- ¿Estás bien, pequeña?
- Sí, no te preocupes. - Suspira. - Una mala noche.
Adrián sonríe y se encierra en el baño para ducharse. Nora se levanta de la cama y se sienta en el sofá, tocan a la puerta. Se dirige a ella y al abrir, ve a Iván delante suyo. Agacha la mirada, y le hace pasar.
- Nora, venía a pedirte perdón por lo de anoche, también de parte de Héctor.
- ¿Perdón por qué? - La voz le empieza a temblar. - No hicisteis nada, fui yo que no debería haber escuchado.
Iván la abraza con fuerza y le promete aclarar las cosas en breves, sale de la caseta y se despide de ella con una sonrisa forzada. Nora cierra la puerta y decide no ducharse, coge una camiseta vieja y ancha, unos pantalones rotos, y una sandalias. Sin peinarse, se dirige al comedor. Por cada grupo de personas que pasa, se oyen comentarios. "Mirad qué cara lleva hoy Nora", "¿Qué habrá pasado?"
Llega al comedor y saluda a todos sus amigos menos a Víctor, que extrañado se acerca a ella para darle un beso, que Nora rechaza sin pensarlo.
- ¿Pasa algo? - Susurra.
- No quiero hablar.
- Tienes mala cara. - Sonríe. - ¿Te has peinado?
- ¿Y tú eres imbécil? - Dice en un tono más alto que hace que medio comedor se gire a mirarles. - No, no me he peinado.
Víctor, afectado, asiente y se dirige al otro lado de la mesa. Héctor e Iván, que han observado la escena atentos, deciden no decir nada y desayunar tranquilamente. Nora, después de haber movido la comida de un lado a otro con los cubiertos, decide dejarlo en la mesa y salir de ese incómodo momento. Se levanta, y rápidamente huye hacia las rocas.
- ¿Sabéis qué le pasa? - Pregunta Víctor preocupado.
- No lo sé. - Dice Iván.
Héctor se levanta y corre tras ella, la sigue hasta la cala donde ve cómo coge una de las canoas rojas que hay amontonadas en un enorme contenedor y la arrastra hasta la orilla, se sube y empieza a remar con fuerza. Decide imitarla.
- ¿Y ahora este dónde cojones va? - Pregunta Santi. - No os entiendo, de verdad. - Víctor intenta levantarse e Iván decide pararle para evitar problemas.
- Tío, tranquilo, ya ha ido Héctor.
Nora, entre lágrimas, ahoga su rabia en cada impulso sin darse cuenta de que Héctor la sigue por detrás. Llega al islote, deja la canoa en la orilla y corre hacia el bosque, saltando el cartel de 'prohibo el paso'. Héctor, al llegar, coloca las dos canoas de manera que no puedan perderse, y se adentra en el bosque tras Nora. Empiezan a subir corriendo el pequeño monte hasta llegar a la roca, que Nora escala rápidamente. El chico, llega, y tras varios esfuerzos consigue subirla sin problemas, y allí está, Nora sentada en el borde del acantilado, llorando desconsoladamente. Héctor se acerca sigilosamente y se sienta a su lado.
- Qué vistas, ¿verdad? - Pregunta.
Nora le mira sorprendida y se seca las lágrimas con la mano derecha. Le ignora y vuelve a perder la mirada en el horizonte.
- ¿Cómo has llegado hasta aquí? - Vuelve a preguntar.
- Ya había venido. - Contesta Nora, seca, tras unos segundos de silencio.
- ¿Por qué cuando hay gente no lloras? - Sonríe.
- Porque no me da la gana. - Contesta más alto. - ¿Te puedes ir? Sólo molestas. - Héctor sonríe.
- Nora, lo que oíste ayer de Víctor no deberías haberlo escuchado, pero lo hiciste. - Suspira. - Y quizás deberías plantearte si de verdad vale la pena llorar por un chico que dice eso de ti.
- A ver, piensa un poco. - Grita enfadada. - Esto es un campamento de verano, os he conocido, y me lo estoy pasando genial con vosotros, pero queda poco más de una semana, y cada uno volverá a su casa. - Baja el tono de voz, y traga saliva. - Quizás vosotros volváis aquí, pero yo no.
- ¿Y?
- Pues que es normal que diga eso, joder, él para mí también es sólo un ligue de verano. - Mira a Héctor.
- Entonces, ¿por qué llorar tanto? - Nora agacha la cabeza.
- Porque no me gusta ser consciente de eso. - Cierra los ojos evitando mojar sus mejillas. - Odio empezar algo, conociendo el final.
Héctor suspira, y la abraza con fuerza.
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