Adrián, pasea por el islote sin rumbo. Ha pasado una mala noche y sus ojeras delatan en quién ha estado pensando. Empieza a subir monte arriba y llega a una enorme roca, y, creyendo que ese sitio es desconocido por el resto del campamento, la escala. Ante él, un acantilado, con unas preciosas vistas y una enorme caída. "¿Dónde estará Nuria ahora?" Se pregunta. Quizás lamentándose lo sucedido, o quizás repitiéndolo. Su corazón y su cabeza comienzan a debatir.
"Tengo ya casi dieciocho años, me queda una vida por delante, no puedo echarlo todo a perder por una chica. Pero son dos años, dos años de relación, tampoco puedo tirarlos a la basura como si de nada se hubiera tratado. Nuria se ha ganado un hueco en mi corazón para el resto de mis días, la primera chica con la que comparto tantos momentos, con la que me siento a gusto durante tanto tiempo, es mi chica. La necesito, la necesito casi tanto como a mi familia, es parte de mí. Pero para ella, ¿qué soy? ¿Si me quisiera de verdad habría pasado todo esto? ¿Por qué lo ha hecho? Quizás me echara de menos, y necesitara a alguien a su lado, pero, ¿por qué fallarme? ¿No podía esperar? Y la verdadera pregunta es, ¿durante cuánto tiempo lo ha estado haciendo? Si lo ha hecho ahora, quizás no sea la primera vez, puede que haya habido otras antes, y yo haya estado como un imbécil detrás suyo. ¿Y si ha pasado eso? Entonces, ¿qué sentido tiene todo? Llegar a casa, ¿para qué? Voy a ser el hazmerreír del pueblo, de mis amigos, y de los suyos. No puedo."
Mira hacia abajo, por un momento se le pasa por la cabeza la idea de cerrar los ojos y dejarse caer, "quizás así se acabe todo", pero se ve incapaz. Incapaz de abandonar a su hermana, a sus padres, a todos los amigos que le han acompañado hasta ahora. Quedan tres días para su cumpleaños, tres días y será mayor de edad. Adrián necesita algo, algo que le empuje hacia un lado de esa roca. Necesita una respuesta de alguien que le indique si hacer marcha atrás o abandonar el islote. De pronto reconoce las voces de sus amigos del campamento, y la de su hermana. Necesita tomar una decisión, ya. Se abraza a sí mismo, nervioso, y cierra con fuerza los ojos.
"¿Cuánto más aguantarás?"
Abre los ojos, y, de pronto, ve a su hermana a pocos metros de él.
- ¡Adrián! - Grita desesperada.
- Nora... - Su hermano da un paso atrás, cada vez más cerca de la caída.
- Adri, no. - Los ojos de Nora se humedecen, y corre sin cuidado alguno hacia él. - Eres imbécil. - Lo abraza, temblando.
Nora sujeta del brazo a su hermano y lo aleja del borde del acantilado.
- ¿Qué pensabas hacer? - Le mira llorando, histérica. - Sabía que eras gilipollas, pero no tanto. ¿Eres consciente de lo que estabas haciendo?
- No. - Adrián, temblando, abraza con fuerzas a su hermana. - Nora, te quiero.
Los dos hermanos, asustados, bajan de la roca, y allí están los otros cuatro chicos, esperando nerviosos.
- Adri, tío, ¿que coño hacías? - Dice uno abrazándolo.
Los otros tres amigos le dan dos palmadas en la espalda y lo acompañan hacia la orilla.
- ¿Cómo has venido?
- Nadando.
- Adri, estás mal de la cabeza. - Dice su hermana. - ¿Qué te ha hecho montar esta película?
- Su novia. - Dice uno de sus amigos. - Bueno, su ex.
- ¿Nuria? - Adrián asiente. - ¿Lo habéis dejado?
- Sí.
El chico le cuenta a su hermana pequeña toda la historia y le dice que no pensaba hacer ninguna tontería, que en todo momento estaba ella en su cabeza, junto a sus padres. Le promete no volver a pegarles ningún susto, y vuelven al campamento. Adrián y Félix, uno de sus amigos, vuelven en la misma canoa.
Me he leido todos los capítulos entre ayer y hoy, me encanta. Y me gustaría mucho que siguieses escribiendo la verdad, es fantástica la historia.
ResponderEliminarMuchísimas gracias, de verdad. Ahora volveré a coger el ritmo y seguiré escribiendo capítulos cada poco tiempo. Espero que te siga gustando.
ResponderEliminar