jueves, 28 de marzo de 2013

Capítulo 21.

Tras pocos minutos, Nora sale de la ducha con una toalla en la cabeza y otra tapándole el resto del cuerpo. Se dirige a su armario y coge un bikini rojo, y un vestido blanco de seda. Una vez vestida, se pone unas sandalias y acercándose a su hermano mayor le estira de un mechón de pelo. Adri levanta la cabeza y le sonríe, se pone de pie y los dos cogen su llave de la caseta y salen de ella.
Una vez en el comedor los hermanos se separan y Nora ve a lo lejos a Héctor y Víctor juntos. Sonríe al ver cómo la miran. Víctor se acerca y la coge por la cintura para saludarla con un beso, la chica nota cómo intenta dárselo en los labios y se adelanta dándoselo en la mejilla, se miran, y sonríen. A Víctor no le molesta, de hecho le gusta, ya tiene la respuesta que buscaba: El beso de la pelea, era sólo un beso para molestar a Rosa." Nora abraza a Héctor por detrás y le acaricia la mejilla izquierda. Va a coger un Cola Cao con un bizcocho y vuelve a la mesa.
Van llegando los demás miembros del grupo y una vez desayunados todos se dirigen hacia la playa, donde habían anunciado que tenían que estar.

- ¡Buenos días! - Grita Lucas, uno de los monitores. Muchas chicas comienzan a susurrar y a reír y Nora nota enseguida el por qué. Lucas es el monitor más guapo del campamento, pelo corto y castaño, unos ojos verdes y brillantes y una sonrisa especial. - Hoy haremos unas actividad un poco diferentes. - Levanta el brazo para saludar a Fernando, su compañero, y todas las chicas quedan atónitas ante su bíceps. - Esta mañana será la guerra de pintura, después todos iremos a comer al comedor como todos los días, y una vez terminada la comida volveremos aquí y haremos carreras. Acabaréis cansados, aunque no lo parezca, y por eso hemos organizado una barbacoa en la playa, así que hoy no cenaréis en el comedor. - Todos gritan.
- En ese contenedor de allí, - Fernando señala un gran baúl situado al lado de la torre de socorrismo. - encontraréis unas gafas especiales para esta actividad, y así evitaremos accidentes ya que la pintura en los ojos no es bienvenida.

Tras la orden de sus monitores, todos los del campamento se dirigen a aquel baúl y cogen unas gafas.

- ¿Todos tenéis vuestras gafas? - "¡Sí", gritan todos. - Perfecto. 
- Pues ahora Lucas y yo os repartiremos las pistolas y un cinturón con tres cargadores. - Fernando mira a su compañero. - Y habrá dos ganadores, que ahora os explicará Lucas.
El primer premio será para el que esté menos pintado. - Todos permanecen atentos y en silencio. - Y el segundo consistirá en lo siguiente: Todos aquellos a los que se les acaben las bolas de pintura deberán sentarse aquí, hasta que sólo quede una persona, revisaremos la pistola de esa persona para ver si de verdad aún guarda cartuchos y si es así, será el ganador de la segunda guerra de pintura.
- Os avisamos: Las bolas de pintura duelen, así que os repartiremos unos petos, e intentad no apuntar a la cabeza. - Comienzan a repartirlos y una vez todos tienen su peto puesto, comienza la guerra de pintura. 

miércoles, 20 de marzo de 2013

Capítulo 20.

Nuevo día, nuevas actividades. Hoy va a ser un día agotador, pero divertido para todos los del campamento. Barbacoa, guerra de pintura y carreras en la playa. 

- ¡Buenos días enana! - Grita Adri a su hermana mientras la mueve de lado a lado para despertarla.
- Joder, Adri, te odio. - Cierra los ojos con fuerza y los frota con las manos. Se levanta y se dirige al cuarto de baño, dispuesta a darse una ducha, pero su hermano mayor se adelanta y cierra la puerta entre risas. 

Alguien toca a la puerta, ¿quién será? Son las 7 y media de la mañana. Nora se dirige hacia el otro lado de la caseta y abre, se sorprende al ver a Héctor, con su preciosa sonrisa y esos ojos tan hipnotizadores. 

- Esto... Hola Héctor. - Sonríen. - Pasa, pasa.
- Gracias. - Levanta la pierna derecha para subir el pequeño escalón que levanta todas las casetas, y una vez dentro se sienta en el sofá. Nora cierra la pequeña puerta de madera y se coloca a su lado. - ¿Quién hay en la ducha?
- Mi hermano, Adri.
- Ah, no sabía que tenías un hermano, pensé que era un amigo, o el de la caseta de al lado. - Nora sonríe y mueve la cabeza para negarlo. 
- ¿Y qué te ha dado por venir aquí?
- No sé, quería agradecerte lo de ayer de alguna manera. - Nora observa lentamente a Héctor, sus ojos son increíbles, no tienen un azul como otro cualquiera, si no un azul marino, muy oscuro, que les da aún más brillo. - Y se me ha ocurrido venir a recogerte.
- Pues muchas gracias. - No deja de sonreír y le coloca la mano en la rodilla.

De pronto Héctor pregunta por su relación con Víctor.

- No tenemos nada, ¿por qué? 
- El otro día le besaste como si no hubiera mañana. - Dice Héctor con tono sarcástico, los dos ríen. 
- Fue sólo para fastidiar a Rosa, era mi momento. - Héctor levanta las cejas. - ¿Crees que son celos?
- ¿El qué?
- Lo que hace que Rosa me odie tanto.
- Ella tiene novio, creo. - Héctor coge la mano de Nora. - Pero supongo que a pesar de eso, no acepta que Víctor encuentre a chicas mejores que ella, siempre que ha tenido algo, por corto y estúpido que sea, con alguna, Rosa ha intentado evitarlo. 

Nora cierra los ojos, y suspira. ¿Y si llegase a sentir algo fuerte por Víctor? Entonces acabaría teniéndole miedo a la pelirroja, ¿y si ella fuese capaz de romper lo que al parecer están construyendo? "No te preocupes", se dice a sí misma, "eso no pasará". De pronto le viene a la cabeza una maravillosa, pero arriesgada idea: Hablar con Rosa. Quizás hablando consigan arreglar todos los problemas que tienen, o aclarar alguna cosa.

- Héctor, ¿crees que podría hablar con ella?
- Ni se te ocurra, Nora, lo fastidiarás más. - Nora le mira preocupada. - Si ve que eres así, se aprovechará de ti. Y es capaz de hacerse "amiga" tuya sólo para separarte de Víctor poco a poco, hazme caso. - Nora sonríe, y con los ojos llorosos, lo abraza.

De pronto, una rara sensación recorre el cuerpo de Héctor, de pies a cabeza. ¿Ha sido ese abrazo? Sonríe, y su corazón se acelera. Aprieta con fuerza a Nora, y cierra los ojos pidiendo que ese momento no acabe. No sabe qué es ese sentimiento, pero siente algo hacia la chica. ¿Cariño? ¿Amistad? ¿Amor? Héctor no tiene nada claro, pero ha notado mariposas en el estómago.

- Gracias, eres el mejor. - Nora se separa y sonríe humildemente.

Adri abre la puerta, y se sorprende al ver a Héctor sentado en el sofá.

- Joder, podrías haber avisado, enana. - Los tres ríen, y Adri se termina de colocar la toalla. 
- Me tengo que ir a duchar, ¿qué harás? - Pregunta Nora a Héctor mientras se levanta para coger una toalla.
- Te esperaré en el comedor, que supongo que ya habrá alguien. - Se levanta.

Se dirige hacia Nora, y usa su mano derecha para sujetarla por la cintura mientras la otra está en su bolsillo, le da un beso en la mejilla, y levanta el brazo para despedirse de Adrián. En cuestión de segundos, los hermanos se quedan solos en la caseta. 

- ¿Y este? - Pregunta Adri con tono vacilante.
- Un amigo, imbécil. - Nora se ríe. - Ya sé que soy guapa, pero no estoy con veinte a la vez. - Nora le guiña un ojo a su hermano y se mete en el baño. 

Empieza a desnudarse y entra en la ducha. Al otro lado de la pared, su hermano mayor termina de secarse con la toalla, y empieza a vestirse. Calzoncillos, bañador, su camiseta de The Beatles, y unas bambas. Coge el móvil y se sienta en el sofá a esperar a que su hermana salga del baño para ir al comedor juntos.

lunes, 18 de marzo de 2013

Capítulo 19.

Rápidamente va pasando el día, con pocas actividades, y llega la hora de irse a dormir. 

Adri está con sus amigos aún sentados en unas piedras, y de pronto algo vibra en sus pantalones, su móvil. Sonríe al ver "Nuria" en la pantalla, y una preciosa foto suya juntos, donde su novia mira fijamente a la cámara con los ojos bien abiertos. Se aparta un poco, y contesta.

