viernes, 1 de marzo de 2013

Capítulo 12.

La gente empieza a coger las piraguas y a adentrarse en el mar, de camino a la otra orilla.

- Nora, esta vez no llegarás la primera. - Dice Gabri sonriendo.
- Os los dejo a vosotros, yo tengo que hablar con alguien. - Nora abraza a los dos chicos y les da las gracias. 

Víctor se dirige hacia su canoa, pero se gira al escuchar la voz de Nora.

- ¿Qué pasa? 
- Nada, nada. - Nora sonríe. - ¿Crees que nos dirán algo si llegamos unos minutos tarde? - La mala cara de Víctor desaparece.
- Si nos pillan sí, pero no tienen por qué enterarse. 

En el islote sólo quedan ellos y un monitor. 

- Fer, ¿puedes hacernos un favor? - El monitor sonríe.
- ¿Qué vas a pedirme esta vez, Víctor? 
- Que nos cubras, queremos quedarnos un rato más aquí. - Fernando se lo piensa dos veces, pero acaba cediendo.
- De acuerdo, diré que habéis salido los primeros e iré a la caseta de Nora para que no la vayan a ver. Pero Víctor, hazme el favor de volver antes del toque de queda, sabes que pueden matarme si se enteran de que he tenido algo que ver.
- No te preocupes, nadie sabrá nada. - Se dan la mano, y Fer sale con la canoa detrás del resto del grupo.

Víctor y Nora se miran. Están solos en una isla, ellos y sus dos piraguas. Nora abraza con fuerza a Víctor, que no consigue evitar derramar dos o tres lágrimas.

- Nora, te he conocido esta mañana, y a pesar de ello siento que te conozco de toda la vida, eres la primera persona que consigue hacerme llorar, y la primera en decirme todo lo que me has dicho antes. 
- Quiero enseñarte algo. A estas horas a lo mejor no es lo mismo, pero creo que te lo debo y no sé si volveremos a estar aquí. - Nora coge su mano y lo arrastra hasta la pequeña puerta de la señal de 'Prohibido el paso'.

Víctor sonríe, y ve cómo la chica salta la valla sin problemas, y él detrás. Pasan unos minutos subiendo aquella cima, hasta que llegan a la enorme roca que Nora había tenido que saltar. Se mete entre dos matorrales para coger la piedra que había escondido y la coloca en el suelo. 

- Espero que sepas escalar. 
- Claro que sé, idiota.
- Detrás de ti. - Nora deja pasar a Víctor delante, y éste empieza a escalar la roca lentamente.

En cuestión de segundos, los dos llegan a lo más alto del islote. Víctor da dos pasos hacia delante y abre los ojos como nunca antes lo había hecho. 
Nora, que sospechaba que aquel sitio dejase de ser precioso a esas horas, queda atónita ante tal paisaje. El cielo oscuro, en el mar reflejadas todas las luces de los puertos, los mástiles de los veleros alumbrados por una luz roja, y los pueblos llenos de vida. A lo lejos, detrás de los pirineos, se puede ver cómo las nubes son todavía naranjas a causa del atardecer. 

- Acabas de dejar a mi sitio por los suelos. 
- No, los dos son preciosos. Pero tienen encantos diferentes. - Nora se sienta en la roca, y sigue hablando. - Son vistas distintas, aquí estás viendo todo desde arriba, y allí lo ves desde abajo. 
- Es increíble.

Al darse la vuelta, observan a lo lejos el campamento. Se pueden ver las luces de las casetas, y cómo todavía hay gente recogiendo canoas. 

- No podemos quedarnos mucho tiempo, o se darán cuenta de que faltan canoas.
- ¿Volveremos? - Pregunta Nora con la mirada perdida en el horizonte.
- Te lo prometo.

Los dos sonríen, y Víctor abraza a Nora.

- ¿Puedo decirte algo?
- Dime. - Contesta la chica un poco asustada.
- No sé si vas a ser una más, o si vas a ser diferente a las otras. Sé que te han dicho cosas de mí que no ayudan a empezar nada, y que sólo nos conocemos desde esta mañana, pero sólo en un día has hecho que me sienta especial, y me has transmitido una confianza que nadie antes me había dado. - Nora sonríe.
- Supongo que tienes todo un verano por delante para demostrarme lo que dices. - Mira al suelo. - Pero no voy a mentirte, hasta el momento no he sentido nada más que eso. Te conozco de un día, y no siento aprecio por nadie en tan poco tiempo. 

Víctor sonríe, y la besa en la mejilla con fuerza. Los dos bajan de aquella enorme roca y regresan a la orilla, donde cogen las canoas y reman hasta el otro lado del mar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario