miércoles, 27 de febrero de 2013

Capítulo 10.

Nora sonríe al reconocer la voz de Víctor. Es tan grave, pero dulce a la vez...

- ¿Qué hacéis? - Pregunta mientras se sienta sonriente al lado de Nora.
- Nada, estábamos recordando viejos tiempos. - Todo el grupo mira seriamente al suelo, menos Iván, que parece disfrutar de la incómoda situación.
- A mí no me engañáis. - Nora borra esa sonrisa, y mira fijamente a Víctor. Siente pena por él, está perdido en un mundo que él ha inventado, cree que todas las chicas están a su disposición, y no es así. Fue tal vez una historia incapaz de olvidar, y ahora está encerrado en esa filosofía de vida. - Estabais hablando de mí, se os ve en la cara a todos.
- No estábamos hablando de ti. - Dice Nora con tono enfadado. - No tienes por qué ser siempre tú el centro de atención. 

Todos permanecen callados, y Víctor mira seriamente a Nora. "Tocado". 

- Te recuerdo que de no ser por mí estarías sola. - Le ha costado, pero se ha defendido como ha podido.
- ¿Sabes? Quizás hubiera preferido que me dejaras sola. No solo hubiera conseguido estar a solas, que era mi intención, si no que también me hubiera ahorrado el conocer a un imbécil como tú, que va de tía en tía pensando que ninguna le va a dar puerta. Pues mira, 'chulo', soy la primera en hacerlo. - Nora se levanta enfadada. - Vete a la mierda. - Una vez de pie, da media vuelta y se va. "Hundido".

Boquiabiertos, los miembros del grupo permanecen en silencio y miran a Víctor, que por primera vez en su vida, se le están humedeciendo los ojos. Nadie antes se había atrevido a decirle todas y cada una de sus verdades a la cara, delante de sus amigos. Una chica, a la que pensaba que podría utilizar, acababa de humillarle de una manera increíble. Víctor se levanta e intenta alejarse un poco del resto de la gente, se sienta rodeando sus rodillas con los brazos, y colocando su cabeza entre las dos piernas, y empieza a llorar. A llorar como nunca antes había llorado. ¿Qué está pasando? Él era fuerte, era el típico chico al que todo le daba igual, y al parecer, alguien ha conseguido encontrar su punto débil. 
Se seca las lágrimas con la camiseta, y decide levantarse y dirigirse a la hoguera que están preparando para la presentación. 

Al otro lado del islote, está Nora con Gabriel y Nico, contándoles lo sucedido. Los dos chicos quedan asombrados por el atrevimiento de Nora, y le dicen que probablemente este haya pasado olímpicamente de sus palabras, lo que la enfada aún más. Se acercan a la hoguera para coger sitio y ven a Víctor a lo lejos, con una mano limpiándose los ojos. 

- No puede ser. - Exclama Gabri.
- ¿Qué pasa?
- Mira quién llora. - Nora y Nico miran y localizan a Víctor, que al sentirse observado gira la cabeza y sigue a lo suyo. - No puede ser, al parecer le han llegado tus palabras, enhorabuena.
- No me siento orgullosa. - Dice Nora sin quitarle la mirada de encima. - Pero tampoco me arrepiento de nada, he dicho lo que pensaba.

Se colocan alrededor de la hoguera, y poco después Víctor se sienta al otro lado de la hoguera también. La enorme llama impide que puedan verse, y a medida que la gente se va acercando, el monitor comienza a explicar el juego. Pasarán una bengala, y sólo podrá hablar quien la tenga en sus manos. El que la posea, tendrá que presentarse, y contar algo si quiere, y una vez acabada su presentación le pasará la bengala a su compañero de al lado. Cuando todos los miembros del círculo se hayan presentado, el monitor encenderá la bengala con el fuego de la hoguera, y saldrá disparada hacia arriba, con todas y cada una de las presentaciones de los miembros del equipo. Serán, definitivamente, un equipo. Si la bengala explota, explotan todos con ella. Si un miembro cae, todos caerán con él. 

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