- ¡Cariño! 
- ¡Hola, Adri! - Nuria parece contenta, pero no muestra cariño alguno al saludarle.
- ¿Qué tal estás? 
- Muy bien, ¿qué tal va el campamento? - Adri sonríe, y le cuenta cómo ha conocido a sus amigos, y a qué se dedican durante el día. - ¿Y chicas? 
- No hay muchas chicas de mi edad, y las que hay no las conozco mucho. - Traga saliva. - ¿Y tú? ¿Algún chico? - Adrián pregunta con un tono sarcástico, pero en realidad su corazón se acelera por miedo a la respuesta de su novia.
- Ninguno, tonto. - Adri suspira, y sonríe. - Te echo mucho de menos.
- Y yo a ti, Nuria. ¿Crees que aguantarás? 
- ¿Aguantarás tú?
- Por ti, sí. 
- Entonces por mí no te preocupes. - Ambos sonríen. - Te tengo que colgar, que he quedado con unas amigas, ya te llamaré. 
- Perfecto, pásalo bien, te quiero. - Calla esperando respuesta.
- Adiós, un beso. - Se oye el pitido que indica a Adri que su novia ha colgado.

Sujeta el móvil con fuerza, necesita ver a su novia y abrazarla, decirle que la quiere mirándola a los ojos, echa de menos dormirse con todas sus fotos en la pared, echa de menos su casa.

- ¡Adri, tío, que nos vamos! - Sus amigos le llaman a gritos y con las manos.

Corre tras ellos y se dirigen hacia la zona de las casetas. Al llegar, Nora ya está dormida en su cama.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Capítulo 18.

Al parecer en este campamento las peleas no son bienvenidas, y el director se ha enterado de que ya ha habido una, y para su sorpresa no ha habido sólo protagonistas de sexo masculino, si no que las chicas también han sacado las garras.
Reúnen a todo el campamento en el comedor y el director se sube a una de las cientas de mesas que hay repartidas por el terreno y pide silencio.

- ¡Escuchadme todos! - Del golpe todo el comedor de queda en silencio. - Quiero dejar claras las normas de este campamento por si a alguien no le han quedado claras.

Con los ojos abiertos y caras asustadas, todos miran al director atentos.

- Para empezar, está prohibido estar en casetas que no sean la tuya fuera del toque de queda. Segundo, es obligatorio a asistir a todas las comidas del día, ya que para algo las avisamos por megáfono, y que es el único horario en el que está todo el campamento junto y podemos anunciar cosas, como esta. Y por último, pero no menos importante, están más que prohibidas las peleas dentro de este recinto. - Nora sonríe, y todos los implicados en la pelea también. La gente empieza a girarse señalándoles. - Sea el motivo que sea, no quiero accidentes, ya que no sabéis hasta qué punto pueden llegar las peleas. ¿Queda claro? - Nadie contesta. - Como me vuelva a enterar de que ha habido alguna pelea, sea entre chicas o entre chicos, o mixta, todos los participantes serán devueltos a casa en cuestión de horas. - Calla durante unos segundos. - ¿Queda claro? - La gente guarda silencio. - ¡¿Queda claro?! 

Todos los del campamento asienten y gritan "¡Sí!". El director baja de la mesa, se coloca la camisa, y se dirige a su caseta. Vuelve el ruido y el escándalo al comedor, y se oyen críticas tanto de Rosa como de Nora. De pronto alguien agarra el hombro de Nora. Se gira, es Héctor.

- ¿Puedes venir un momento? - Nora asiente y se levanta. Le sigue hasta la sombra de un pino, donde se sientan uno al lado del otro. - Quería darte las gracias por defenderme.
- No me las des, eras tú el que me defendía a mí. De no ser por mi culpa no te hubieran hecho nada, me sabe fatal. - Nora acaricia el borde del ojo de su amigo con suavidad, y ve como Héctor cierra el ojo y aparta la cabeza en señal de dolor. - Perdona... lo siento.
- No, no te preocupes. - Sonríe. - Esto... Nora, ¿puedo decirte algo? 
- Eh, sí, claro. - Nora se sorprende, no tiene mucha confianza con Héctor, así que no espera nada en concreto.
- Supongo que ya te habrán dicho que soy un chico agresivo. - Nora asiente y sonríe humildemente. - Pues creo que eres la primera persona con la que consigo estar totalmente tranquilo, con la que no pierdo los nervios. No sé, no nos conocemos pero desde el primer día que me saludaste sentí cómo estaba a gusto a tu lado.

Nora sonríe, Héctor no solo es muy guapo, si no que al parecer es muy sensible, aunque a veces lo tenga que ocultar. 

