lunes, 25 de febrero de 2013

Capítulo 5.

Víctor es el primero en acabar de comer, y aprovecha para ofrecerle a Nora el ir dar un paseo, y acepta sonriente. Varias chicas del campamento la miran y comienzan a hacer comentarios, se empieza a notar quién es el chico deseado del campamento, y a quién le ha tocado, sonríe. 
Una vez fuera, Víctor rompe el silencio que había entre los dos:

- Si te enseño algo, ¿me prometes que se quedará entre nosotros? - Nora, sorprendida, asiente. - Sígueme, entonces.

Víctor agarra con fuerza la mano de la chica, y empieza a adentrarse en el bosque. Tras varios minutos caminando, Nora gira la cabeza y comprueba que ya no puede ver el campamento.

- ¿Dónde me llevas? - Pregunta asustada.
- Es un sitio que conozco desde hace tiempo, lo descubrí en mi segundo año aquí. ¿No me dijiste que siempre habías querido observar el mar a solas? - Víctor mira fijamente a Nora sin sonrisa alguna.
- Sí, y pocas veces lo he conseguido. 
- Pues voy a enseñarte el sitio en el que yo lo conseguí por primera vez. - Sonríe, y fija su mirada en el camino.

A penas dos minutos más tarde, llegan a un acantilado con una rampa de piedras que conduce a una pequeña cala, donde las olas rompen contra las rocas de manera increíble. Era  un sitio de película. Nora no consigue creerse que eso sea real. El sonido de las gaviotas, la brisa marina, las piedras blancas y degradadas por el roce del agua, dos enormes pinos haciendo sombra en una esquina de la cala, y, lo que no podía faltar, las gotas de agua que te humedecían la ropa. En este mismo instante, en este sitio, todo es perfecto para ambos. Nora suelta la mano de Víctor bruscamente y empieza a bajar la rampa rápidamente hasta llegar abajo del todo, y se sienta en una roca en la que se acomoda a la perfección. Allí el Sol hace brillar su precioso pelo, y la brisa marina lo enreda suavemente. Víctor, que bajaba tras ella, se sienta a su lado y, con toda confianza, se quita la camiseta. Nora queda atónita ante tal gesto, y no sólo eso, su cuerpo le ha asombrado. Intenta disimular su reacción y centra la mirada en las montañas que se ven a lo lejos, pero de todas formas Víctor nota cómo se ha sorprendido y sonríe. 

- Si las chicas no fuerais tan raras a la hora de quitaros la camiseta, también podrías disfrutar las gotas de lo que tanto adoras. - Sigue sonriendo.
- ¿Qué es lo que tanto adoro?
- El mar, ¿no es así? - Nora observa fijamente a Víctor, que no parece estar dispuesto a apartar la mirada del agua.
- Sí. - Cierra los ojos. - La verdad es que estaría mucho mejor sin camiseta, pero este sitio tiene un problema.
- ¿Cuál?
- Estás tú. - Los dos ríen, y Víctor la mira esperando algo más. - Me has enseñado un sitio precioso, pero sigo sin poder disfrutar del mar a solas.


Víctor, sin dudarlo ni un segundo, le da un beso en la mejilla, y se levanta. Comienza a caminar hacia el inicio de la rampa con intenciones de subir, y dejarla sola, pero la joven reacciona antes de que él pueda salirse con la suya.

- Espera. - Víctor se para, y da media vuelta para observarla, esta vez sin sonreír. Nora se levanta la camiseta y poco a poco se la va quitando, hasta quedarse en sujetador. - No todas las chicas somos raras para esto, al fin y al cabo, es como un bikini.

La cara de Víctor es de foto, nunca antes una chica había tenido ese gesto de chulería con él, ni había visto nunca ese atrevimiento en ninguna. Le encanta, piensa. Ahora es él el que intenta disimular su cara de sorpresa, con una de sus incontables pero perfectas sonrisas. Los dos se sientan a observar, mejor que nunca, su mayor pasión: las famosas olas rompiendo en las famosas rocas. 

1 comentario:

  1. Me encanta tu forma de describir el paisaje, usas unos adjetivos muy complejos, me gusta mucho, y por ahora, sigue igual de bien la novela, ahora voy a leer el capitulo 6, espero que siga asi de bien, en el siguiente te digoo mas cosas, tequierooo

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