domingo, 10 de marzo de 2013

Capítulo 16.

*Pip, pip, pip*

Nora abre los ojos. Qué horroroso es despertarse a estas horas un día en pleno verano. Las siete de la mañana, ¿y encima tiene que caminar? Venga ya.
La chica se levanta y se coloca en frente del armario, recuerda que la otra vez acabaron quitándose la camiseta, y no está dispuesta a enseñar un sujetador más, así que escoge un bikini morado y una camiseta blanca, con unos pantalones cortos y estrechos. Se pone las primeras bambas que ve debajo del escritorio y se dirige al comedor, coge una magdalena de chocolate y un zumo y se adentra con ello en el bosque. 
Son ya las siete y cuarto y está a punto de llegar, cómo se nota que no le gusta llegar tarde. A medio camino recuerda que ni siquiera se ha peinado, y se ríe. Intenta desenredar su pelo con los dedos, y al ver la dificultad que esto conlleva decide pasar olímpicamente. Llega a lo alto de la cala, y comienza a bajar la rampa. Hoy es mejor que ayer, no hace tanto calor ya que aún es muy pronto. 
Llega a la cala, y no consigue ver a Víctor por ningún lado. ¿Dónde estará? Mira el reloj, siete y veinte. Quizás es pronto. De pronto ve salir a alguien del agua a lo lejos, ¿será él? Se va acercando poco a poco hasta hacer pie, y camina hacia ella. Su cuerpo brilla por el reflejo del Sol y las gotas de agua resbalan por sus abdominales. Levanta el brazo y tras sacudir su pelo se lo peina hacia atrás con la mano. Nora ha quedado impresionada, sí, es Víctor, y está mucho mejor de lo que pensaba. 
Se detiene antes de llegar a la orilla, y levanta la mano llamándola. Nora se levanta la camiseta para quitársela, se baja los pantalones y mientras corre hacia el mar lanza los zapatos hacia atrás. Se lanza de cabeza al agua y empieza a nadar rápido. Víctor sonríe, y nada tras ella. Una vez la alcanza, empiezan a salpicarse y a hacerse ahogadillas y van pasando los minutos. Nora, jadeante, se dirige hacia la orilla para descansar y una vez allí se sienta en la arena, donde las olas aún llegan a mojarle los pies. Víctor se tumba a su lado.

- Aún es más bonito a estas horas, ¿eh? - Nora le mira, sonríe. En parte él lo hace bonito.
- Sí, es precioso. - Nora se tumba. 

Los dos giran las cabezas y miran fijamente los ojos del otro. Sonríen. "Es el momento", piensa Víctor, pero a la vez se dice a sí mismo que es demasiado pronto. Se conocieron ayer, y no quiere que Nora piense que es una más. Por otro lado, Nora se muere de ganas por que Víctor la bese, y su corazón va cada vez más rápido. 

- Eres preciosa. - Víctor acaricia la mejilla de la chica, retirándole el pelo de la cara. Nora cierra los ojos, y abraza con fuerza el cálido cuerpo de Víctor, que sonríe como nunca. Hacía tiempo que no tenía esta sensación, se conocen desde ayer y ya tiene la sensación de que puede confiar en ella al cien por cien. 

Víctor nota cómo Nora tiembla, y la abraza con fuerza después de besar su frente. 

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