- Me alegra saberlo Héctor, sabes que si necesitas cualquier cosa puedes contar conmigo, ¿sí? - El chico sonríe y mueve la cabeza asintiendo. - Eres un buen chico, se te ve en los ojos, lo único que tienes que hacer es salirte un poco de tu pandilla diaria y empezar a aprender a relacionarte más con la gente. Y eso tú lo sabes, pero tienes miedo.
- Sí... Pero no es tan fácil como parece, ¿sabes?
- Lo sé, no es fácil, pero no es imposible ni mucho menos. Al fin y al cabo lo que te pasa es una tontería, el problema eres tú y no la agresividad, puedes llevarte con todas las personas que quieras si te lo propones, el hecho está en atreverse. - Héctor mira al suelo. - Pero tranquilo, tienes todo un verano por delante, y te ayudaré hasta el último minuto. - Se miran a los ojos, y sonríen. - Te lo prometo.

Héctor abraza a Nora sin miedo, y aprieta fuerte. Jamás se había sentido tan seguro al lado de una persona, su nueva amiga le transmite la confianza que necesita para salir adelante, y está seguro de que pueden llegar a construir una buena amistad juntos. En poco tiempo, le ha cogido mucho cariño, y para Héctor eso es difícil.

- Gracias, de verdad. - Un agradecimiento sincero es la mejor recompensa que puede recibir uno después de dar un consejo. Nora sonríe, y se promete a sí misma ayudarle hasta el final del campamento, y sacar el chico valiente y simpático que se esconde tras ese disfraz de chico serio, callado y tímido.

lunes, 11 de marzo de 2013

Capítulo 17.

Llevan desde las siete y veinte allí, y desde las 8 menos cuarto tumbados en la orilla. Víctor mira el reloj, ríe al ver que son las ocho y diez. 

- ¿Sabes? Llevamos casi media hora así tumbados, y tengo la sensación de que nos hemos colocado así hace cinco minutos.
- A mí me queda poco para dormirme, no había estado tan cómoda antes. - Nora se sienta y estira sus músculos.

Víctor al ver que la chica tiene intenciones de cambiar de posición, se levanta y se agacha para mojar su pelo. 

- ¿A qué hora es el desayuno? - Pregunta Nora.
- No hay hora exacta, a las ocho y media o nueve. - Víctor seca su cuerpo con la camiseta y se dirige hacia la sombra de un pequeño árbol. Nora, detrás de él, se pone la camiseta y se sienta a su lado.

De pronto, sale un tema que Nora no esperaba para nada.

- ¿Sabes? El primer día tuve la sensación de que te irías con Héctor. - Boquiabierta, contesta:
- No me he ido con nadie, eh.

Víctor sonríe, le encantan esos venazos de chulería que le pegan a su chica. Y al segundo, lamenta haber pensado así. No es 'su chica', al menos no todavía. Pero, ¿y si llegara a serlo? Llevan sólo dos días conociéndose, y la cosa parece ir cada vez mejor, está convencido de que si hasta ahora no han tenido nada ha sido porque él no ha querido, pero no quiere precipitarse, así que intenta engañarse a sí mismo pensando que quizás Nora le vea sólo como un amigo de confianza, con el que se tiene un cariño distinto al que se le coge a todas las demás personas. Pero no, él sabe que no es así. 

- Víctor, ¿vamos yendo? 
- Como quieras. - Nora interpreta su respuesta como un 'sí' y se levanta. Coge fuerte la mano de Víctor y lo levanta. 

Los dos se dirigen hacia la rampa, y una vez allí comienzan a subirla. Al llegar al campamento se encuentran a una cantidad considerable de gente formando un círculo, e intentan llegar al centro de éste. Víctor se sorprende al ver que están Héctor y el hermano de Rosa.

- ¿Qué estáis haciendo? - Pregunta alarmado Víctor.
- El gilipollas este, que me ha dado un puñetazo, y se lo he devuelto. - Contesta Héctor enfadado.
- ¿Qué ha pasado? - Nora no sabe que el chico es el hermano de Rosa, pero nota cierto parecido entre los dos y lo intuye.
- Vuestro amiguito ha intentado meterse con mi hermana, y todo por tu culpa, así que tú cierra la boca. - Nora se ríe al ver cómo ese pelirrojo tiene intenciones de callarle.
- Yo me callaré cuando me de la gana, y ahora mismo no quiero hacerlo. - Nora se pone entre los dos chicos y mira el ojo hinchado de Héctor. - ¿Estás bien?
- Sí, no te preocupes. - Señala al pelirrojo. - Él está peor.

Nora abre exageradamente los ojos al observar detenidamente los labios del otro chico, que no paran de sangrar. De pronto aparece Rosa entre la multitud de gente, y abraza a su hermano.

