jueves, 28 de febrero de 2013

Capítulo 11.

Un chico moreno de pelo corto sujeta ahora la bengala.

- Me llamo Luis, tengo dieciséis años, y esta es la segunda vez que vengo aquí. Soy orgulloso, pero sé pedir perdón a la gente que me importa. Vivo en Granada, y tengo dos hermanos. - El chico mira serio al resto del grupo, y pasa la bengala a su compañera después de terminar. - Creo que ya está.

- Yo me llamo Claudia, tengo quince años, y vivo en La Coruña. No tengo hermanos, y mis padres viven en Argentina por motivos de trabajo. 

Poco a poco la bengala se va acercando a Gabriel, y eso significa que también a Nora.
Tras varios minutos, Gabri sostiene la bengala con su mano izquierda, y con la derecha se rasca la nariz. 

- Soy Gabriel, Gabri para los amigos. - La gente ríe. - Tengo dieciséis años, y vivo con mis abuelos en Madrid, hace dos años mi madre murió de cáncer de pulmón. - Nora mira sorprendida a Gabri. - Y estas navidades mi padre falleció en un accidente de tráfico. Tengo dos hermanos, Laura y Raúl, de trece y nueve años. - Todos permanecen callados. Algunos ya sabían lo de su madre, ya que este no era su primer año en el campamento, pero la noticia de la muerte de su padre era nueva para todos. - Y creo que ya está. Toda tuya, Nora. - Gabri, a pesar de todo, sonríe.

- Me llamo Nora, y tengo dieciséis años. Es mi primer año aquí, y tengo un hermano mayor que está en el otro grupo, de dieciocho años, y se llama Adri. Vivo en un pueblo situado entre Asturias y León. - Consigue ver a través de la enorme llama la cara de Víctor, y nota como su rostro está apagado. - Cuando llegué aquí me sentía un poco sola, y bajé a las rocas de la playa para mirar el mar, es algo que me ha fascinado desde pequeña. Y allí fue donde conocí a mi primer amigo del campamento. - Nora sonríe, y algunos miran a Víctor. - Y ya está, toma Nico.

Nico sujeta la bengala y se presenta. Poco a poco la bengala se va acercando a Víctor. Juan, Silvia, María, y muchos nombres más, hasta que por fin:

- Soy Víctor. - Nora escucha atenta. - Menos los nuevos, todos aquí me conocéis. No tengo hermanos, ni hermanas, y vivo entre León y Asturias. - Nora se sorprende al escuchar que vive también entre esas dos ciudades. Hay muchos pueblos por esa zona, pero, ¿y si viven en el mismo y ninguno se ha dado cuenta? - Siempre he sido el chico guapo del campamento, junto a mi amigo Héctor. - Todos ríen, y Víctor abraza a su amigo sonriente. - Por esa razón, siempre he podido ligarme a la chica guapa del campamento, y este año quiero que sea diferente. - Nora sonríe y se sonroja al escucharle. - Y si queréis saber algo más, me lo preguntáis. Toma, cabrón. - Héctor coge la bengala entre risas, y empieza su presentación.

- Soy Héctor, tengo diecisiete años. Nunca me ha gustado relacionarme con mucha gente a pesar de ser mi cuarto año aquí. - Empieza a notarse su nerviosismo, y decide pasar la bengala.

Una vez acabadas todas las presentaciones, el monitor coge la bengala y la coloca en un palo de metal que han colocado al lado de la hoguera. La mecha de la bengala prende, y en cuestión de segundos esta sale disparada, y explota a varios metros de allí. Caen chispas, y por momentos el cielo se ilumina. Todos aplauden, ya son un equipo, y les espera un gran verano.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Capítulo 10.

Nora sonríe al reconocer la voz de Víctor. Es tan grave, pero dulce a la vez...

- ¿Qué hacéis? - Pregunta mientras se sienta sonriente al lado de Nora.
- Nada, estábamos recordando viejos tiempos. - Todo el grupo mira seriamente al suelo, menos Iván, que parece disfrutar de la incómoda situación.
- A mí no me engañáis. - Nora borra esa sonrisa, y mira fijamente a Víctor. Siente pena por él, está perdido en un mundo que él ha inventado, cree que todas las chicas están a su disposición, y no es así. Fue tal vez una historia incapaz de olvidar, y ahora está encerrado en esa filosofía de vida. - Estabais hablando de mí, se os ve en la cara a todos.
- No estábamos hablando de ti. - Dice Nora con tono enfadado. - No tienes por qué ser siempre tú el centro de atención. 

Todos permanecen callados, y Víctor mira seriamente a Nora. "Tocado". 

- Te recuerdo que de no ser por mí estarías sola. - Le ha costado, pero se ha defendido como ha podido.
- ¿Sabes? Quizás hubiera preferido que me dejaras sola. No solo hubiera conseguido estar a solas, que era mi intención, si no que también me hubiera ahorrado el conocer a un imbécil como tú, que va de tía en tía pensando que ninguna le va a dar puerta. Pues mira, 'chulo', soy la primera en hacerlo. - Nora se levanta enfadada. - Vete a la mierda. - Una vez de pie, da media vuelta y se va. "Hundido".

