lunes, 30 de septiembre de 2013

Capítulo 38.

El grupo de Nora se encuentra ya en el islote dispuesto a pasar un rato allí, libre, hasta la hora de comer. Héctor y Rosa siguen juntos, hablando de temas muy generales, mientras Víctor y el resto del grupo les observan disimuladamente. 

- ¿Puedo confesarte algo? - Pregunta la pelirroja.
- Adelante.
- Verás, cuando estuve con Víctor, creía que eras raro, bastante raro. - Sonríe. - Creo que te juzgué muy raro, eres genial. - Héctor finge una sonrisa, y recuerda los primeros días junto a Nora, ella era la única chica que le conocía a fondo, que le aceptaba tal y como es.
- Creo que voy a ir con mis amigos, me echarán en falta. - Sonrisa forzosa. - Hasta luego.

Rosa, impactada, busca a sus amigas con la mirada hasta localizarlas, y camina cabizbaja hacia ellas creyendo haber metido la pata.


- Hombre, ¡Héctor! - Grita Iván.
- ¿Nueva novia? - Pregunta Santi.
- Qué va. - Cruza una mirada con Nora, y otra con Víctor. - Al menos no de momento.

Tras unos minutos, Héctor tiene una idea arriesgada.

- Víctor, ¿podemos hablar? - Nora mira fijamente a su chico y sonríe, a diferencia de él.
- ¿Para qué?
- Por favor. - Dice Héctor.

Nora aprieta la mano de Víctor pidiéndole que vaya, y acaba cediendo. 
Ambos caminan silenciosos hacia el otro lado del islote, cabizbajos y sin sonrisa alguna, hasta que uno de ellos decide romper el hielo.

- Quería pedirte disculpas, - dice Héctor levantando la cabeza. - por todo. Nora me cegó, e intenté quitártela, cosa que no debería haber hecho. Lo sé.
- No sólo intentaste quitármela. - Contesta Víctor enfadado. - La besaste, tío. - Héctor permanece callado. - Y lo peor, no me lo has dicho. 
- Era una de las cosas que quería contarte, pero tenía claro que Nora te lo habría comentado antes. - Una lágrima humedece su mejilla izquierda. - Lo siento, no sé qué más decir.
- Has hecho que pierda la confianza que tenía en ti, tío. - Levanta la cabeza y le mira fijamente. - Éramos íntimos.
- Víctor, no quiero hablar de 'éramos'. - Se muerde los labios por unos segundos, intentando evitar soltar más lágrimas. - Quiero arreglar las cosas, que volvamos a ser colegas, que podamos confiar el uno en el otro, que puedas contarme cómo te va con Nora sin miedo a que yo estropee nada. - Víctor intenta interrumpirle, pero Héctor no se deja. - Lo sé, sé que es difícil, pero joder, piénsalo, son años de amistad contra semanas de relación. - Víctor cierra los ojos y suspira, tiene razón, no es el primer campamento que pasan juntos, y sí la primera vez que se pelean así. 
- De acuerdo. - Héctor sonríe. - Me va a costar estar como antes, y no quiero garantizarte nada, pero el grupo irá mejor si no hay malos rollos dentro. 

Se dan la mano, y seguidamente un fuerte abrazo. 


- Si lo arreglan, ¿dejaréis de odiarme? - Pregunta Nora sonriente.
- No, el odio ya es definitivo. - Bromea Santi. 


Minutos más tarde llegan Héctor y Víctor al grupo, y todos permanecen callados.

- ¿Y bien...? - Alfonso decide acabar con ese incómodo silencio; Héctor y Víctor se miran serios, y a los tres segundos sonríen, y se abrazan. 
- Somos colegas. - Contesta Víctor.

Los chicos se levantan y abrazan a sus dos compañeros, Nora, sonriente, mira fijamente a Héctor y le sonríe, éste le devuelve la sonrisa.


Llega la hora de comer y una apetecible barbacoa les espera en la orilla de la cala. 

Mientras tanto, Gabriela y Adrián han ido a dar una vuelta por las afueras del campamento. Con sus manos unidas, caminan sin rumbo alguno sonrientes, hasta que Bella decide parar.

- ¿Qué pasa? 
- ¿Cuántos días quedan de campamento? - Pregunta la chica. 
- Si no me equivoco, cinco días, ¿por qué?
- Porque no quiero que me falte tiempo. - Adrián, mira confuso a Gabriela. 

De pronto, empieza a acercarse a Víctor lentamente, y éste sigue sus pasos; agacha su cabeza, y sujeta con fuerza a la chica por la cadera. Al fin sus bocas se juntan, y ambos cierran los ojos, dejándose llevar por la emoción de los últimos días de campamento, por los últimos momentos juntos, hablando, tonteando, encariñándose. Bella se aleja poco a poco de los labios de Adrián, abre los ojos y sonríe. 

- Te prometo cinco días perfectos. - Bromea Adri.
- A ver si consigues que te aguante los cinco. - Vacila.

Los dos ríen y de la mano, deciden caminar hacia el comedor de nuevo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario