Nuevo día, nuevas actividades. Hoy va a ser un día agotador, pero divertido para todos los del campamento. Barbacoa, guerra de pintura y carreras en la playa.
- ¡Buenos días enana! - Grita Adri a su hermana mientras la mueve de lado a lado para despertarla.
- Joder, Adri, te odio. - Cierra los ojos con fuerza y los frota con las manos. Se levanta y se dirige al cuarto de baño, dispuesta a darse una ducha, pero su hermano mayor se adelanta y cierra la puerta entre risas.
Alguien toca a la puerta, ¿quién será? Son las 7 y media de la mañana. Nora se dirige hacia el otro lado de la caseta y abre, se sorprende al ver a Héctor, con su preciosa sonrisa y esos ojos tan hipnotizadores.
- Esto... Hola Héctor. - Sonríen. - Pasa, pasa.
- Gracias. - Levanta la pierna derecha para subir el pequeño escalón que levanta todas las casetas, y una vez dentro se sienta en el sofá. Nora cierra la pequeña puerta de madera y se coloca a su lado. - ¿Quién hay en la ducha?
- Mi hermano, Adri.
- Ah, no sabía que tenías un hermano, pensé que era un amigo, o el de la caseta de al lado. - Nora sonríe y mueve la cabeza para negarlo.
- ¿Y qué te ha dado por venir aquí?
- No sé, quería agradecerte lo de ayer de alguna manera. - Nora observa lentamente a Héctor, sus ojos son increíbles, no tienen un azul como otro cualquiera, si no un azul marino, muy oscuro, que les da aún más brillo. - Y se me ha ocurrido venir a recogerte.
- Pues muchas gracias. - No deja de sonreír y le coloca la mano en la rodilla.
De pronto Héctor pregunta por su relación con Víctor.
- No tenemos nada, ¿por qué?
- El otro día le besaste como si no hubiera mañana. - Dice Héctor con tono sarcástico, los dos ríen.
- Fue sólo para fastidiar a Rosa, era mi momento. - Héctor levanta las cejas. - ¿Crees que son celos?
- ¿El qué?
- Lo que hace que Rosa me odie tanto.
- Ella tiene novio, creo. - Héctor coge la mano de Nora. - Pero supongo que a pesar de eso, no acepta que Víctor encuentre a chicas mejores que ella, siempre que ha tenido algo, por corto y estúpido que sea, con alguna, Rosa ha intentado evitarlo.
Nora cierra los ojos, y suspira. ¿Y si llegase a sentir algo fuerte por Víctor? Entonces acabaría teniéndole miedo a la pelirroja, ¿y si ella fuese capaz de romper lo que al parecer están construyendo? "No te preocupes", se dice a sí misma, "eso no pasará". De pronto le viene a la cabeza una maravillosa, pero arriesgada idea: Hablar con Rosa. Quizás hablando consigan arreglar todos los problemas que tienen, o aclarar alguna cosa.
- Héctor, ¿crees que podría hablar con ella?
- Ni se te ocurra, Nora, lo fastidiarás más. - Nora le mira preocupada. - Si ve que eres así, se aprovechará de ti. Y es capaz de hacerse "amiga" tuya sólo para separarte de Víctor poco a poco, hazme caso. - Nora sonríe, y con los ojos llorosos, lo abraza.
De pronto, una rara sensación recorre el cuerpo de Héctor, de pies a cabeza. ¿Ha sido ese abrazo? Sonríe, y su corazón se acelera. Aprieta con fuerza a Nora, y cierra los ojos pidiendo que ese momento no acabe. No sabe qué es ese sentimiento, pero siente algo hacia la chica. ¿Cariño? ¿Amistad? ¿Amor? Héctor no tiene nada claro, pero ha notado mariposas en el estómago.
- Gracias, eres el mejor. - Nora se separa y sonríe humildemente.
Adri abre la puerta, y se sorprende al ver a Héctor sentado en el sofá.
- Joder, podrías haber avisado, enana. - Los tres ríen, y Adri se termina de colocar la toalla.
- Me tengo que ir a duchar, ¿qué harás? - Pregunta Nora a Héctor mientras se levanta para coger una toalla.
- Te esperaré en el comedor, que supongo que ya habrá alguien. - Se levanta.
Se dirige hacia Nora, y usa su mano derecha para sujetarla por la cintura mientras la otra está en su bolsillo, le da un beso en la mejilla, y levanta el brazo para despedirse de Adrián. En cuestión de segundos, los hermanos se quedan solos en la caseta.
- ¿Y este? - Pregunta Adri con tono vacilante.
- Un amigo, imbécil. - Nora se ríe. - Ya sé que soy guapa, pero no estoy con veinte a la vez. - Nora le guiña un ojo a su hermano y se mete en el baño.
Empieza a desnudarse y entra en la ducha. Al otro lado de la pared, su hermano mayor termina de secarse con la toalla, y empieza a vestirse. Calzoncillos, bañador, su camiseta de The Beatles, y unas bambas. Coge el móvil y se sienta en el sofá a esperar a que su hermana salga del baño para ir al comedor juntos.
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