Boquiabiertos, los miembros del grupo permanecen en silencio y miran a Víctor, que por primera vez en su vida, se le están humedeciendo los ojos. Nadie antes se había atrevido a decirle todas y cada una de sus verdades a la cara, delante de sus amigos. Una chica, a la que pensaba que podría utilizar, acababa de humillarle de una manera increíble. Víctor se levanta e intenta alejarse un poco del resto de la gente, se sienta rodeando sus rodillas con los brazos, y colocando su cabeza entre las dos piernas, y empieza a llorar. A llorar como nunca antes había llorado. ¿Qué está pasando? Él era fuerte, era el típico chico al que todo le daba igual, y al parecer, alguien ha conseguido encontrar su punto débil. 
Se seca las lágrimas con la camiseta, y decide levantarse y dirigirse a la hoguera que están preparando para la presentación. 

Al otro lado del islote, está Nora con Gabriel y Nico, contándoles lo sucedido. Los dos chicos quedan asombrados por el atrevimiento de Nora, y le dicen que probablemente este haya pasado olímpicamente de sus palabras, lo que la enfada aún más. Se acercan a la hoguera para coger sitio y ven a Víctor a lo lejos, con una mano limpiándose los ojos. 

- No puede ser. - Exclama Gabri.
- ¿Qué pasa?
- Mira quién llora. - Nora y Nico miran y localizan a Víctor, que al sentirse observado gira la cabeza y sigue a lo suyo. - No puede ser, al parecer le han llegado tus palabras, enhorabuena.
- No me siento orgullosa. - Dice Nora sin quitarle la mirada de encima. - Pero tampoco me arrepiento de nada, he dicho lo que pensaba.

Se colocan alrededor de la hoguera, y poco después Víctor se sienta al otro lado de la hoguera también. La enorme llama impide que puedan verse, y a medida que la gente se va acercando, el monitor comienza a explicar el juego. Pasarán una bengala, y sólo podrá hablar quien la tenga en sus manos. El que la posea, tendrá que presentarse, y contar algo si quiere, y una vez acabada su presentación le pasará la bengala a su compañero de al lado. Cuando todos los miembros del círculo se hayan presentado, el monitor encenderá la bengala con el fuego de la hoguera, y saldrá disparada hacia arriba, con todas y cada una de las presentaciones de los miembros del equipo. Serán, definitivamente, un equipo. Si la bengala explota, explotan todos con ella. Si un miembro cae, todos caerán con él. 

Capítulo 9.

- ¡Nora! - Todas las personas del campamento están alteradas. ¿Qué ha pasado? Nora está rodeada de decenas de personas, y Víctor está agachado cogiéndola de la mano. De pronto se acercan Gabriel y Nico con un monitor. Gabri coge en brazos a Nora y la conduce hacia la playa, le mojan un poco la cabeza y con el paso del tiempo va recuperando la conciencia. 
Nora abre los ojos lentamente, y ve a Gabriel sujetándole la cabeza por la nuca, y al monitor echándole agua por la frente.

- ¿Qué ha pasado? - Pregunta Nora confusa. Sólo recuerda estar bajando aquella colina, y de pronto... despertar allí.
- Te has desmayado, probablemente te haya pegado una insolación, no te preocupes. - La tranquiliza el monitor.

Nora intenta incorporarse poco a poco con la ayuda de Gabri y Nicolás, y ve a Víctor en frente. 

- ¿Te encuentras bien? - Le pregunta.
- Sí, no recuerdo nada... Solo que estaba bajando una cuesta, después de haberme dado un paseo. - Nora nota la herida de su pierna, aprieta con fuerza su labio inferior con los dientes, y cierra los ojos. - Joder, me duele la pierna.
- Te has hecho una buena herida, cuando te hemos recogido goteaba sangre. Ahora te pondremos un poco de agua, te escocerá porque es agua salada, pero cicatriza muy bien.

Varios chicos del grupo se acercan a la orilla a coger todo el agua que pueden juntando las manos, y las vacían en la pierna de Nora, que sufre el insoportable escozor de la herida. Aprieta con fuerza la mano de Gabriel, y este sonríe.
Tras unos minutos, su pierna deja de sangrar y va recuperando fuerzas hasta poder levantarse. Da las gracias repetidas veces a todos y cada uno de los del campamento, especialmente a Víctor, Nico, y a Gabriel. 

- Vaya susto nos has dado. - Dice Iván en tono sarcástico.
- No sé qué me ha pasado, nunca antes me había desmayado. - Nora miente, lleva varios meses con mareos y pérdida de fuerzas, pero sigue sin saber el por qué. Come bien, hace mucho deporte, y no padece ninguna enfermedad.
Un grupo de chicas con gorras y piercings se le acercan a preguntar qué tal está.
- Mejor. - Contesta sonriente. - ¡Muchas gracias!
- De nada. - Responde una chica pelirroja con un flequillo despeinado. - ¿Es verdad que sales con Víctor?
- Rosa, cállate. - Interrumpe Víctor. - No estamos saliendo, simplemente nos hemos caído muy bien desde el primer momento. - Nora sonríe, ni siquiera él se cree lo que está diciendo. Hay algo más, aunque lleven sólo un día conociéndose, ya se nota que hay química entre los dos.
- Ya, tanto tú como yo sabemos que por ahí empieza todo. - Refuta Rosa.
Víctor mira serio a Nora, que le sonríe sin problemas. 
- Dejadlo ya, no sirve de nada discutir. - Dice Nora. - Además, Rosa, para que pase algo entre nosotros, no sólo tendría que querer él, así que de eso no te preocupes. - Sonríe maliciosamente y se va a buscar a los demás. 

Héctor, Iván, Santi y Alfonso están sentados alrededor de un enorme pino, y Nora se sienta con ellos.

- ¿Estás mejor? - Pregunta Héctor.
- Sí, muchas gracias.

