Mientras en el grupo de Adrián siguen discutiendo, y el monitor y él se dirigen al autobús junto al manager, al otro lado del campamento ya han finalizado las guerras de pintura y tienen un descanso. Víctor se acerca a Nora, que está sentada justo en el mismo sitio en el que se conocieron. Se sienta a su lado, apoya los codos sobre sus rodillas y suspira.
- Aquí nos conocimos, ¿recuerdas? - Dice sin mirarla.
- Sí. - Dice Nora, seria. - Sí que me acuerdo.
Un silencio incómodo aparece entre los dos jóvenes, hasta que Víctor decide interrumpirlo:
- Nora... - Traga saliva, nervioso. - El beso que me diste en la pelea...
- No fue nada. - Víctor la mira fijamente, pero ella sigue con su mirada clavada en el horizonte. - Rosa dijo eso, y reaccioné así, no fue otra cosa.
- Ah, vale... - Víctor, cabizbajo, nota un pinchazo en el pecho. - Sólo quería saberlo.
Nora asiente. El chico nota como, de cierta manera, esa chica le hace sentir cosas que nunca antes había sentido. Ese cosquilleo al verla, al acariciarla... El pinchazo en el pecho al escuchar algo que no esperaba, y el modo que tiene en hacerle sonreír. Víctor empieza a plantearse si de verdad está empezando a quererla, si quizás ella es la chica que ha conseguido frenar su necesidad de estar con tres de golpe, si realmente le importa.
- Lo siento. - Susurra Nora, entre lágrimas. - Lo siento mucho. - Víctor la mira y se sorprende al ver sus mejillas mojadas.
- ¿Por qué lloras? - Pregunta colocando la mano encima de su muslo.
- No lo sé. - Nora se tapa la cara con las manos y empieza a llorar desconsoladamente. - No me encuentro bien aquí. Echo de menos mi pueblo, mis amigos y amigas, pero luego pienso en lo que he experimentado en apenas una semana de campamento... Es difícil.
- Aún tienes todo el mes por delante, Nora, intenta disfrutarlo al máximo. - Víctor intenta no llorar. - Cuando acabe el campamento y vuelvas a tu pueblo estarás con toda la gente de allí, y tendrás bonitos recuerdos de aquí, pero no echarás de menos nada de esto ya que lo habrás disfrutado como toca. - Traga saliva. - Si no lo haces así, cuando vuelvas, te lamentarás por cosas que dejaste a medias aquí.
Nora se destapa la cara y mira fijamente a Víctor, nota un cosquilleo en el estómago al ver que también tiene los ojos llorosos.
- ¿Puedo hacer algo para compensarte todo lo que haces por mí? - Pregunta mientras seca sus mejillas.
- No hace falta, Nora, no he hecho nada...
- Por favor. - Interrumpe.
Víctor la mira fijamente, y sonríe.
- Bueno, hay algo que sí que podrías hacer... - Víctor mira sus labios.
Nora sonríe, sujeta la mano de Víctor, y poco a poco se acerca a él. Nora baja la vista mientras él la levanta, y mira sus brillantes ojos, hasta notar cómo sus labios se rozan mutuamente. Los dos cierran los ojos con fuerza, y ahogan sus penas en aquella preciosa muestra de cariño que acelera los dos corazones. Nora coloca una de sus manos en la nuca de Víctor, y este acaricia su mejilla con suavidad.
Víctor se aleja delicadamente, dejándola aún con los ojos cerrados, mientras su sangre hierve en la gloria del triunfo. Toca con sutileza su mejilla y se despide con un susurro. Nora ve cómo el chico camina poco a poco hacia el gentío, y suspira satisfecha. No tarda en dibujar una humilde sonrisa en su rostro, este beso sí que ha sido de verdad.
Héctor se encuentra mientras tanto en un banco, y ha presenciado cada segundo de la escena. Mira al suelo pensativo. ¿Por qué debería dolerle ver ese beso, si no son más que amigos? "Quizás para mí es más que amistad", piensa. Cierra con fuerza los ojos para evitar derramar una sola lágrima, y aprieta los puños para ahogar su rabia. Finalmente, libera todos sus pensamientos en un grito y en un golpe contra el banco. Queda sin fuerzas y observa con cuidado sus nudillos, que han quedado enrojecidos y con algún rasguño dispuesto a sangrar. Respira hondo, e intenta controlarse. De pronto nota cómo alguien acaricia sus hombros y se da media vuelta.
- Tío, ¿estás bien? - Es Iván.
- Sí, no te preocupes. - Estira las piernas y los brazos para relajar el cuerpo y se coloca correctamente junto a su amigo. - Estoy cansado, no es nada.
- ¿Seguro? - Iván mira fijamente a Héctor. - Sabes que puedes contarme lo que sea, no voy a decir nada.
- Si hablase podría meterme en un buen lío, así que prefiero callarme.
- De acuerdo, de acuerdo. - Un golpecito en la espalda como intento de ánimo.
Héctor mira la piedra en la que Nora estaba sentada, y abre los ojos al ver que ya no está. Suspira.
- Bueno, hay algo... - Iván lo mira interesado. - ¿Alguna vez has sentido rabia al ver a una persona que te importa con otra que también lo hace? - Iván se sorprende ante tal pregunta, y parpadea antes de responder.
- ¿Celos?
- Sí, suelen llamarlo así.
- Pues sí, muchas veces. - Iván mira a su amigo con lástima y, cabizbajo, sigue con su respuesta. - Verás, cuando yo estaba con mi exnovia pasé por eso muchas veces. Ella era muy sociable, y sobre todo con los demás chicos. - Sonríe. - Es una tontería, si te paras a pensarlo, pero cuando te encuentras en la situación no puedes evitar el querer coger a esa persona que está acaparando a tu chica y separarla de ella.
- Ya... Pero, ¿y si esa persona que acapara a tu chica es un amigo tuyo? - Héctor respira hondo. - Ahí se complica más.
- Supongo que sí, y eso no lo he experimentado. - Iván mira a Héctor fijamente y colocando su mano en su hombro le aconseja. - Sinceramente, si es de verdad un amigo tuyo, no dudes en decírselo, quizás te entienda o no, pero desahogarse nunca viene mal.
- No es tan fácil como parece.
- No he dicho que sea fácil, he dicho que sería lo más apropiado.
Se miran fijamente al oír la llamada de los monitores para hacer las carreras de la playa. "Vamos", dicen los dos a la vez mientras se levantan de manera coordinada.
- Gracias, tío. - Héctor abraza a su amigo. - De verdad.
Iván sonríe y abrazados se dirigen sonrientes a la playa.
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