miércoles, 27 de febrero de 2013

Capítulo 9.

- ¡Nora! - Todas las personas del campamento están alteradas. ¿Qué ha pasado? Nora está rodeada de decenas de personas, y Víctor está agachado cogiéndola de la mano. De pronto se acercan Gabriel y Nico con un monitor. Gabri coge en brazos a Nora y la conduce hacia la playa, le mojan un poco la cabeza y con el paso del tiempo va recuperando la conciencia. 
Nora abre los ojos lentamente, y ve a Gabriel sujetándole la cabeza por la nuca, y al monitor echándole agua por la frente.

- ¿Qué ha pasado? - Pregunta Nora confusa. Sólo recuerda estar bajando aquella colina, y de pronto... despertar allí.
- Te has desmayado, probablemente te haya pegado una insolación, no te preocupes. - La tranquiliza el monitor.

Nora intenta incorporarse poco a poco con la ayuda de Gabri y Nicolás, y ve a Víctor en frente. 

- ¿Te encuentras bien? - Le pregunta.
- Sí, no recuerdo nada... Solo que estaba bajando una cuesta, después de haberme dado un paseo. - Nora nota la herida de su pierna, aprieta con fuerza su labio inferior con los dientes, y cierra los ojos. - Joder, me duele la pierna.
- Te has hecho una buena herida, cuando te hemos recogido goteaba sangre. Ahora te pondremos un poco de agua, te escocerá porque es agua salada, pero cicatriza muy bien.

Varios chicos del grupo se acercan a la orilla a coger todo el agua que pueden juntando las manos, y las vacían en la pierna de Nora, que sufre el insoportable escozor de la herida. Aprieta con fuerza la mano de Gabriel, y este sonríe.
Tras unos minutos, su pierna deja de sangrar y va recuperando fuerzas hasta poder levantarse. Da las gracias repetidas veces a todos y cada uno de los del campamento, especialmente a Víctor, Nico, y a Gabriel. 

- Vaya susto nos has dado. - Dice Iván en tono sarcástico.
- No sé qué me ha pasado, nunca antes me había desmayado. - Nora miente, lleva varios meses con mareos y pérdida de fuerzas, pero sigue sin saber el por qué. Come bien, hace mucho deporte, y no padece ninguna enfermedad.
Un grupo de chicas con gorras y piercings se le acercan a preguntar qué tal está.
- Mejor. - Contesta sonriente. - ¡Muchas gracias!
- De nada. - Responde una chica pelirroja con un flequillo despeinado. - ¿Es verdad que sales con Víctor?
- Rosa, cállate. - Interrumpe Víctor. - No estamos saliendo, simplemente nos hemos caído muy bien desde el primer momento. - Nora sonríe, ni siquiera él se cree lo que está diciendo. Hay algo más, aunque lleven sólo un día conociéndose, ya se nota que hay química entre los dos.
- Ya, tanto tú como yo sabemos que por ahí empieza todo. - Refuta Rosa.
Víctor mira serio a Nora, que le sonríe sin problemas. 
- Dejadlo ya, no sirve de nada discutir. - Dice Nora. - Además, Rosa, para que pase algo entre nosotros, no sólo tendría que querer él, así que de eso no te preocupes. - Sonríe maliciosamente y se va a buscar a los demás. 

Héctor, Iván, Santi y Alfonso están sentados alrededor de un enorme pino, y Nora se sienta con ellos.

- ¿Estás mejor? - Pregunta Héctor.
- Sí, muchas gracias.

Los cinco empiezan a hablar, a reírse juntos, y de repente Santi suelta un comentario que deja sorprendida a Nora:

- Eh, ¿os habéis dado cuenta de con quién está hablando Víctor?
- Es Rosa, ¿no? - Dice Iván haciendo un esfuerzo de alcanzarlos con la vista.
- ¿Qué pasa con esa chica? - Pregunta interesada Nora.
- Es su ex. - Con la breve pero clara afirmación de Héctor, Nora entiende el por qué de tal interés por si estaban o no juntos. - Hace tres años, en este mismo campamento, Rosa llegó y no conocía a nadie. Tardó en adaptarse, era una chica muy tímida, pero cuando te cogía confianza la cosa cambiaba. A Víctor le llamó la atención desde un principio, y poco a poco fue integrándola en el grupo, lo malo era que a ninguno de nosotros nos caía bien. - Héctor mira fijamente a Santi, y éste sigue la historia.
- Sí, y poco a poco fue perdiendo la timidez, y cada vez era más insoportable. Se pegaba a Víctor como una lapa, y él no se daba cuenta. Un día, quedaron en verse a la hora del toque de queda en la caseta de Rosa, y a eso de la una y media de la madrugada, volvió a la caseta. He dormido siempre con él en los campamentos, y nunca le había visto tan emocionado.
- ¿Qué paso en la caseta de Rosa? - Pregunta Nora sorprendida.
- Rosa le dijo que sentía cosas por él, y que nunca había experimentado lo que era realmente el amor. Víctor siempre fue un iluso a esas edades, se lo creyó todo y le dijo que él también la quería. Al llegar a la caseta me despertó para contármelo, y yo le dije que si quería una opinión sincera se la daría, y efectivamente le dije que no me gustaba Rosa. No se lo tomó muy bien.
- Para nada. - Interrumpe Fonso. - Luego se lo dijimos nosotros, para no dejarle todo el marrón a Santi, y poco a poco se fue distanciando del grupo. Iba siempre con Rosa, y nosotros sabíamos que ella, fuera de aquel campamento, tenía a un chico esperándola. La habíamos oído hablar por teléfono varias veces, y estaba más que claro, pero ninguno se atrevía a decírselo a Víctor. 
- Pues vaya mierda, ¿no? - Interrumpe Nora con cara de asco.
- Y tanto. - Contesta Héctor. - Lo peor fue cuando yo, que no sé guardarme las cosas, decidí hablar. Le dije a Víctor que todos la habíamos escuchado hablar con su novio de fuera, y no nos quiso creer, hasta que un día le acompañamos a la hora de comer a su caseta, y pudo escuchar cómo Rosa y su novio hablaban. Víctor dio una patada a la puerta de la caseta, y se rompió. La chica se quedó atónita ante tal gesto, y no supo cómo defenderse. Víctor desapareció toda una tarde, y no supimos dónde encontrarle. - El sitio, piensa Nora. Quizás ese fue el año que encontró aquel maravilloso sitio, y quizás por eso le cogió tanto cariño, aquel pequeño espacio le tranquilizó en un momento duro. - Los monitores no sabían qué hacer, y estaban hartos de buscarlo, hasta que apareció y pidió disculpas. 
- Al día siguiente ya estaba con otra, no quería perder el tiempo. - Añade Iván. - Ese año cambió mucho a Víctor, era un niño muy romántico con las chicas, muy fiel, y quizás demasiado inocente, pero aquella experiencia le hizo cambiar totalmente de forma de ser. Ahora es un cabrón, que va de tía en tía, y no tiene escrúpulo alguno con ninguna. 
- Joder, pobre. - Nora entiende la situación de Víctor, y siente un pequeño ataque de rabia por aquella chica, no sólo por lo que hizo, si no por cómo ha intentado atacar a Víctor para que ella no saliera con él.

De pronto, una mano tapa los ojos de Nora. 

- ¿Quién soy?

No hay comentarios:

Publicar un comentario