Los cinco empiezan a hablar, a reírse juntos, y de repente Santi suelta un comentario que deja sorprendida a Nora:

- Eh, ¿os habéis dado cuenta de con quién está hablando Víctor?
- Es Rosa, ¿no? - Dice Iván haciendo un esfuerzo de alcanzarlos con la vista.
- ¿Qué pasa con esa chica? - Pregunta interesada Nora.
- Es su ex. - Con la breve pero clara afirmación de Héctor, Nora entiende el por qué de tal interés por si estaban o no juntos. - Hace tres años, en este mismo campamento, Rosa llegó y no conocía a nadie. Tardó en adaptarse, era una chica muy tímida, pero cuando te cogía confianza la cosa cambiaba. A Víctor le llamó la atención desde un principio, y poco a poco fue integrándola en el grupo, lo malo era que a ninguno de nosotros nos caía bien. - Héctor mira fijamente a Santi, y éste sigue la historia.
- Sí, y poco a poco fue perdiendo la timidez, y cada vez era más insoportable. Se pegaba a Víctor como una lapa, y él no se daba cuenta. Un día, quedaron en verse a la hora del toque de queda en la caseta de Rosa, y a eso de la una y media de la madrugada, volvió a la caseta. He dormido siempre con él en los campamentos, y nunca le había visto tan emocionado.
- ¿Qué paso en la caseta de Rosa? - Pregunta Nora sorprendida.
- Rosa le dijo que sentía cosas por él, y que nunca había experimentado lo que era realmente el amor. Víctor siempre fue un iluso a esas edades, se lo creyó todo y le dijo que él también la quería. Al llegar a la caseta me despertó para contármelo, y yo le dije que si quería una opinión sincera se la daría, y efectivamente le dije que no me gustaba Rosa. No se lo tomó muy bien.
- Para nada. - Interrumpe Fonso. - Luego se lo dijimos nosotros, para no dejarle todo el marrón a Santi, y poco a poco se fue distanciando del grupo. Iba siempre con Rosa, y nosotros sabíamos que ella, fuera de aquel campamento, tenía a un chico esperándola. La habíamos oído hablar por teléfono varias veces, y estaba más que claro, pero ninguno se atrevía a decírselo a Víctor. 
- Pues vaya mierda, ¿no? - Interrumpe Nora con cara de asco.
- Y tanto. - Contesta Héctor. - Lo peor fue cuando yo, que no sé guardarme las cosas, decidí hablar. Le dije a Víctor que todos la habíamos escuchado hablar con su novio de fuera, y no nos quiso creer, hasta que un día le acompañamos a la hora de comer a su caseta, y pudo escuchar cómo Rosa y su novio hablaban. Víctor dio una patada a la puerta de la caseta, y se rompió. La chica se quedó atónita ante tal gesto, y no supo cómo defenderse. Víctor desapareció toda una tarde, y no supimos dónde encontrarle. - El sitio, piensa Nora. Quizás ese fue el año que encontró aquel maravilloso sitio, y quizás por eso le cogió tanto cariño, aquel pequeño espacio le tranquilizó en un momento duro. - Los monitores no sabían qué hacer, y estaban hartos de buscarlo, hasta que apareció y pidió disculpas. 
- Al día siguiente ya estaba con otra, no quería perder el tiempo. - Añade Iván. - Ese año cambió mucho a Víctor, era un niño muy romántico con las chicas, muy fiel, y quizás demasiado inocente, pero aquella experiencia le hizo cambiar totalmente de forma de ser. Ahora es un cabrón, que va de tía en tía, y no tiene escrúpulo alguno con ninguna. 
- Joder, pobre. - Nora entiende la situación de Víctor, y siente un pequeño ataque de rabia por aquella chica, no sólo por lo que hizo, si no por cómo ha intentado atacar a Víctor para que ella no saliera con él.

De pronto, una mano tapa los ojos de Nora. 

- ¿Quién soy?

martes, 26 de febrero de 2013

Capítulo 8.

La perfección. La perfección existe, Nora acaba de encontrarla. ¡Qué vistas! A su derecha, puede ver a lo lejos las cimas de los Pirineos, a su izquierda, todos y cada uno de los pueblos de la costa norte, y, cómo no, en frente suyo, el mar. El Sol se está escondiendo tras los Pirineos, y en el agua se reflejan todos los puertos. La imagen es preciosa, un cielo anaranjado, el mar brillante y tranquilo, el verde veraniego de las montañas, las pocas nubes que se ven son poco densas y muy blancas, y tan sólo se escucha cómo las hojas rozan entre sí a causa de la brisa que despeina suavemente a Nora. Es su momento, por fin, desde un monte, o un pequeño acantilado, consigue disfrutar del paisaje de sus sueños a solas, completamente a solas.
Mira el reloj, las seis y diez, cómo pasa el tiempo... Ahora, tiene un grave problema: No quiere volver. Se ha enamorado de ese sitio. Tanto que una lágrima resbala por su mejilla derecha, y ya sabéis lo que dicen: "Cuando lloras, si la primera lágrima sale del ojo derecho, es de felicidad, si sale del ojo izquierdo, es de dolor o tristeza." Es obvio que este momento es uno de los momentos más felices para Nora, es mágico. Pero tiene que abandonarlo, todos sus compañeros le estarán esperando. Se promete a ella misma y a ese precioso paisaje que volverá. Ha descubierto el sitio de sus sueños, ha vivido el momento más esperado, y ha sentido lo que su corazón pedía sentir. 
Nora seca sus mejillas, sonríe, y tras un suspiro se da media vuelta y comienza a bajar la enorme roca que hace poco había subido. Una vez abajo, decide esconder la pequeña piedra que le ha ayudado a subir, ya que sin ella es casi imposible hacerlo. Comienza a caminar colina abajo, y sin darse cuenta tropieza con una rama. A penas tiene fuerzas para levantarse, y empieza a marearse. Se mira la pierna y comprueba el enorme rasguño que acaba de hacerse, intenta limpiarse la sangre con la mano, pero lo estropea. Poco a poco va mareándose más, y perdiendo fuerzas, y decide buscar un punto fijo al que mirar, para evitar más mareos. Se levanta, e intenta llegar lo antes posible abajo del todo, donde si le pasa algo, estará más segura. 
Al cabo de varios minutos, Nora llega a la señal de "Prohibido el paso" y salta jadeante la puerta. Su pierna, cada vez más roja, va perdiendo fuerzas, y la recoge para seguir caminando a pata coja, dando saltos, y aumenta la velocidad. Ya puede ver gente, pero cada vez más borrosa. De repente, ve cómo una multitud de gente corre hacia ella, y en cuestión de segundos, todo se vuelve negro.

