La perfección. La perfección existe, Nora acaba de encontrarla. ¡Qué vistas! A su derecha, puede ver a lo lejos las cimas de los Pirineos, a su izquierda, todos y cada uno de los pueblos de la costa norte, y, cómo no, en frente suyo, el mar. El Sol se está escondiendo tras los Pirineos, y en el agua se reflejan todos los puertos. La imagen es preciosa, un cielo anaranjado, el mar brillante y tranquilo, el verde veraniego de las montañas, las pocas nubes que se ven son poco densas y muy blancas, y tan sólo se escucha cómo las hojas rozan entre sí a causa de la brisa que despeina suavemente a Nora. Es su momento, por fin, desde un monte, o un pequeño acantilado, consigue disfrutar del paisaje de sus sueños a solas, completamente a solas.
Mira el reloj, las seis y diez, cómo pasa el tiempo... Ahora, tiene un grave problema: No quiere volver. Se ha enamorado de ese sitio. Tanto que una lágrima resbala por su mejilla derecha, y ya sabéis lo que dicen: "Cuando lloras, si la primera lágrima sale del ojo derecho, es de felicidad, si sale del ojo izquierdo, es de dolor o tristeza." Es obvio que este momento es uno de los momentos más felices para Nora, es mágico. Pero tiene que abandonarlo, todos sus compañeros le estarán esperando. Se promete a ella misma y a ese precioso paisaje que volverá. Ha descubierto el sitio de sus sueños, ha vivido el momento más esperado, y ha sentido lo que su corazón pedía sentir.
Nora seca sus mejillas, sonríe, y tras un suspiro se da media vuelta y comienza a bajar la enorme roca que hace poco había subido. Una vez abajo, decide esconder la pequeña piedra que le ha ayudado a subir, ya que sin ella es casi imposible hacerlo. Comienza a caminar colina abajo, y sin darse cuenta tropieza con una rama. A penas tiene fuerzas para levantarse, y empieza a marearse. Se mira la pierna y comprueba el enorme rasguño que acaba de hacerse, intenta limpiarse la sangre con la mano, pero lo estropea. Poco a poco va mareándose más, y perdiendo fuerzas, y decide buscar un punto fijo al que mirar, para evitar más mareos. Se levanta, e intenta llegar lo antes posible abajo del todo, donde si le pasa algo, estará más segura.
Al cabo de varios minutos, Nora llega a la señal de "Prohibido el paso" y salta jadeante la puerta. Su pierna, cada vez más roja, va perdiendo fuerzas, y la recoge para seguir caminando a pata coja, dando saltos, y aumenta la velocidad. Ya puede ver gente, pero cada vez más borrosa. De repente, ve cómo una multitud de gente corre hacia ella, y en cuestión de segundos, todo se vuelve negro.
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