Van pasando los días, y el campamento se acerca. Nora empieza a asustarse, ¿y si las cosas no salen como ella está imaginando? ¿Y si llega y nadie quiere estar con ella? ¿Y si...? Su corazón empieza a acelerarse, no hay remedio. 'Serán los nervios', piensa, pero ni siquiera ella misma se cree. Su madre reconoce esa cara de inmediato, y le pregunta el por qué de esos ojos.
- Estoy asustada, mamá. - Los ojos de Nora no tardan en humedecerse.
- No deberías, Nora. Es tan sólo un mes, y si te encuentras mal allí basta con llamar a casa, que iremos a buscarte. ¿De acuerdo? Todo va a ir genial, solo tienes que darle tiempo a la gente de allí, y ser tú misma. - Nora abraza a su madre, siempre ha estado allí cuando lo ha necesitado, y no hay nada mejor que los ánimos de una madre cuando una está asustada.
Adri en cambio, disfruta al máximo los días que le quedan por su pueblo, de sus amigos, y de Nuria, su novia. Aunque no lo demuestre, tiene miedo de que la relación con ella se rompa después de un mes sin verse, llevan ya casi dos años juntos, y no soportaría tirarlos a la basura así sin más. Al llegar a casa, después de un largo partido de baloncesto, se tira en la cama jadeando y empieza a observar las paredes de su habitación. Mira detalladamente cada foto, todas tienen un significado diferente, un recuerdo, un momento... Sonríe al ver la primera foto que se hizo con Nuria, el día que se conocieron, ella manchada de helado y sonriendo, y él besándola en la mejilla. Se fija en sus ojos, y comprueba que con tan sólo una mirada, se plasman miles de sentimientos. Felicidad, solo puede ver felicidad en aquella foto. Poco a poco va observando las demás, y van aumentando. El día que empezaron a estar juntos, su primer aniversario... Y pensar que el segundo no lo podrán pasar juntos.
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