- Sois gilipollas. - Grita desesperada.
- Te relajas, que a ti nadie te ha hecho nada. - Grita Nora.
- Cuidado, niñata, aún tendremos problemas tú y yo.
- Mira, pelirroja, que estés celosa de mí no significa que tengas que meter a todos mis amigos de por medio. - Rosa se ríe.
- Pero si no tenéis nada, ¿de qué voy a estar celosa? - Nora sonríe, y mira a Víctor. Lo coge de la camiseta y le besa con fuerza. Mira a Rosa y ríe al ver cómo le ha cambiado la cara de un momento a otro.
- ¿Ahora qué? ¿Quién es la que ha cerrado la boca al final? - Rosa, enfurecida, se lanza hacia Nora y la coge de los pelos.

Nora ríe al ver que no tiene fuerza alguna, es el momento de demostrar que es ella la que manda. Coge a la pelirroja de la camiseta con la mano derecha, y con la otra le sujeta con fuerza el cuello, hasta inmovilizarla. Rosa queda asombrada ante dicho suceso, nunca antes le habían ganado en una pelea.
Nora tumba a la pelirroja en el suelo, y le amenaza:

- No quiero problemas en este campamento, ¿sí? - Rosa asiente. - Si quiero tener algo con Víctor, lo tendré. Si quiero pasármelo bien, lo haré, y no te conviene entrometerte. - La pelirroja, jadeante, ruega que la suelte. - Y ten cuidado conmigo, que soy todo lo contrario a lo que parezco.

Todo el campamento queda callado, y Nora se levanta y se dirige hacia el comedor. Boquiabiertos, algunos van tras ella y otros ayudan a Rosa a levantarse. Es obvio que ya ha dejado claro que no se le puede molestar.

domingo, 10 de marzo de 2013

Capítulo 16.

*Pip, pip, pip*

Nora abre los ojos. Qué horroroso es despertarse a estas horas un día en pleno verano. Las siete de la mañana, ¿y encima tiene que caminar? Venga ya.
La chica se levanta y se coloca en frente del armario, recuerda que la otra vez acabaron quitándose la camiseta, y no está dispuesta a enseñar un sujetador más, así que escoge un bikini morado y una camiseta blanca, con unos pantalones cortos y estrechos. Se pone las primeras bambas que ve debajo del escritorio y se dirige al comedor, coge una magdalena de chocolate y un zumo y se adentra con ello en el bosque. 
Son ya las siete y cuarto y está a punto de llegar, cómo se nota que no le gusta llegar tarde. A medio camino recuerda que ni siquiera se ha peinado, y se ríe. Intenta desenredar su pelo con los dedos, y al ver la dificultad que esto conlleva decide pasar olímpicamente. Llega a lo alto de la cala, y comienza a bajar la rampa. Hoy es mejor que ayer, no hace tanto calor ya que aún es muy pronto. 
Llega a la cala, y no consigue ver a Víctor por ningún lado. ¿Dónde estará? Mira el reloj, siete y veinte. Quizás es pronto. De pronto ve salir a alguien del agua a lo lejos, ¿será él? Se va acercando poco a poco hasta hacer pie, y camina hacia ella. Su cuerpo brilla por el reflejo del Sol y las gotas de agua resbalan por sus abdominales. Levanta el brazo y tras sacudir su pelo se lo peina hacia atrás con la mano. Nora ha quedado impresionada, sí, es Víctor, y está mucho mejor de lo que pensaba. 
Se detiene antes de llegar a la orilla, y levanta la mano llamándola. Nora se levanta la camiseta para quitársela, se baja los pantalones y mientras corre hacia el mar lanza los zapatos hacia atrás. Se lanza de cabeza al agua y empieza a nadar rápido. Víctor sonríe, y nada tras ella. Una vez la alcanza, empiezan a salpicarse y a hacerse ahogadillas y van pasando los minutos. Nora, jadeante, se dirige hacia la orilla para descansar y una vez allí se sienta en la arena, donde las olas aún llegan a mojarle los pies. Víctor se tumba a su lado.

- Aún es más bonito a estas horas, ¿eh? - Nora le mira, sonríe. En parte él lo hace bonito.
- Sí, es precioso. - Nora se tumba. 

Los dos giran las cabezas y miran fijamente los ojos del otro. Sonríen. "Es el momento", piensa Víctor, pero a la vez se dice a sí mismo que es demasiado pronto. Se conocieron ayer, y no quiere que Nora piense que es una más. Por otro lado, Nora se muere de ganas por que Víctor la bese, y su corazón va cada vez más rápido. 

