Al parecer en este campamento las peleas no son bienvenidas, y el director se ha enterado de que ya ha habido una, y para su sorpresa no ha habido sólo protagonistas de sexo masculino, si no que las chicas también han sacado las garras.
Reúnen a todo el campamento en el comedor y el director se sube a una de las cientas de mesas que hay repartidas por el terreno y pide silencio.
- ¡Escuchadme todos! - Del golpe todo el comedor de queda en silencio. - Quiero dejar claras las normas de este campamento por si a alguien no le han quedado claras.
Con los ojos abiertos y caras asustadas, todos miran al director atentos.
- Para empezar, está prohibido estar en casetas que no sean la tuya fuera del toque de queda. Segundo, es obligatorio a asistir a todas las comidas del día, ya que para algo las avisamos por megáfono, y que es el único horario en el que está todo el campamento junto y podemos anunciar cosas, como esta. Y por último, pero no menos importante, están más que prohibidas las peleas dentro de este recinto. - Nora sonríe, y todos los implicados en la pelea también. La gente empieza a girarse señalándoles. - Sea el motivo que sea, no quiero accidentes, ya que no sabéis hasta qué punto pueden llegar las peleas. ¿Queda claro? - Nadie contesta. - Como me vuelva a enterar de que ha habido alguna pelea, sea entre chicas o entre chicos, o mixta, todos los participantes serán devueltos a casa en cuestión de horas. - Calla durante unos segundos. - ¿Queda claro? - La gente guarda silencio. - ¡¿Queda claro?!
Todos los del campamento asienten y gritan "¡Sí!". El director baja de la mesa, se coloca la camisa, y se dirige a su caseta. Vuelve el ruido y el escándalo al comedor, y se oyen críticas tanto de Rosa como de Nora. De pronto alguien agarra el hombro de Nora. Se gira, es Héctor.
- ¿Puedes venir un momento? - Nora asiente y se levanta. Le sigue hasta la sombra de un pino, donde se sientan uno al lado del otro. - Quería darte las gracias por defenderme.
- No me las des, eras tú el que me defendía a mí. De no ser por mi culpa no te hubieran hecho nada, me sabe fatal. - Nora acaricia el borde del ojo de su amigo con suavidad, y ve como Héctor cierra el ojo y aparta la cabeza en señal de dolor. - Perdona... lo siento.
- No, no te preocupes. - Sonríe. - Esto... Nora, ¿puedo decirte algo?
- Eh, sí, claro. - Nora se sorprende, no tiene mucha confianza con Héctor, así que no espera nada en concreto.
- Supongo que ya te habrán dicho que soy un chico agresivo. - Nora asiente y sonríe humildemente. - Pues creo que eres la primera persona con la que consigo estar totalmente tranquilo, con la que no pierdo los nervios. No sé, no nos conocemos pero desde el primer día que me saludaste sentí cómo estaba a gusto a tu lado.
Nora sonríe, Héctor no solo es muy guapo, si no que al parecer es muy sensible, aunque a veces lo tenga que ocultar.
- Me alegra saberlo Héctor, sabes que si necesitas cualquier cosa puedes contar conmigo, ¿sí? - El chico sonríe y mueve la cabeza asintiendo. - Eres un buen chico, se te ve en los ojos, lo único que tienes que hacer es salirte un poco de tu pandilla diaria y empezar a aprender a relacionarte más con la gente. Y eso tú lo sabes, pero tienes miedo.
- Sí... Pero no es tan fácil como parece, ¿sabes?
- Lo sé, no es fácil, pero no es imposible ni mucho menos. Al fin y al cabo lo que te pasa es una tontería, el problema eres tú y no la agresividad, puedes llevarte con todas las personas que quieras si te lo propones, el hecho está en atreverse. - Héctor mira al suelo. - Pero tranquilo, tienes todo un verano por delante, y te ayudaré hasta el último minuto. - Se miran a los ojos, y sonríen. - Te lo prometo.
Héctor abraza a Nora sin miedo, y aprieta fuerte. Jamás se había sentido tan seguro al lado de una persona, su nueva amiga le transmite la confianza que necesita para salir adelante, y está seguro de que pueden llegar a construir una buena amistad juntos. En poco tiempo, le ha cogido mucho cariño, y para Héctor eso es difícil.
- Gracias, de verdad. - Un agradecimiento sincero es la mejor recompensa que puede recibir uno después de dar un consejo. Nora sonríe, y se promete a sí misma ayudarle hasta el final del campamento, y sacar el chico valiente y simpático que se esconde tras ese disfraz de chico serio, callado y tímido.
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