Capítulo 7.

El primer turno de actividades comenzará en breves y todos van acercándose a la playa, donde varios monitores van sacando muchas canoas individuales. 

- ¿Vamos a ir en piragua? - Pregunta Nora.
Para sorpresa de Nora, es Héctor quien responde:
- Sí, el objetivo es llegar a ese islote de allí, lo hacemos cada año.

A medida que pasa el tiempo la gente va seleccionando una canoa y va cogiendo remos para llevarla. Tras varias indicaciones del monitor, y después de colocarse los chalecos, todo el grupo se mete en su canoa y se impulsa con los remos para desatascarse de la orilla. Cómo no, dos chicos empiezan a competir a ver quién llega antes para llamar la atención de las chicas. Nora decide apuntarse al ver que ninguna chica parece tener ganas de estropearse una uña por llegar a ese islote. Empieza a empujar con fuerza el agua con los remos y en poco tiempo alcanza a los dos chicos que iban delante del grupo.

- Vaya, se te da bien, ¿eh? - Bromea uno.
- Pues sí, chico, probablemente mejor que a ti. - Nora empuja aún con más fuerza y consigue adelantarles, hasta sacarles unos dos metros de ventaja. Entre broma y broma, acaban los tres al mismo nivel avanzando rápidamente hacia el islote. 

Quedan unos veinte metros para llegar y Nora decide hacer un último esfuerzo para llegar la primera. Sujeta el remo con fuerza, y lo hunde con fuerza en el agua empujando la canoa, que aumenta considerablemente su velocidad. Los chicos, asombrados, intentan alcanzarla sin éxito, y pocos segundos después llegan al islote.

- Siento haberos estropeado el numerito este año. - Vacila Nora.
- No te preocupes, lo estábamos deseando, llega a ser aburrido ser siempre los primeros. ¿Cómo te llamas? 
- Nora, ¿y vosotros?
- Gabriel, y él es Nicolás. - Los dos le sonríen amigablemente. - Tú eres la famosa 'víctima' de este año, ¿no?
- ¿Cómo? 
- ¿No estás con Víctor?
- Qué va, para nada, somos sólo amigos, al menos de momento. - Nora queda asombrada ante tal noticia, así que la gente piensa que Víctor y ella son novios... - ¿Por qué?
- Verás, cada año las chicas se fijan en cuatro chicos del campamento en concreto, y Víctor suele ser uno de ellos, y nunca desaprovecha todas y cada una de las oportunidades que se le presentan. Este año el puesto de 'chica guapa' se ve que te ha tocado a ti, y Víctor no va a perder el tiempo, o eso se dice. - Después de que Nico le explique brevemente la situación a Nora, queda impactada. ¿Tiene al chico más guapo del campamento detrás? Eso es bastante interesante, piensa.
Nora ríe, y les dice que ella siempre ha sido muy sociable, y muy cariñosa con la gente. Les cuenta que en su instituto se lleva más con los chicos que con las chicas, porque es muy activa, y muchas de sus compañeras le tienen envidia, y es difícil hacer amigas de verdad así.
- Allí llega tu príncipe azul. - Gabriel y Nico empiezan a reírse y le dan dos besos a Nora, que se acerca a la orilla a esperar a sus amigos.
- ¡Lentos! Sois unos lentos.
- Sentimos no estar a tu nivel, 'chica solitaria'. - Bromea Iván.
Nora mira fijamente a Víctor, y se para a pensar en lo que podría llegar a pasar con él, pero hay algo que no consigue sacarse de la cabeza: es una más. Como bien le han explicado los dos chicos que acaba de conocer, Víctor es el típico niño que va de flor en flor, simplemente para pasárselo bien. Nora siempre ha sido una chica atrevida, y nunca nadie ha conseguido dejarla mal en ninguna situación, así que decide que esta no será la próxima vez, ella actuará antes que él, mucho antes.
- Y ahora, ¿qué? - Pregunta.
- Pues esperamos al resto de gente y nos dejan sueltos por el islote. Más tarde, cuando el Sol se ponga, haremos una hoguera y haremos la presentación de cada año. - Comenta Víctor.
- Yo había quedado con mi hermano a las ocho, o así, ¿llegaré?
- Lo dudo. - Interrumpe Santi. - Hasta las nueve y media, más o menos, no volveremos.
Nora recuerda que ha dejado el móvil al otro lado, e imagina que los del grupo de su hermano estarán haciendo algo parecido, así que no se preocupa. Piensa que quizás ella puede devolverle el favor a Víctor, de haberle enseñado aquel sitio, y opta por buscar uno aún mejor.
- Voy a dar una vuelta, no tardaré.
Todos se miran entre sí, y cuando intentan responder, Nora ya se ha ido. 
Se adentra en un pequeño bosque que el islote contiene, y ve un cartel de "Prohibido el paso" en un camino que conduce a la cima de un pequeño monte. Es perfecto, ¿qué mejor que hacer algo que está prohibido? Nora gira el cartel, para poder decir que no lo había visto, y salta una pequeña puerta colocada al principio del sendero. Poco a poco va subiendo aquel camino, que va siendo cada vez más empinado. Para sorpresa de Nora, si quiere llegar a la verdadera cima, tendrá que escalar una piedra de aproximadamente cinco metros, pero no es problema, piensa. Coloca una mano en un pequeño agujero situado encima de su cabeza, y el pie derecho en una piedra colocada horizontalmente en el suelo. Se impulsa con fuerza, y pone el pie izquierdo en otro agujero de la enorme roca. Poco a poco, va subiendo hasta la cima, y una vez arriba se da un último impulso para colocar su trasero en la cima. Se levanta con cuidado, y avanza sin mirar a penas el paisaje, y una vez asegurada de que está alejada de cualquier posible caída, levanta la cabeza. 


lunes, 25 de febrero de 2013

Capítulo 6.

- ¿Qué deben estar haciendo esos dos? - Pregunta Iván al resto del grupo.
- A saber, siendo Víctor seguro que ya se la ha pillado. - Comenta entre risas Santi.
- Pues yo tengo la corazonada de que no es así. - Dice Héctor con seguridad pero en un tono muy bajo.
- A ti te ha gustado Nora, se te ve. - Añade Alfonso con un empujón amistoso. Todos ríen.
- Pues no, subnormales. No es que me haya gustado, pero me ha parecido una chica muy simpática. - Héctor está nervioso, y siempre le ha sido imposible esconderlo, así que empieza a colocarse el pelo una y otra vez, hasta que Iván intenta tranquilizarlo.
- Héctor, tío, tranquilízate. 
- Ya sabéis cómo soy, joder. - Héctor tiene problemas de agresividad, y es por ese motivo por el que intenta mantener la mirada fija en un punto y no hablar cuando hay chicas delante. Con confianza, se convierte en otra persona, mucho más suelta, y agradable, pero sin ella, Héctor es fácil de enfadar, y muchas veces no controla sus nervios. 
- Héctor, que es sólo una broma, y deberías ir acostumbrándote a ser tú mismo con esta chica, porque al parecer se va a quedar con nosotros todo el campamento. 

Entre Iván, Santi y Alfonso, consiguen tranquilizar a Héctor, que parece haberse sentido ofendido con sus comentarios. Poco a poco va asimilando la situación, y se da cuenta de que ha perdido los nervios por una tontería. Sus compañeros tienen razón, debe aprender a controlar su nerviosismo y a ser él mismo con todas las personas del campamento, y no sólo con los que tiene confianza. Héctor ha sido siempre uno de los más respetados del grupo, ya que tiene a muchas chicas detrás, y a consecuencia de su físico, y su forma de ser, muchos chicos no se atreven a decirle según qué cosas. Para él, eso es una ventaja, pero le da una imagen de 'chico matón' que no pega para nada con su verdadera personalidad.

Al otro lado del bosque, Víctor y Nora se ponen las camisetas y se levantan con intenciones de volver al campamento. 

- Nora, hay algo que quiero decirte, pero tienes que callártelo más que el secreto de este sitio. - Víctor mira seriamente a Nora, para asegurarle que no se trata de ninguna broma. Nora asiente, para que éste siga hablando: - Es sobre Héctor, por lo poco que sé de ti, eres una chica muy abierta, y él tiene un problema serio.
- ¿Un problema?
- No se sabe controlar, tiene ataques de nervios, y a veces hace cosas de las que luego se arrepiente.
- ¿Agresividad?
- Exactamente, será mentira eso que dicen de las rubias. - Nora ríe irónicamente.
- No te preocupes, mi mejor amigo tiene lo mismo, y nunca he tenido problemas con él. Os equivocáis pensando que sólo tiene que relacionarse con vosotros, deberíais saber que lo que realmente necesita es aprender a controlarse, y a saber hablar con otra gente sin ponerse histérico si algo no va bien.
- Vaya, me has sorprendido.

Los dos caminan hacia el campamento, y durante el camino se dedican a contarse cómo son sus vidas fuera de este sitio. Los dos viven vidas normales, con familias unidas, buenos estudios, y grandes amigos, y al parecer, ninguno de los dos ha tenido nunca la oportunidad de compartir momentos inolvidables con una persona en concreto. 
Quedan poco para las cinco, y ya se han reunido con los demás miembros del grupo.

Capítulo 5.

Víctor es el primero en acabar de comer, y aprovecha para ofrecerle a Nora el ir dar un paseo, y acepta sonriente. Varias chicas del campamento la miran y comienzan a hacer comentarios, se empieza a notar quién es el chico deseado del campamento, y a quién le ha tocado, sonríe. 
Una vez fuera, Víctor rompe el silencio que había entre los dos:

- Si te enseño algo, ¿me prometes que se quedará entre nosotros? - Nora, sorprendida, asiente. - Sígueme, entonces.

Víctor agarra con fuerza la mano de la chica, y empieza a adentrarse en el bosque. Tras varios minutos caminando, Nora gira la cabeza y comprueba que ya no puede ver el campamento.

