lunes, 25 de febrero de 2013

Capítulo 4.

Al parecer, habían hecho las parejas teniendo en cuenta las familias. Había casas de tres personas, para los hermanos impares, y a Nora y a Adri les había tocado una de las casetas mejor situadas de todo el campamento. En ese momento, dio gracias por haber venido con su hermano, de no ser por eso, a saber con quién le hubieran emparejado. 
Todas las parejas se dirigen a su caseta, señalizadas por números. Adri y Nora buscan el 6 y llevan las maletas hacia allí. Entran, y los dos sonríen al mismo tiempo. ¡Qué preciosidad! La típica caseta de película, de madera, con una litera vieja y sábanas a rayas, un escritorio y un sofá para dos, con una mesa en frente. El suelo, de madera también, tiene una alfombra antigua llena de polvo, y deciden sacarla fuera para sacudirla. Adri abre una pequeña puerta situada en la esquina derecha del fondo de la caseta, y descubre un pequeño pero acogedor baño, con un lavabo, un retrete y una ducha. Aproximadamente, doce metros cuadrados de caseta para dos personas sin costumbre de compartir pequeños espacios, les esperan muchas discusiones, piensan los dos.
Adri instala sus libros en los cajones del escritorio y Nora empieza a vaciar la maleta en el armario que hay al lado de la litera. Poco a poco, se van instalando y repartiendo las zonas de cada cosa, hasta el punto de dividir el sofá. Pero hasta ese momento, ninguno de los dos había pensado en la litera, ¿quién dormiría arriba? Ninguno parece fiarse de dormir abajo.

- Yo dormiré arriba, soy mayor que tú así que mando. - Dice Adri.
- ¡Y una mierda! - Grita Nora. - Yo duermo arriba, por chulo.

Comienza su primera discusión, los dos se empujan para ver quién consigue subir antes a la cama. Nora aprovecha el tropezón de su hermano para saltar hacia arriba, y su hermano al levantarse intenta adelantarla por las escaleras. Los dos llegan al mismo tiempo, ahora se trata de quién consigue tirar a quién. Entre risas, gritos, insultos cariñosos, y alguna que otra torta, Nora acaba cediendo. Adri sonríe tras su victoria y se chulea delante de su hermana, que se tumba en la cama de abajo y dice: "Pues no está tan mal, le cogeré cariño, mira por dónde." 
Suena el timbre, y por el megáfono del campamento se anuncia la hora de comer. Varios monitores señalizan el camino para llegar al comedor, aunque ya esté indicado en varios carteles distribuidos por los paseos. Los dos hermanos llegan al comedor y se dirigen hacia el grupo de amigos de Adri, donde Nora recibe un mensaje de Víctor: "Hombre, si la chica solitaria está rodeada de chicos." Ríe al leerlo, y decide contestar: "Eres ridículo, una vez más. ¿Dónde estás?" Adri avisa a su hermana de que unos chicos están gritando su nombre, se gira y sonríe al ver que son Víctor y sus amigos. Nora se despide de su hermano y de los demás y se acerca sonriente al otro grupo, le da dos besos a Víctor y empieza a presentarse:

- Hombre, ¡la famosa chica solitaria! - Exclama Santi entre risas. Nora se fija en lo guapos que son todos los miembros del grupo; Santi, el típico skater con el pelo largo y castaño con los ojos verdes y una sonrisa perfecta. Ah, y que no falte la gorra.
Nora, sin borrar la sonrisa de su rostro, va observando a cada chico y va memorizando sus nombres:

Iván, el más bajo de todos, con el pelo negro y rizado, y una pequeña y graciosa nariz, parece ser el graciosillo del grupo.
Alfonso, ojos azules y un rubio con un tono anaranjado, un par de pecas a ambas mejillas y una sonrisa también bastante bonita. Según Víctor, es el listillo del grupo, el típico niño que a pesar de estudiar más de dos horas diarias tiene tiempo para sus amigos, sus aficiones, y su familia. Lo que de verdad llamaríamos: una persona organizada.
Por último, el quinto miembro del grupo: Héctor. Hasta ahora no ha abierto la cabeza, parece ser el vergonzoso, el más callado de todos. Pero aunque hasta el momento no haya abierto la boca, Nora ha sido en el primero que se ha fijado: Unos ojos apagados, pero increíbles al mismo tiempo, fijos en un punto del suelo, el pelazo del típico chico surfero de las revistas, una dilatación en la oreja izquierda y un colgante con un cuerno de tiburón. Y a pesar de su precioso físico, su forma de ser llama bastante la atención. 

- Hola, yo soy Héctor. - Una sonrisa forzada se dibuja en su rostro, Nora le sonríe más que a ningún otro, y le da un único beso en la mejilla. 

Está claro que el grupo entero ha notado la atracción de Nora hacia Héctor, y a Víctor parece no haberle hecho gracia. Van a por sus bandejas y se sientan en una de las mesas del comedor para empezar a llenar sus vacíos estómagos. Nora se sienta entre Héctor y Víctor, y para desgracia del segundo, 'la chica solitaria' parece hacerle más caso al que parecía ser el 'rarito' del grupo.

2 comentarios:

  1. Jajajajaja me pensaba que se enamoraría de Víctor, me gusta mucho tu forma de explicar las situaciones y los diálogos, vaya mente debes de tener para escribir todo esto, me encanta esta historia es muy original, y veo que te gustan los surferos y los chicos con pelo largo, jajajaja me gusta mucho, ahora espero el capítulo 5, espero que siga asi y me encanta todo, muuuy buena la novela, soy juanii, tequieroooooo sigue asi

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  2. Muchas gracias Juan! Jajajajaja, sí, en verdad me estoy basando en según qué chicos, jajajajaja, y no sé, voy sobre la marcha, ya está el capítulo 5, y estoy en el 6! Ves diciéndome cosis, que a veces me quedo sin saber qué hacer con cada personaje. Quieres matar a alguien? jer.

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