- Eres preciosa. - Víctor acaricia la mejilla de la chica, retirándole el pelo de la cara. Nora cierra los ojos, y abraza con fuerza el cálido cuerpo de Víctor, que sonríe como nunca. Hacía tiempo que no tenía esta sensación, se conocen desde ayer y ya tiene la sensación de que puede confiar en ella al cien por cien. 

Víctor nota cómo Nora tiembla, y la abraza con fuerza después de besar su frente. 

martes, 5 de marzo de 2013

Capítulo 15.

A la media hora terminan de cenar, y Nora decide volver a la caseta. Han tenido un día muy largo, y está demasiado cansada como para quedarse más tiempo deambulando por el campamento.
Llega a la caseta y se encuentra a su hermano, que habla por teléfono.

- Vale, se lo diré, no te preocupes. - Adri cuelga y mira a su hermana fijamente. 
- Me ha llamado un tal Jorge, preguntando por ti. - Nora empieza a reírse a carcajadas. - ¿Quién es? ¿Y por qué tiene mi número y no el tuyo?
- Es un acosador del pueblo. - Nora no para de reír y consigue sacarle una sonrisa a su hermano mayor, que sigue mirándola fijamente esperando una respuesta más concreta. - Lo conocí en una heladería, y me invitó a un cono, desde ese día me persigue y me cuenta sus cosas como si me conociera de toda la vida. Me pidió mi número de teléfono y tenía que darle alguno, se me ocurrió el tuyo.

- No me hace ninguna gracia, como comprenderás. - Adri intenta aguantarse la risa, pero no lo consigue y suelta una carcajada. - Eres cruel, pobre chico.
- Bah, es feo e insoportable. En fin, bloquéale las llamadas, es fácil. - Adri coge el móvil, y hace lo que su hermana ha propuesto.
- Cómo se nota que tienes experiencia en esto. - Nora le guiña un ojo y sonríe. 

Se sienta en el sofá y de pronto su móvil emite una luz que indica que tiene un nuevo mensaje. "Mañana te espero a las 7 y media en el sitio que te enseñé, si no sabes llegar llámame." Sonríe. 

- ¿Y ahora quién es?
- Víctor. - Adri puede observar como los pómulos de su hermana se enrojecen.
- ¿Es el chico del que tanto hablan? 
- Supongo que sí.

Adri levanta las cejas, y su hermana agacha la cabeza sonriente. "Le conozco de un día", dice, "todo a su tiempo". 
El hermano mayor se quita la camiseta y se tumba en la cama con intenciones de dormirse. A pesar de ser pronto todavía, ha sido un día agotador, así que Nora se dispone a hacer lo mismo. 

sábado, 2 de marzo de 2013

Capítulo 14.

Se sientan a cenar y entre broma y broma, sale el tema de Rosa.

- ¿Y qué te ha dicho? - Pregunta Iván riéndose. 
- Nada del otro mundo, que era su ex y que quería buen rollo. - Empieza a reírse. - No sé, está loca.

Todos ríen menos Víctor.

- Tío, ríete un poco, que tiene gracia. - Dice Fonso empujándole.
- No, no tiene gracia alguna. - Su cara de enfado da incluso miedo. - Nora tiene toda la razón en lo que ha dicho de que está loca, por eso mismo no es divertido, es capaz de arruinarte el verano, y eso que acaba de conocerte.
- Si ni siquiera tengo nada contigo. - Nora empieza a poner mala cara. - Y no te preocupes, nadie ha podido conmigo hasta ahora y no va a poder Rosa.

De pronto una mano sujeta con fuerza el hombro de Nora. "¿Puedes venir un momento?" le susurran fríamente al oído. Se levanta con orgullo y sonríe a sus amigos. Sigue a la chica de pelo negro y corto que la ha llamado hasta la caseta número 23. Allí la esperan cuatro chicas más, entre ellas está Rosa.

- Como no hemos podido hablar bien antes, vamos a hacerlo ahora. ¿Te importa? - Nora no siente miedo alguno, de hecho le sonríe a la situación.
- Si no he querido hablar antes, ¿por qué iba a querer ahora?
- Porque no te irás hasta que lo hagas. - Nora suelta una carcajada y vacila.
- Estás tú que me vais a tener aquí hasta que vosotras queráis, eso voy a elegirlo yo.

La cara de Rosa cambia por completo al ver a Víctor correr hacia ellas. Abraza a Nora por detrás y esta sonríe. La pelirroja pone cara de asco y Nora puede notar sus celos correr por sus venas. 