- ¿Dónde me llevas? - Pregunta asustada.
- Es un sitio que conozco desde hace tiempo, lo descubrí en mi segundo año aquí. ¿No me dijiste que siempre habías querido observar el mar a solas? - Víctor mira fijamente a Nora sin sonrisa alguna.
- Sí, y pocas veces lo he conseguido. 
- Pues voy a enseñarte el sitio en el que yo lo conseguí por primera vez. - Sonríe, y fija su mirada en el camino.

A penas dos minutos más tarde, llegan a un acantilado con una rampa de piedras que conduce a una pequeña cala, donde las olas rompen contra las rocas de manera increíble. Era  un sitio de película. Nora no consigue creerse que eso sea real. El sonido de las gaviotas, la brisa marina, las piedras blancas y degradadas por el roce del agua, dos enormes pinos haciendo sombra en una esquina de la cala, y, lo que no podía faltar, las gotas de agua que te humedecían la ropa. En este mismo instante, en este sitio, todo es perfecto para ambos. Nora suelta la mano de Víctor bruscamente y empieza a bajar la rampa rápidamente hasta llegar abajo del todo, y se sienta en una roca en la que se acomoda a la perfección. Allí el Sol hace brillar su precioso pelo, y la brisa marina lo enreda suavemente. Víctor, que bajaba tras ella, se sienta a su lado y, con toda confianza, se quita la camiseta. Nora queda atónita ante tal gesto, y no sólo eso, su cuerpo le ha asombrado. Intenta disimular su reacción y centra la mirada en las montañas que se ven a lo lejos, pero de todas formas Víctor nota cómo se ha sorprendido y sonríe. 

- Si las chicas no fuerais tan raras a la hora de quitaros la camiseta, también podrías disfrutar las gotas de lo que tanto adoras. - Sigue sonriendo.
- ¿Qué es lo que tanto adoro?
- El mar, ¿no es así? - Nora observa fijamente a Víctor, que no parece estar dispuesto a apartar la mirada del agua.
- Sí. - Cierra los ojos. - La verdad es que estaría mucho mejor sin camiseta, pero este sitio tiene un problema.
- ¿Cuál?
- Estás tú. - Los dos ríen, y Víctor la mira esperando algo más. - Me has enseñado un sitio precioso, pero sigo sin poder disfrutar del mar a solas.


Víctor, sin dudarlo ni un segundo, le da un beso en la mejilla, y se levanta. Comienza a caminar hacia el inicio de la rampa con intenciones de subir, y dejarla sola, pero la joven reacciona antes de que él pueda salirse con la suya.

- Espera. - Víctor se para, y da media vuelta para observarla, esta vez sin sonreír. Nora se levanta la camiseta y poco a poco se la va quitando, hasta quedarse en sujetador. - No todas las chicas somos raras para esto, al fin y al cabo, es como un bikini.

La cara de Víctor es de foto, nunca antes una chica había tenido ese gesto de chulería con él, ni había visto nunca ese atrevimiento en ninguna. Le encanta, piensa. Ahora es él el que intenta disimular su cara de sorpresa, con una de sus incontables pero perfectas sonrisas. Los dos se sientan a observar, mejor que nunca, su mayor pasión: las famosas olas rompiendo en las famosas rocas. 

Capítulo 4.

Al parecer, habían hecho las parejas teniendo en cuenta las familias. Había casas de tres personas, para los hermanos impares, y a Nora y a Adri les había tocado una de las casetas mejor situadas de todo el campamento. En ese momento, dio gracias por haber venido con su hermano, de no ser por eso, a saber con quién le hubieran emparejado. 
Todas las parejas se dirigen a su caseta, señalizadas por números. Adri y Nora buscan el 6 y llevan las maletas hacia allí. Entran, y los dos sonríen al mismo tiempo. ¡Qué preciosidad! La típica caseta de película, de madera, con una litera vieja y sábanas a rayas, un escritorio y un sofá para dos, con una mesa en frente. El suelo, de madera también, tiene una alfombra antigua llena de polvo, y deciden sacarla fuera para sacudirla. Adri abre una pequeña puerta situada en la esquina derecha del fondo de la caseta, y descubre un pequeño pero acogedor baño, con un lavabo, un retrete y una ducha. Aproximadamente, doce metros cuadrados de caseta para dos personas sin costumbre de compartir pequeños espacios, les esperan muchas discusiones, piensan los dos.
Adri instala sus libros en los cajones del escritorio y Nora empieza a vaciar la maleta en el armario que hay al lado de la litera. Poco a poco, se van instalando y repartiendo las zonas de cada cosa, hasta el punto de dividir el sofá. Pero hasta ese momento, ninguno de los dos había pensado en la litera, ¿quién dormiría arriba? Ninguno parece fiarse de dormir abajo.

- Yo dormiré arriba, soy mayor que tú así que mando. - Dice Adri.
- ¡Y una mierda! - Grita Nora. - Yo duermo arriba, por chulo.

