domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo 3.

Para desgracia de Nora, Adri ya ha hecho amigos. Es algo que siempre se le ha dado muy bien. Aún así su hermano no la ha dejado sola, y le ha presentado a sus nuevos compañeros. Son muy simpáticos, pero mayores para ella. Les da dos besos a cada uno, repitiendo su nombre tantas veces como chicos hay en el grupo, y luego le da un abrazo a su hermano, y le pide que a las 8 de la tarde le llame para verse.
Nora baja las escaleras de madera que llevan a la playa, y una vez abajo se sienta en una roca a observar y escuchar cómo las olas rompen en las rocas. Es algo que siempre le ha encantado, y que pocas veces ha podido hacer sola. Y al parecer, este no va a ser su momento. Un chico no muy alto, pero sí bastante guapo, se le acerca. Sin ninguna vergüenza se sienta a su lado y la mira. Nora sonríe al verse reflejada en sus ojos azules, y él le devuelve la sonrisa. 

- Hola, ¿quién eres? - Pregunta Nora nerviosa.
- Víctor, ¿y tú? - No borra la sonrisa de la cara.
- Nora, encantada. - Aparta la mirada y sigue observando el mar.

Las olas rompen el silencio que hay entre los dos. Víctor no deja de mirar la preciosa chica que acaba de conocer. Se pregunta cuántos años tendrá, y piensa en integrarla en su grupo.

- Eres muy guapa, Nora.
- Y tú ridículo. - Es inevitable empezar a reirse, no es la primera vez que un chico viene a tirarle los trastos de una manera tan ridícula.

De todas formas, a Víctor no parece molestarle y ríe con ella. Nora, por muy ridículo que le haya parecido ese comentario, no puede despegar la mirada de esa sonrisa. Ahora es su momento:

- ¿Y eso que has venido?
- No lo sé, te he visto aquí sola y me has dado pena, chica. - Víctor aparta la mirada de Nora, y la fija en el faro que hay a unos metros de allí.
- Oye, estaba aquí porque quería estar sola.
- Entonces, ¿molesto? - Gira la cabeza y vuelve a mirarla.

Un "no" vuelve a provocar sonrisas y silencio. Víctor la invita a levantarse y a dar un paseo, y le pregunta si es nueva en este campamento.

- Sí, es mi primer año. Supongo que estoy aquí sola también por eso, no conozco a nadie. 
- Ahora sí. - Se ríe. - Este es mi cuarto año aquí, y ya conozco a la mayoría de gente que hay aquí. Cada año viene gente nueva, pero nunca de nuestra edad. ¿Tú qué edad tienes?
- Dieciséis, ¿y tú?
- Dieciséis también, si quieres puedo presentarte a mi grupo de amigos, y así te vas integrando. 
- Si a ellos no les importa, no hay problema.
- Hay uno. - Víctor se para y la mira sonriendo. - Serías la única chica, ¿eso te importa?
- Supongo que si todos son tan 'ridículos' como tú, me caerán bien. - Los dos ríen y siguen caminando hasta llegar a las escaleras que suben al campamento. 

Los dos se intercambian los números de teléfono y deciden verse a la hora de comer. Nora sonríe al pensar que todo está yendo como ella pensaba. ¿Y si Víctor es el típico chico de campamento de las películas veraniegas? De momento decide no hacerse ilusiones, acaban de conocerse, pero se han caído genial mutuamente y la cosa parece que va a ir bien. 
Nora ve que todos los del campamento están reunidos en un círculo y localiza a su hermano, se acerca y ve que están repartiendo aquellas casitas de madera por parejas. 

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