡Joder, qué daño! - Grita entre risas una chica del campamento. - ¡Ven aquí, que te la devuelvo!
Los monitores ríen al ver cómo los chicos corren uno tras otro y se van ensuciando de pintura sin piedad. Nora, Víctor, Héctor, y los demás miembros del grupo deciden aliarse e ir a por el resto del campamento, hasta que la chica decide traicionar a sus amigos.
A los cuatro minutos de actividad, los más limpios son Héctor, Rosa, Nora y Luis, otro chico del campamento. La pelirroja se da cuenta de que Nora a penas tiene manchas de pintura y decide ir a por ella.
- ¡Ah! - Nora nota cómo una bola de pintura golpea su hombro. Sonríe al ver que es su enemiga del campamento.
Nora se esconde tras la torre del socorrista y apunta a la barriga de Rosa, y tras unos segundos de concentración aprieta el gatillo. ¡En el blanco! La pelirroja se asusta y grita enfadada al no ver de dónde ha venido el disparo.
Quedan treinta segundos de guerra de pintura y Nora a penas está sucia, pero una vez piensa haber ganado, nota varios golpes seguidos por la espalda y al girarse empieza a disparar sin piedad al ver que son todos sus amigos de la pandilla. Suena el timbre, fin de la actividad.
- ¡Todos aquí sentados! - Todo el campamento se sienta en la arena y los monitores observan a los menos sucios.
- Que salgan aquí con nosotros Héctor, Nora y Rosa. - Dice Fer.
Una vez levantados los tres, los monitores preguntan al resto del campamento por el más limpio de los tres, y se oyen los tres nombres.
- Está bien, está bien, lo haremos de otra forma. - Dice Lucas. - Los que piensen que Nora es la más limpia, que griten su nombre a la de tres.
- Una, dos, y... - Muchos miembros del campamento gritan su nombre, y la chica sonríe.
- Vale, parad. - Dice Fernando. - Quien vote por Rosa, que grite su nombre a la de tres. - Tras tres segundos, pocos miembros del campamento gritan su nombre, podría decirse que sólo sus amigos la votan. - Fernando coge el brazo de Héctor, lo levanta, y antes de pedirlo, gran parte del campamento comienza a gritar su nombre.
- Está claro quién es el ganador, ¿no? - Héctor sonríe y sus amigos se levantan a abrazarlo, Nora incluida.
Mientras el grupo número uno del campamento comienza su segunda guerra de pintura, al otro lado de las instalaciones está el grupo de Adrián, donde están reunidos hablando de música.
- ¿Y a ti qué estilo de música te gusta, Adri? - Pregunta Jorge, uno de los monitores del segundo grupo.
- Rap, desde pequeño. ¿Y a vosotros? - Mira a los miembros del grupo.
Se van escuchando varios estilos de música: "Rock", "heavy", "indie", "rap", "reggae", hasta que dos chicos mencionan el reggaeton y comienza una discusión entre ellos.
- Eso no es música, tío. - Dice un fanático de la música de los 80.
- Lo es, que no te guste no significa que tenga que dejar de serlo.
- No lo es, en mi opinión, no es más que música machista con la misma letra siempre.
Tras varios minutos de discusión, un señor con traje y corbata se les acerca y pide ayuda a Jorge.
- Perdone, ¿sabe si por aquí hay alguna gasolinera?
- No, señor, está usted en un campamento de verano, por si no se había dado cuenta. - El señor mira a su alrededor y sonríe. - ¿Quién es?
- Verá, soy el manager del grupo de rock que hay dentro de ese autobús. - Se gira y señala al vehículo con su dedo índice. - Venimos de Bilbao, y se nos ha estropeado el motor del bus.
- Yo soy mecánico. - Interrumpe Adrián. - Bueno, estoy estudiando para serlo, quizás pueda mirarle el vehículo. - El señor le sonríe.
- Pues si a tu monitor no le importa que me acompañes un momento quizás podrías hacerme un gran favor, muchacho. - Adri mira a Jorge.
- Está bien, pero yo les acompañaré. - Dice el monitor.
Adrián se levanta y junto a Jorge y al manager se dirige al autobús tuneado.
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