Comienza su primera discusión, los dos se empujan para ver quién consigue subir antes a la cama. Nora aprovecha el tropezón de su hermano para saltar hacia arriba, y su hermano al levantarse intenta adelantarla por las escaleras. Los dos llegan al mismo tiempo, ahora se trata de quién consigue tirar a quién. Entre risas, gritos, insultos cariñosos, y alguna que otra torta, Nora acaba cediendo. Adri sonríe tras su victoria y se chulea delante de su hermana, que se tumba en la cama de abajo y dice: "Pues no está tan mal, le cogeré cariño, mira por dónde." 
Suena el timbre, y por el megáfono del campamento se anuncia la hora de comer. Varios monitores señalizan el camino para llegar al comedor, aunque ya esté indicado en varios carteles distribuidos por los paseos. Los dos hermanos llegan al comedor y se dirigen hacia el grupo de amigos de Adri, donde Nora recibe un mensaje de Víctor: "Hombre, si la chica solitaria está rodeada de chicos." Ríe al leerlo, y decide contestar: "Eres ridículo, una vez más. ¿Dónde estás?" Adri avisa a su hermana de que unos chicos están gritando su nombre, se gira y sonríe al ver que son Víctor y sus amigos. Nora se despide de su hermano y de los demás y se acerca sonriente al otro grupo, le da dos besos a Víctor y empieza a presentarse:

- Hombre, ¡la famosa chica solitaria! - Exclama Santi entre risas. Nora se fija en lo guapos que son todos los miembros del grupo; Santi, el típico skater con el pelo largo y castaño con los ojos verdes y una sonrisa perfecta. Ah, y que no falte la gorra.
Nora, sin borrar la sonrisa de su rostro, va observando a cada chico y va memorizando sus nombres:

Iván, el más bajo de todos, con el pelo negro y rizado, y una pequeña y graciosa nariz, parece ser el graciosillo del grupo.
Alfonso, ojos azules y un rubio con un tono anaranjado, un par de pecas a ambas mejillas y una sonrisa también bastante bonita. Según Víctor, es el listillo del grupo, el típico niño que a pesar de estudiar más de dos horas diarias tiene tiempo para sus amigos, sus aficiones, y su familia. Lo que de verdad llamaríamos: una persona organizada.
Por último, el quinto miembro del grupo: Héctor. Hasta ahora no ha abierto la cabeza, parece ser el vergonzoso, el más callado de todos. Pero aunque hasta el momento no haya abierto la boca, Nora ha sido en el primero que se ha fijado: Unos ojos apagados, pero increíbles al mismo tiempo, fijos en un punto del suelo, el pelazo del típico chico surfero de las revistas, una dilatación en la oreja izquierda y un colgante con un cuerno de tiburón. Y a pesar de su precioso físico, su forma de ser llama bastante la atención. 

- Hola, yo soy Héctor. - Una sonrisa forzada se dibuja en su rostro, Nora le sonríe más que a ningún otro, y le da un único beso en la mejilla. 

Está claro que el grupo entero ha notado la atracción de Nora hacia Héctor, y a Víctor parece no haberle hecho gracia. Van a por sus bandejas y se sientan en una de las mesas del comedor para empezar a llenar sus vacíos estómagos. Nora se sienta entre Héctor y Víctor, y para desgracia del segundo, 'la chica solitaria' parece hacerle más caso al que parecía ser el 'rarito' del grupo.

domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo 3.

Para desgracia de Nora, Adri ya ha hecho amigos. Es algo que siempre se le ha dado muy bien. Aún así su hermano no la ha dejado sola, y le ha presentado a sus nuevos compañeros. Son muy simpáticos, pero mayores para ella. Les da dos besos a cada uno, repitiendo su nombre tantas veces como chicos hay en el grupo, y luego le da un abrazo a su hermano, y le pide que a las 8 de la tarde le llame para verse.
Nora baja las escaleras de madera que llevan a la playa, y una vez abajo se sienta en una roca a observar y escuchar cómo las olas rompen en las rocas. Es algo que siempre le ha encantado, y que pocas veces ha podido hacer sola. Y al parecer, este no va a ser su momento. Un chico no muy alto, pero sí bastante guapo, se le acerca. Sin ninguna vergüenza se sienta a su lado y la mira. Nora sonríe al verse reflejada en sus ojos azules, y él le devuelve la sonrisa. 

- Hola, ¿quién eres? - Pregunta Nora nerviosa.
- Víctor, ¿y tú? - No borra la sonrisa de la cara.
- Nora, encantada. - Aparta la mirada y sigue observando el mar.

Las olas rompen el silencio que hay entre los dos. Víctor no deja de mirar la preciosa chica que acaba de conocer. Se pregunta cuántos años tendrá, y piensa en integrarla en su grupo.

- Eres muy guapa, Nora.
- Y tú ridículo. - Es inevitable empezar a reirse, no es la primera vez que un chico viene a tirarle los trastos de una manera tan ridícula.

De todas formas, a Víctor no parece molestarle y ríe con ella. Nora, por muy ridículo que le haya parecido ese comentario, no puede despegar la mirada de esa sonrisa. Ahora es su momento:

- ¿Y eso que has venido?
- No lo sé, te he visto aquí sola y me has dado pena, chica. - Víctor aparta la mirada de Nora, y la fija en el faro que hay a unos metros de allí.
- Oye, estaba aquí porque quería estar sola.
- Entonces, ¿molesto? - Gira la cabeza y vuelve a mirarla.

Un "no" vuelve a provocar sonrisas y silencio. Víctor la invita a levantarse y a dar un paseo, y le pregunta si es nueva en este campamento.

- Sí, es mi primer año. Supongo que estoy aquí sola también por eso, no conozco a nadie. 
- Ahora sí. - Se ríe. - Este es mi cuarto año aquí, y ya conozco a la mayoría de gente que hay aquí. Cada año viene gente nueva, pero nunca de nuestra edad. ¿Tú qué edad tienes?
- Dieciséis, ¿y tú?
- Dieciséis también, si quieres puedo presentarte a mi grupo de amigos, y así te vas integrando. 
- Si a ellos no les importa, no hay problema.
- Hay uno. - Víctor se para y la mira sonriendo. - Serías la única chica, ¿eso te importa?
- Supongo que si todos son tan 'ridículos' como tú, me caerán bien. - Los dos ríen y siguen caminando hasta llegar a las escaleras que suben al campamento. 

Los dos se intercambian los números de teléfono y deciden verse a la hora de comer. Nora sonríe al pensar que todo está yendo como ella pensaba. ¿Y si Víctor es el típico chico de campamento de las películas veraniegas? De momento decide no hacerse ilusiones, acaban de conocerse, pero se han caído genial mutuamente y la cosa parece que va a ir bien. 
Nora ve que todos los del campamento están reunidos en un círculo y localiza a su hermano, se acerca y ve que están repartiendo aquellas casitas de madera por parejas. 

Capítulo 2.

Ha llegado el día. Nora, que era la que aparentemente iba a pasarlo peor, está ilusionada y con ganas de conocer gente nueva, de pasar un buen verano, y de llevarse recuerdos inolvidables. Adri, en cambio, se despidió ayer de Nuria de sus amigos. Con su pandilla fue como si nada, ellos seguro que no cambiarían, que al llegar sería como si ese mes nunca hubiera existido, pero Nuria, con lágrimas en los ojos, le dijo que tenía miedo de que se rompiese aquello que llevaban año y medio construyendo. Adri le prometió que por su parte nada cambiaría, que siempre que pudiera le llamaría, y que cuando volviera todo sería como antes, pero la cara de su novia no era tranquilizante ni mucho menos. 
Después de dos horas y media de coche, llegan a la plaza donde todos los del campamento les esperan. Se ve gente de todas las edades, sonrisas, lágrimas, buenas y malas caras. Niños corriendo, riendo, y gritando. Nora intenta localizar algún conocido, pero como era de esperar, no encuentra ninguno. Ella y su hermano se despiden de sus padres, y bajan del coche. 
Nora nunca ha pasado desapercibida, y Adri tampoco. Son dos hermanos bastante atractivos y parecidos entre sí. Nora tiene un pelo que muchas chicas desearían tener, un rubio surfero y un ondulado natural, unos ojos verdes azulados y una sonrisa preciosa. De todas formas, los chicos de su instituto suelen fijarse en su cuerpo, cosa que a ella le molesta. Su hermano siempre ha estado entre los diez chicos más guapos del insti. Tiene el pelo largo y levantado, y de un color discutible: no llega a ser rubio, pero castaño tampoco encajaría. Sus ojos, más azules imposible, y una sonrisa tan preciosa como la de su hermana. Mide 1'75 metros, estatura perfecta para un abrazo perfecto. 
Tanto chicos como chicas empiezan a mirarles, y a cuchichear. Nora no está dispuesta a aguantarlo, y le dice a su hermano en un tono alto, para que el resto del campamento lo escuche: "Adri, ¿firmamos autógrafos?" Su hermano empieza a reirse, y Nora disfruta viendo las malas caras que ponen algunas chicas, los niños, en cambio, ríen también. Algún que otro comentario, y varios piropos. 
El campamento promete, piensan los dos. 

Capítulo 1.

Se acerca el verano, y Nora está a punto de vivir la experiencia de un campamento de verano. Uno de los grandes, en la costa norte de la Península, alejada de sus padres, pero no de su hermano Adri. Tiene toda la pinta de ser una experiencia inolvidable. Nora no puede evitar sonreír al pensar que quizás conozca allí a una persona especial, como pasa en las películas. Por otro lado, Adri no deja de quejarse porque este verano cumplía los dieciocho años y no podrá celebrarlo junto a sus amigos.
Van pasando los días, y el campamento se acerca. Nora empieza a asustarse, ¿y si las cosas no salen como ella está imaginando? ¿Y si llega y nadie quiere estar con ella? ¿Y si...? Su corazón empieza a acelerarse, no hay remedio. 'Serán los nervios', piensa, pero ni siquiera ella misma se cree. Su madre reconoce esa cara de inmediato, y le pregunta el por qué de esos ojos.

- Estoy asustada, mamá. - Los ojos de Nora no tardan en humedecerse.
- No deberías, Nora. Es tan sólo un mes, y si te encuentras mal allí basta con llamar a casa, que iremos a buscarte. ¿De acuerdo? Todo va a ir genial, solo tienes que darle tiempo a la gente de allí, y ser tú misma. - Nora abraza a su madre, siempre ha estado allí cuando lo ha necesitado, y no hay nada mejor que los ánimos de una madre cuando una está asustada.

Adri en cambio, disfruta al máximo los días que le quedan por su pueblo, de sus amigos, y de Nuria, su novia. Aunque no lo demuestre, tiene miedo de que la relación con ella se rompa después de un mes sin verse, llevan ya casi dos años juntos, y no soportaría tirarlos a la basura así sin más. Al llegar a casa, después de un largo partido de baloncesto, se tira en la cama jadeando y empieza a observar las paredes de su habitación. Mira detalladamente cada foto, todas tienen un significado diferente, un recuerdo, un momento... Sonríe al ver la primera foto que se hizo con Nuria, el día que se conocieron, ella manchada de helado y sonriendo, y él besándola en la mejilla. Se fija en sus ojos, y comprueba que con tan sólo una mirada, se plasman miles de sentimientos. Felicidad, solo puede ver felicidad en aquella foto. Poco a poco va observando las demás, y van aumentando. El día que empezaron a estar juntos, su primer aniversario... Y pensar que el segundo no lo podrán pasar juntos.