Rápidamente va pasando el día, con pocas actividades, y llega la hora de irse a dormir.
Adri está con sus amigos aún sentados en unas piedras, y de pronto algo vibra en sus pantalones, su móvil. Sonríe al ver "Nuria" en la pantalla, y una preciosa foto suya juntos, donde su novia mira fijamente a la cámara con los ojos bien abiertos. Se aparta un poco, y contesta.
- ¡Cariño!
- ¡Hola, Adri! - Nuria parece contenta, pero no muestra cariño alguno al saludarle.
- ¿Qué tal estás?
- Muy bien, ¿qué tal va el campamento? - Adri sonríe, y le cuenta cómo ha conocido a sus amigos, y a qué se dedican durante el día. - ¿Y chicas?
- No hay muchas chicas de mi edad, y las que hay no las conozco mucho. - Traga saliva. - ¿Y tú? ¿Algún chico? - Adrián pregunta con un tono sarcástico, pero en realidad su corazón se acelera por miedo a la respuesta de su novia.
- Ninguno, tonto. - Adri suspira, y sonríe. - Te echo mucho de menos.
- Y yo a ti, Nuria. ¿Crees que aguantarás?
- ¿Aguantarás tú?
- Por ti, sí.
- Entonces por mí no te preocupes. - Ambos sonríen. - Te tengo que colgar, que he quedado con unas amigas, ya te llamaré.
- Perfecto, pásalo bien, te quiero. - Calla esperando respuesta.
- Adiós, un beso. - Se oye el pitido que indica a Adri que su novia ha colgado.
Sujeta el móvil con fuerza, necesita ver a su novia y abrazarla, decirle que la quiere mirándola a los ojos, echa de menos dormirse con todas sus fotos en la pared, echa de menos su casa.
- ¡Adri, tío, que nos vamos! - Sus amigos le llaman a gritos y con las manos.
Corre tras ellos y se dirigen hacia la zona de las casetas. Al llegar, Nora ya está dormida en su cama.
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