- Rosa, ¿podéis dejarla en paz? No tengo nada con ella, joder, y si lo tuviera no tendríais por qué meteros por en medio. 
- Oye, no le hemos dicho nada. 
- No me han dicho nada, Víctor. - Dice Nora. - Si me hubieran dicho algo ya estarían corriendo.

Después de una breve discusión, Nora y Víctor vuelven al comedor junto a sus amigos, y comentan lo sucedido. Al parecer, este verano va a haber peleas entre la pelirroja y la chica solitaria.

Capítulo 13.

Nora llega a la caseta y encuentra a su hermano llorando.

- ¿Adri?

Este reacciona rápido, se seca las lágrimas con el brazo y sonríe. 

- ¡Hola! ¿De dónde vienes tan tarde? - Nora le mira fijamente, no va a engañarle.
- ¿Por qué llorabas? 
- No lloraba. - La cara de su hermana habla por sí sola. - Vale, sí, lloraba. 
- ¿Y por qué?
- Nada, Nora, no quiero hablarlo.

Se sienta a su lado y le abraza. Adri no puede evitar empezar a llorar, y a Nora se le rompe el corazón al verle. Nunca antes había visto llorar a su hermano mayor, siempre había sido el niño fuerte y matón ya casi mayor de edad, y nunca antes habían estado tan cerca. 

- Es Nuria. - Adri suspira, y se incorpora.
- ¿Lo habéis dejado? Si sólo llevas un día aquí.
- No, no lo hemos dejado. Ni siquiera hemos hablado, pero es que está claro que se va a acabar, hasta aquí hemos llegado. - Adri acaricia la rodilla de su hermana. - Son casi dos años de relación, Nora, y no es fácil tirarlos a la basura tan de golpe.
- No voy a decirte que te entiendo, mi relación más larga ha sido de pocos meses, pero supongo que es lógico que tirar dos años a la basura no es sencillo. - Nora mira a los ojos a su hermano. - Pero Adri, tú aquí has venido a pasártelo bien y no a comerte la cabeza con estas cosas, siempre has sido un chico fuerte y esto no va a poder contigo, lo sabes.

Adri se ríe al escuchar a su hermana, a los dos se les hace rara tanta confianza, no habían estado tan sentimentales el uno con el otro en su vida.

- Va, enana, dame un abrazo. - Los dos hermanos se abrazan con fuerzas y Nora no consigue evitar el derramar un par de lágrimas. - ¿Por qué lloras, tonta?
- No me gusta verte así, imbécil.

Los dos ríen y Adri besa fuerte la frente de su hermana pequeña, tiene la sensación de que este verano los va a unir más que ningún otro. Y en el fondo, tiene razón, no puede perderse esta gran experiencia por una relación que está claro que en breves desaparecerá.
Suena el timbre que anuncia la hora de cenar. Los dos hermanos salen de la caseta y alguien llama a Nora, se gira y puede ver cómo a lo lejos una pelirroja corre hacia ella, es Rosa.

- ¿Qué pasa? 
- No pasa nada, quería hablar contigo, tranquila.
- Estoy tranquila, no te preocupes. - Se nota cómo Nora está incómoda, e indispuesta a tener según que conversaciones.
- Nora, yo me adelanto que me esperan mis amigos, si tienes algún problema llámame, y gracias. - Adri acaricia la mejilla de su hermana pequeña y corre hacia el comedor.
- Oye, que no sé si lo sabías pero yo soy la ex de Víctor, y...
- Ya lo sé. - Interrumpe Nora. - Sé más de lo que te piensas.
- Eh, que yo no vengo en busca de ningún tipo de problema, así que no te pongas así.
- Solo te he dicho que ya lo sabía. - Nora se gira y camina hacia el comedor, Rosa la sigue. - Y no te preocupes que si vinieras en busca de algún problema ya lo habrías encontrado.
- Parece que el buen rollo contigo es difícil, ¿eh? 

Nora la ignora por completo, y localiza a Héctor a unos metros de ellas. 

- Venga, ya nos veremos. - Corre hacia él y lo abraza por detrás.

Rosa sonríe maliciosamente, parece que no van a poder ser buenas amigas, así que tendrán que ser malas enemigas, y eso puede ser bastante divertido para todos.
Nora le cuenta lo ocurrido a Héctor, que escucha entre risas.

- Qué fuerte, ¿no?
- Ya ves, y encima se me pone chula. - Nora se ríe. - Pues no.

Tras una pequeña charla acerca de Víctor, y Rosa, llegan al comedor y se juntan con los demás miembros del grupo que ya están sentados esperando su llegada.

viernes, 1 de marzo de 2013

Capítulo 12.

La gente empieza a coger las piraguas y a adentrarse en el mar, de camino a la otra orilla.

- Nora, esta vez no llegarás la primera. - Dice Gabri sonriendo.
- Os los dejo a vosotros, yo tengo que hablar con alguien. - Nora abraza a los dos chicos y les da las gracias. 

Víctor se dirige hacia su canoa, pero se gira al escuchar la voz de Nora.

- ¿Qué pasa? 
- Nada, nada. - Nora sonríe. - ¿Crees que nos dirán algo si llegamos unos minutos tarde? - La mala cara de Víctor desaparece.
- Si nos pillan sí, pero no tienen por qué enterarse. 

En el islote sólo quedan ellos y un monitor. 

- Fer, ¿puedes hacernos un favor? - El monitor sonríe.
- ¿Qué vas a pedirme esta vez, Víctor? 
- Que nos cubras, queremos quedarnos un rato más aquí. - Fernando se lo piensa dos veces, pero acaba cediendo.
- De acuerdo, diré que habéis salido los primeros e iré a la caseta de Nora para que no la vayan a ver. Pero Víctor, hazme el favor de volver antes del toque de queda, sabes que pueden matarme si se enteran de que he tenido algo que ver.
- No te preocupes, nadie sabrá nada. - Se dan la mano, y Fer sale con la canoa detrás del resto del grupo.

Víctor y Nora se miran. Están solos en una isla, ellos y sus dos piraguas. Nora abraza con fuerza a Víctor, que no consigue evitar derramar dos o tres lágrimas.

- Nora, te he conocido esta mañana, y a pesar de ello siento que te conozco de toda la vida, eres la primera persona que consigue hacerme llorar, y la primera en decirme todo lo que me has dicho antes. 
- Quiero enseñarte algo. A estas horas a lo mejor no es lo mismo, pero creo que te lo debo y no sé si volveremos a estar aquí. - Nora coge su mano y lo arrastra hasta la pequeña puerta de la señal de 'Prohibido el paso'.

Víctor sonríe, y ve cómo la chica salta la valla sin problemas, y él detrás. Pasan unos minutos subiendo aquella cima, hasta que llegan a la enorme roca que Nora había tenido que saltar. Se mete entre dos matorrales para coger la piedra que había escondido y la coloca en el suelo. 

- Espero que sepas escalar. 
- Claro que sé, idiota.
- Detrás de ti. - Nora deja pasar a Víctor delante, y éste empieza a escalar la roca lentamente.

En cuestión de segundos, los dos llegan a lo más alto del islote. Víctor da dos pasos hacia delante y abre los ojos como nunca antes lo había hecho. 
Nora, que sospechaba que aquel sitio dejase de ser precioso a esas horas, queda atónita ante tal paisaje. El cielo oscuro, en el mar reflejadas todas las luces de los puertos, los mástiles de los veleros alumbrados por una luz roja, y los pueblos llenos de vida. A lo lejos, detrás de los pirineos, se puede ver cómo las nubes son todavía naranjas a causa del atardecer. 

- Acabas de dejar a mi sitio por los suelos. 
- No, los dos son preciosos. Pero tienen encantos diferentes. - Nora se sienta en la roca, y sigue hablando. - Son vistas distintas, aquí estás viendo todo desde arriba, y allí lo ves desde abajo. 
- Es increíble.

Al darse la vuelta, observan a lo lejos el campamento. Se pueden ver las luces de las casetas, y cómo todavía hay gente recogiendo canoas. 

- No podemos quedarnos mucho tiempo, o se darán cuenta de que faltan canoas.
- ¿Volveremos? - Pregunta Nora con la mirada perdida en el horizonte.
- Te lo prometo.

Los dos sonríen, y Víctor abraza a Nora.

- ¿Puedo decirte algo?
- Dime. - Contesta la chica un poco asustada.
- No sé si vas a ser una más, o si vas a ser diferente a las otras. Sé que te han dicho cosas de mí que no ayudan a empezar nada, y que sólo nos conocemos desde esta mañana, pero sólo en un día has hecho que me sienta especial, y me has transmitido una confianza que nadie antes me había dado. - Nora sonríe.
- Supongo que tienes todo un verano por delante para demostrarme lo que dices. - Mira al suelo. - Pero no voy a mentirte, hasta el momento no he sentido nada más que eso. Te conozco de un día, y no siento aprecio por nadie en tan poco tiempo. 

Víctor sonríe, y la besa en la mejilla con fuerza. Los dos bajan de aquella enorme roca y regresan a la orilla, donde cogen las canoas y reman hasta el otro lado del mar.